Una democracia que cruje
La Nacion (Argentina)
Buenos Aires, 3 marzo 2010
Por Joaquín Morales Solá
“Una pregunta es muy frecuente entre políticos, empresarios y diplomáticos desde el golpe al Congreso asestado por Cristina Kirchner anteayer: ¿cómo llegará el país a diciembre de 2011, cuando se cumpla el mandato constitucional de la actual presidenta? Esa primera pregunta arrastra otras, inevitables: ¿cómo reaccionarán los resortes de un sistema político forzado a andar de tumbo en tumbo durante dos años?(sigue)”. (La Nación. Argentina)
¿Por qué se somete a la ya frágil tolerancia social a mayores dosis de crispación? ¿Buscan, acaso, un suceso impredecible para aumentar aún más la fatiga de la sociedad entre tantos escándalos y agitaciones?
Anteayer, la Presidenta rompió de hecho con los otros dos poderes constitucionales del país. Rompió con el Congreso porque le anunció, cara a cara, que está dispuesta a ignorar su existencia, aunque lo haya hecho entre confusas y profusas palabras. Y rompió con el Poder Judicial porque le dijo, incluida su Corte Suprema, que sólo es independiente del gobierno; es decir, es dependiente de la oposición o de poderes fácticos. La mayoría opositora del Congreso y los jueces entendieron claramente el mensaje rupturista. Sin embargo, nadie sabe cuánto trecho hay entre la ruptura y la colisión, pero todos advierten que la colisión es la estación siguiente a la de la ruptura.
…La soledad es una mala compañía, sobre todo cuando el antikirchnerismo es el mejor pasaje hacia la fama. El Senado podría conformar hoy las comisiones con mayoría opositora, y la oposición asegura que tendrá quórum y votos mañana en la Cámara de Diputados para derrumbar el decreto de necesidad y urgencia que se llevó parte de las reservas. Los Kirchner no devolverán el dinero al día siguiente. Eso es seguro.
Las puertas se abrirán entonces a la acción de la Justicia, que ya tiene jurisprudencia sobre el caso: el manejo de las reservas, ha dicho, está en manos del Poder Ejecutivo y del Congreso. De los dos. Ese es un insoslayable dato jurídico que Cristina Kirchner ignoró olímpicamente cuando firmó el nuevo y escandaloso DNU. Huellas incipientes de una probable colisión aparecen en esos dos frentes dentro del propio Estado.
Una anécdota grosera sirve como ejemplo del ninguneo a la oposición y del grado de distancia existente entre los diferentes protagonistas de la política. Cuando Cristina Kirchner terminó de hablar ante el Congreso, anunciado ya el decreto de necesidad y urgencia que atontó a los opositores, desde las gradas de la soez barra oficialista cayeron sobre los bloques de la oposición unos pequeños volantes. Decían: "Que la sigan chupando". Estaban firmados por Cristina Kirchner. El autor original de esa vulgaridad es Maradona, pero Maradona es sólo un ex jugador de fútbol que fue sancionado por la FIFA. ¿Quién sancionará al kirchnerismo, que se ufana de ser una corriente política e intelectual en la vida pública argentina?
Una de las respuestas a la pregunta crucial sobre el camino hacia 2011 consiste en señalar que el Gobierno decidió meter en el freezer al Congreso. Decretos de necesidad y urgencia. Operativos rápidos para cumplirlos. Cooptación de aislados opositores no para que voten a favor del oficialismo (no abundan los suicidas, después de todo), sino para que desaparezcan y las cámaras se queden sin el número suficiente como para poder sesionar. Esta es la respuesta de algunos opositores. "Tratarán de que desaparezca el Congreso", asegura Felipe Solá.
Otra respuesta es más dramática. Supone que los Kirchner resolvieron, el 29 de junio posterior a la derrota, hacer lo que ellos quieren o someterse a una expulsión del poder por disposición del Congreso. "El gobierno de Cristina Kirchner terminó de hecho el lunes", dramatizó un importante exponente de la oposición. Hubo reuniones opositoras en las últimas horas para evaluar la posibilidad de iniciar el proceso de juicio político a la Presidenta, pero ésa no será una decisión rápida ni fácil de consensuar. No obstante, líderes de la oposición aseguran que estarán cerca de los dos tercios necesarios para el juicio político cuando se consume la colisión de poderes o cuando sucedan nuevos hechos de manifiesta arbitrariedad.
…Cristina Kirchner recordó en el Congreso que en 2001 "la gente nos quería matar a todos". Al colapso de principios de siglo lo precedió una política sin diálogo, un sistema sordo y mudo ante las necesidades colectivas y el egoísmo y la vanidad de todos sus dirigentes. Ningún hecho histórico se repite exactamente como fue, aun cuando se cometan los mismos errores. Pero ninguna sociedad tolera por mucho tiempo, tampoco, que la condenen a vivir dentro de un absurdo campo de batalla.


























