Uruguay: Tabaré Vázquez de vuelta al comité
Infolatam
Montevideo, 28 febrero 2010
Por Nelson Fernández Salvidio
(Especial para Infolatam).- “La sombra de Vázquez, no con responsabilidades políticas sino al lado de los militantes de abajo, estará presente y expectante. A Mujica le cuesta liderar a toda la izquierda, una parte lo ama y otra lo mira con recelo. Vázquez cubre un abanico más amplio… a medida que pase el tiempo, su Frente Amplio le reclamará una participación más orgánica, visible y arriesgada. Tabaré Vázquez evidencia apetito por una segunda Presidencia pero por un tiempo no quiere mostrar todas las cartas”.
A los 70 años, con altísima popularidad y prestigio internacional, el médico Tabaré Vázquez deja la Presidencia de Uruguay con la sombra proyectada hacia las elecciones de 2014. Apenas 15% de sus compatriotas desaprueba su gestión y su popularidad supera el 70% lo que va más allá del 50% de votos que consiguió su coalición de izquierda Frente Amplio.
La economía creció 30% en su período, la desocupación se redujo a la mitad y quedó en niveles bajos sin precedentes (6.6% de la población activa), la inflación se mantuvo estable y baja pese a presiones alcistas por alimentos y petróleo, el poder adquisitivo de trabajadores aumentó 27% y la pobreza se redujo de casi 40% a 22,6%, mientras que la indigencia (la porción de gente que no gana para comer) disminuyó de 4.6% en 2004 a 1.8% en 2008, según el último dato disponible.
Además, hubo planes específicos para ayudar a marginados, para operaciones de la vista a gente pobre o para regalar una computadora portátil a cada niño alumno de escuelas del Estado, que tuvieron mucho apoyo popular. Eso se hizo en un clima político y social en calma, pese a lo traumático que podía ser un cambio de gobierno hacia un partido que había estado siempre en la oposición.
Luego de recibir anoche el pabellón nacional que flameaba en la Plaza Independencia, pleno centro de Montevideo, Tabaré vuelve al llano político. No se puede decir que al finalizar su quinquenio como Jefe de Estado de los orientales "vuelve a casa", porque nunca se mudó a la residencia presidencial.
No se puede decir que vuelve a la medicina porque nunca la abandonó: todas las semanas dejaba sus tareas de la Casa de Gobierno para atender pacientes en una policlínica privada.
Pero lo que sí cambia, es que deja el cargo político más alto para volver al más bajo, el de simple militante de un comité de base. Ni alejado de la vida partidaria, ni la Presidencia del Frente Amplio que en los hechos está vacante: sigue un veterano dirigente sin peso político propio y su continuidad obedece exclusivamente a que la izquierda no encontró un dirigente que conforme a todos los sectores (o al menos a una mayoría relevante) y que calce los puntos para dirigir la mayor fuerza política de este país.
Aunque al asumir con el primer gobierno de izquierda del Uruguay, Vázquez había despejado en forma tajante las posibilidades de un segundo período, ahora opta por la ambigüedad del "puede ser" pero de eso "ahora no hablo".
Para el ex guerrillero José Mujica, un dirigente tupamaro de casi 75 años que asume como presidente para el período 2010-15, no es lo mismo que Vázquez se sumerja en la medicina y las actividades académicas, como se había establecido tiempo atrás, que esté en la cuestión de la política cotidiana.
Aunque Tabaré era un afiliado al Partido Socialista desde mediados de los años ochenta, había aparecido en la vida política como un outsider cuando la izquierda sufría la crisis de una histórica ruptura. Su candidatura a Intendente de Montevideo, desde donde catapultó su postulación presidencial, fue producto de la falta de nombres tras el alejamiento del Frente Amplio de los sectores de izquierda moderada.
Entonces, Vázquez era conocido como un médico especializado en el tratamiento de cáncer, que transmitía esperanzas a pacientes desahuciados y calma a familiares desesperados, y que era buscado como salvador por ser un reconocido profesional del área. Y era popular en el ambiente del fútbol por haber presidido el Club Progreso, una humilde institución deportiva de una zona obrera, La Teja, que había acunado a movimientos de izquierda dura.
Su experiencia política más notoria era como secretario de Finanzas de la comisión que impulsó el frustrado referendo para derogar la "Ley de Caducidad", norma que había dado amparo a militares de la dictadura, como contrapartida a la amnistía votada antes para tupamaros y presos políticos. El cargo de "secretario de finanzas" es el menos apetecido por los que quieren hacer carrera política, el de menos visibilidad pública y el de más trabajo interno. En el fútbol, pasión de Vázquez, es como que al armar un equipo, a uno lo coloquen de guardameta o de puntero izquierdo, no por elección propia sino por efecto residual.
En 1989 cayó como candidato a intendente, ganó y cinco años después no quiso ir a la reelección municipal para poder buscar la Presidencia. No la logró en 1994 (aunque estuvo cerca), ni en 1999 (porque fue el más votado pero perdió el balotaje frente a colorados y blancos unidos). Pero si triunfó en el 2004 y además con mayoría absoluta en ambas cámaras.
Ahora que deja el gobierno, muchos creían que se iba a sumergir en el mundo de la medicina. Hasta el propio Mujica decía cuando le preguntaban qué papel jugaría Vázquez en este quinquenio. "Uno le ve los ojos cuando habla de medicina y se da cuenta que eso es lo que más lo apasiona", expresaba su sucesor.
Pero no será así. Ni siquiera por un tiempo.
En su último fin de semana como mandatario anunció que comenzará a militar en el Comité de Base "Cuaró" del barrio del Prado, donde reside con su familia. Estos comités integran una red de estructura interna del Frente Amplio con delegados a los órganos de dirección política de la coalición. Aclaró que lo hará como frenteamplista indepdendiente, ya que luego de renunciar al Partido Socialista no integrará otro sector ni fundará uno propio. Dejó en claro que ni se retira de la política, ni quiere la presidencia de toda la coalición (al menos por ahora).
Y sobre sus posibilidades para las próximas elecciones, Tabaré no dio ni un si ni un no. "Para 2014 faltan cinco años, es mucho tiempo y van a suceder circunstancias políticas trascendentales (…) la biología juega su rol y cuando se llega a una determinada etapa en la vida, uno puede hacer proyectos a corto plazo o mediano, pero no a largo plazo", dijo Vázquez. Y agregó: "me retiro del gobierno, sin nostalgia, sin fervor y sin euforia, con gran serenidad; me voy con la conciencia tranquila, la frente en alto y las manos limpias".
¿Entonces? Mujica recibe una herencia pesada, no porque la economía esté mal y arrastre demasiados problemas (que sí los hay), sino porque es improbable que pueda repetir los números de este quinquenio. Por ejemplo, los salarios no podrán seguir creciendo así en términos reales sin afectar la competitividad de las empresas. Habrá que tomar algunas medidas antipáticas como no lo hizo su antecesor.
La sombra de Vázquez, no con responsabilidades políticas sino al lado de los militantes de abajo, estará presente y expectante. A Mujica le cuesta liderar a toda la izquierda, una parte lo ama y otra lo mira con recelo. Vázquez cubre un abanico más amplio. El llano, el comité de base, es el mejor lugar para mantener popularidad sin arriesgarla en discusiones internas desgastadoras, pero no es un ámbito para quedarse ahí todo el tiempo.
Tabaré tiene margen para viajar, proyectar su imagen de presidente exitoso que combinó crecimiento económico con justicia social sin conflictos, para entrar y salir de discusiones sobre la impronta del nuevo gobierno. Pero a medida que pase el tiempo, su Frente Amplio le reclamará una participación más orgánica, visible y arriesgada. Tabaré Vázquez evidencia apetito por una segunda Presidencia pero por un tiempo no quiere mostrar todas las cartas.

























