Venezuela, las FARC, ETA y España

Infolatam
Madrid, 1 de marzo 2010
Por Federico Ysart

(Especial para Infolatam).- Cuando aún resuena el clamoroso clamoroso silencio con que el primer ministro español reaccionó al tener noticia de la última víctima mortal de la dictadura castrista, en Madrid la Audiencia Nacional imputa a siete terroristas de ETA y a otros tantos de las FARC de conspiración para asesinar a personalidades colombianas a su paso por España. El amparo que habría prestado a ello el gobierno venezolano ha provocado que Rodríguez Zapatero anunciara a las pocas horas de la decisión judicial que su ministro de Exteriores pedirá explicaciones al gobierno del caudillo venezolano.

La política de relaciones internacionales del actual gobierno español es demasiado imprevisible; basada  en gestos más inmaduros que producto de cualquier análisis estratégico, carece de los anclajes necesarios para ser considerada con seriedad por quienes debieran ser sus aliados naturales. En este caso la reacción presidencial ha sido correcta, aunque el gobierno de Chávez se haya adelantado respondiendo por peteneras.

El mismo ministro Moratinos que se apresta hoy a pedir explicaciones al régimen bolivariano minimizaba  ayer la responsabilidad de las autoridades de La Habana en la persecución de disidentes, la existencia de presos políticos y la muerte de quienes se rebelan contra la sinrazón. La mayor parte de las cancillerías del resto de la Unión Europea sabrán disculpar esta especie de esquizofrenia que aqueja la política exterior española.

Pero más grave que los desatinos de quienes ostentan durante este semestre la presidencia de la UE es la realidad que impera en un país que lejos de salir del subdesarrollo está hoy sometido a la hambruna. La incapacidad de su líder máximo para proporcionar los niveles mínimos de bienestar dentro de sus fronteras choca con su extraña habilidad para exportar desgracias al exterior, alentando cualquier tipo de movimientos antisistema o la guerrilla terrorista. 

Tarde o temprano, los planes más secretos dejan de serlo cuando se abre el archivo de un pequeño pen drive o de una computadora. La nocturnidad ya no es lo que era, y los precios del crudo tampoco están donde permitieron tantas alegrías a Chávez por todo el continente y más allá, hasta el lejano Irán. 

Tanto la Venezuela chavista como la Cuba castrista mantienen hoy los rescoldos sepultados bajo los escombros del muro soviético. Lo extraño es que ambos reciban aire de la Federación Rusa actual; como si nada hubiera pasado. O la sonrisa de Lula da Silva, el líder izquierdista con mayor prestigio en el mundo democrático.        

- Imprimir

Comentar esta noticia