Energía e infraestructuras: los cuellos de botella de la economía de América Latina

Los problemas energéticos son un problema que lastra el desarrollo latinoamericano

Infolatam
Sao Paulo, 15 de marzo de 2010

(por Rogelio Núñez).- América Latina tiene ante sí un nuevo periodo de crecimiento económico. Según expertos en 2010 la región crecerá un 4,8 por ciento en 2010 y un 3,7 por cierto en 2011, pero muchos países padecen serios problemas energéticos y toda la región mantiene un fuerte déficit de integración en infraestructuras. Ambos fenómenos pueden retrasar y dificultar que la región crezca económicamente sobre bases firmes.

Las claves

  • El gran reto regional es invertir en infraestructuras y mejorar la interconectividad.
  • La sequía causada por el fenómeno de "El Niño" ha golpeado en 2010 a Venezuela, Ecuador y parte de Bolivia provocando cortes de luz.
  • A los problemas meteorológicos de América Latina se unen la falta de previsión, de diversificación y de inversión.

Venezuela amplía capacidad de endeudamiento con China

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La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó el martes una enmienda al acuerdo que rige un multimillonario endeudamiento entre Caracas y Pekín, lo que permite al país sudamericano incrementar el monto de los créditos recibidos, que son pagados con petróleo y derivados.

Ése es uno de los grandes retos para la próxima década a fin de evitar que se repitan los cortes de luz en Caracas y en Quito, las pésimas comunicaciones entre Brasil y el Pacífico, la falta de acceso al agua potable en amplias regiones de Latinoamérica y la carencia de abastecimiento de gas.

Los problemas de infraestructuras y energéticos afectan a toda la región como se ha podido ver recientemente en Venezuela, donde el presidente Hugo Chávez corta la luz a las empresas además de haber invitado a los venezolanos a bañarse en tres minutos o en Ecuador, donde Rafael Correa aconsejó a la población que se preparara porque la emergencia eléctrica no es coyuntural.

En Bolivia, el gobierno de Evo Morales activó un plan de emergencia ante los efectos de la sequía en cuatro de los nueve departamentos, y en Cuba se ordenó un plan de ahorro en fábricas, hospitales, escuelas y centros públicos. En Brasil, un apagón ocasionado por causas atmosféricas dejó sin luz a 70 millones de personas y evidenció las carencias de un sistema y un sector eléctrico endebles y en Chile otro apagón causado en parte por el terremoto evidenció las fallas en el sistema interconectado de ese país.

Esta situación se está dando por un cuádruple problema regional: el coyuntural (climatológico), por la falta de inversión, por la ausencia de previsión y, por último, por la tradicional carencia de interconexión entre los países de la región. 

Factores climáticos: el fenómeno de El Niño

El fenómeno de 'El Niño', una sequía originada en el calentamiento de las aguas del Pacífico, es un viejo conocido en la región, pues tiene lugar más o menos cada cinco años. Por su causa, Ecuador sufre su peor sequía de los últimos 40 años, que redujo el nivel de los embalses de las centrales hidroeléctricas y obligó al Gobierno a declarar en emergencia el sector eléctrico, racionar el suministro y aumentar la importación de energía desde Colombia y Perú.

Sequia

También en Venezuela se decretaron restricciones de agua que se extenderán hasta mayo, cuando comienza la temporada de lluvias. La interrupción del servicio puede durar hasta 48 horas semanales.

La sequía producida por "El Niño" afecta también a Colombia y a Centroamérica, y durará hasta el comienzo del verano boreal de 2010, entre abril y junio. Existe temor a hambrunas en la región centroamericana y en Colombia, las autoridades decretaron la emergencia ambiental en 25 de los 32 departamentos  

La falta de previsión 

Además del tema climatológico hay otro más estructural. Muchos países de la región no han diversificado sus riesgos y dependen del agua para generar energía. Por eso, cuando las lluvias no llegan, muchas hidroeléctricas dejan de funcionar. El problema es que las plantas térmicas, a base de gas, carbón y diesel, representan sólo el 45% del parque eléctrico.

Ecuador depende de la hidroeléctrica de Paute que en condiciones normales aporta el 35 por ciento de la demanda interna de energía, pero que con la sequía ha visto reducir esa carga, en algunos momentos, a un tercio de su capacidad.

Represa de la central hidroeléctrica Ralco en Alto Biobio (Chile)

Venezuela, una potencia energética mundial, enfrenta los mayores problemas en materia de electricidad en la región. La represa del Guri, que podría colapsar si no llueve pronto, alimenta las centrales hidroeléctricas del Guri, Caruachi y Macagua las cuales generan 73% de la electricidad del país. Esto ha develado además la falta de previsión y de fuentes alternativas de energía para suplir el déficit de las tres hidroeléctricas que alimenta el embalse.

Ante el déficit de energía, el gobierno de Hugo Chávez ha recurrido a partir del segundo semestre del 2009 a racionar el consumo eléctrico en varios estados (cortes de luz no programados de cuatro horas diarias), y a encarar un plan de ahorro del 20% de electricidad en comercios e industrias.

En Cuba el gobierno de Raúl Castro ha pedido a algunas empresas que redujeran en 12% su consumo eléctrico. También México tomó medidas energéticas radicales y en octubre, el gobierno cerró la empresa pública encargada de suministrar electricidad a 20 millones de habitantes del DF y suburbios, por juzgarla ineficiente y costosa.

Una infraestructura insuficiente

En la región faltan también inversiones e integración de infraestructura. América Latina debe invertir US$ 10.000 millones en 10 años para producir electricidad para los 100 millones de latinoamericanos que aún no tienen acceso a ella (20% de la población).

En Ecuador, un estudio que se elaboró el exministro Alberto Acosta, hace más de dos años, estableció la necesidad de construir cuatro plantas térmicas para generar 430 megavatios, pero el Gobierno privilegió los proyectos hidroeléctricos a largo plazo. Igualmente, en Argentina la falta de inversión es clara y harían falta US$ 2.500 a 3.000 millones para mejorar el sistema.

infraestructuras inversiones

La escasez de inversión y la falta de interconexión incide en una baja oferta de energía. Además existe una incipiente diversificación de sus fuentes y demora en los planes de desarrollo destinados a enfrentar la creciente demanda de electricidad.

Colombia, un ejemplo a seguir

Si un país lo ha hecho bien y puede servir de ejemplo es Colombia. Tanto Venezuela como Ecuador se encuentran como estaba Colombia hace 17 años cuando "El Niño" llevó al país al peor racionamiento de energía en su historia. Tras 1992 se hicieron unas reformas que han dado sus frutos. Estas reformas se orientaron a dejar en manos del Estado la regulación y vigilancia, y que el sector privado emprendiera la construcción de proyectos de producción comercialización de electricidad, animados por reglas claras y tarifas eficientes.

Lo anterior atrajo inversiones en plantas de producción de energía con base en gas y carbón o combustibles líquidos para dejar de depender de la electricidad producida con agua. Empresas nacionales y extranjeras tienen una inversión de 5.000 millones de dólares. Mientras que hace 20 años la producción de energía con base en agua era el 80 por ciento, ahora esa proporción es de 63 por ciento. El resto de la electricidad viene de plantas térmicas de gas, carbón y diesel.

Alvaro Uribe

En periodos de sequía Colombia baja la producción de las plantas hídricas al 50 por ciento y aumenta la producción con térmicas a cerca del 50 por ciento. El parque hidráulico es el 66%, mientras el resto es térmico, lo que permite diversificar los riesgos cuando hay problemas climáticos. Incluso, Colombia puede ayudar al resto de países de la región. El presidente Álvaro Uribe anunció que apoyaría a Ecuador en el frente energético.

La cruz, Argentina

La contracara de Colombia es Argentina que presenta un retraso en el proceso de inversión. El sector privado está retraído y el Estado impulsa una política de subsidios muy costosa.

Como afirma Jorge Lapeña, ex secretario de Energía, asegura en el diario Clarin que  "la demanda creciente de energía plantea un problema de primera magnitud a la Argentina, que está en caída productiva desde hace más de una década en petróleo y desde hace un lustro en gas natural; y que paralelamente no tuvo nuevos descubrimientos de hidrocarburos en los últimos 15 años. Argentina es además un país que está inserto en un sistema globalizado donde los países todavía deben acordar las formas de transformación de sus sistemas energéticos para frenar el calentamiento global.

Además, Argentina tiene un serio problema con las tarifas: "los argentinos estamos acostumbrados desde la salida de la convertibilidad a no pagar en nuestras facturas los precios reales. No habrá solución al problema estratégico planteado sin resolver en forma práctica esta cuestión. El gobierno actual no puede ni podrá en lo que le queda de mandato resolver este tema porque tiene poco tiempo y es esclavo de su propio discurso equivocado. Será por lo tanto una cuestión clave para el próximo gobierno. Con la legislación vigente el atraso tarifario en los sectores regulados puede ser de aproximadamente el 200% en energía eléctrica y en gas natural. A ello se suman las expectativas de sectores no regulados como los productores de hidrocarburos apoyados por las provincias petroleras que aspiran a precios mayores a los vigentes actualmente, sobre todo cuando comparan los precios domésticos con los internacionales".

Deficiente interconectividad

Andrés Oppenheimer denunciaba hace poco cómo los estados de la región viven de espaldas los unos de los otros: "hacen justo lo inverso que la UE, que nació con acuerdos sobre aspectos concretos (el carbón y el acero), que luego se ampliaron hasta llegar a la unidad política y la moneda común. En América, en cambio, se empieza por la poesía de la unión política y económica pero luego a Guatemala, por ejemplo, le resulta más sencillo exportar pollos a China que a Costa Rica. Es un delirio".

En el terreno de la energía y las infraestructuras pasa lo mismo. No existe una conexión terrestre de calidad entre Colombia y Panamá, o entre Brasil y Perú. Chile ha apostado por plantas para recibir gas natural licuado ya que Bolivia se niega a exportarle gas y Argentina ha demostrado que no es un país que garantice el suministro.

Gas natural

La planta regasificadora de gas natural licuado (GNL) ubicada en el puerto de Quintero, a 150 kilómetros de Santiago de Chile, demandó una inversión de 1.100 millones de dólares y le permitió a los chilenos romper su histórica dependencia de Argentina y de Bolivia. 

Con la puesta en marcha de la planta de gasificación del puerto Angamos, en abril de 2010, Chile tendrá capacidad de generar unos 1.100 megavatios de energía eléctrica para incorporarlos a su sistema integrado, para satisfacer la demanda interna. Chile compra gas de países tan lejanos como Qatar, Yemen y también de Trinidad y Tobago.

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