Los autores intelectuales
El Tiempo
Bogotá, 28 febrero 2010
Por Salud Hernández-Mora
“… Ahora no podrán decir ya que en Latinoamérica todos somos iguales, porque quedan nítidas las diferencias entre el sátrapa de Chávez, el horror cubano del que me ocuparé la próxima semana, y los pueblos libres que conquistan espacios pese a las mil falencias que afrontamos a diario. Arranca, pues, la verdadera campaña electoral, y lo mejor sería que los nostálgicos de los caudillos busquen candidatos con ideas y equipos”…(El Tiempo. Colombia)
"… Si el Presidente no pudo medir su continuidad en las urnas es porque se creyó tan omnipotente, tan sabio, que nunca supo rodearse. Y, peor aún, se echó en brazos de una guardia palaciega que llegó a convencerse de que son una especie superior de Intocables que todo lo pueden, que manejan a su antojo destinos y voluntades.
Imposible que el Presidente no se avergüence con el demoledor análisis de la Corte. Los dejaron en ridículo, les colocaron el título de chapuceros, de incapaces, de abusivos. Perder por la forma y no por el fondo, no una, sino varias veces, es el síntoma claro de que algo está fallando y es la hora del relevo.
Los magistrados hicieron algo mejor todavía que detener una reelección inconveniente, y es el llamado a caudillos venideros. Dos mandatos desequilibran todo, y yo añadiría que no sólo los tres poderes estatales, sino el sentido común, la lógica, el contacto con la gente. Un Presidente tan fuerte como Uribe, tan enardecido por su liderazgo, sólo escucha su mente y las alabanzas de los áulicos.
… La sentencia de la Corte es, además, un aporte fundamental a esta región del mundo porque demuestra que Colombia no es el sainete venezolano. A diferencia de lo que pensaban los sempiternos antifuribistas que no le reconocen al Presidente ni algo tan obvio como que existen procesos de 'parapolítica' porque desmontó las Auc, por más nada, está claro que en este país se respetan las instituciones.
Aquí tenemos una libertad de prensa amplia, los jueces hacen y deshacen a su antojo y si la Justicia no está libre del pecado de las malas prácticas, no es porque Uribe la quiera así, sino porque las altas Cortes y la Fiscalía no tienen interés en reformarse y prefieren pescar puestos, dinero y otras gabelas en las aguas turbulentas de la corrupción y el desorden. Pero son ellos quienes definen su destino y quienes marcan las reglas.
Ahora no podrán decir ya que en Latinoamérica todos somos iguales, porque quedan nítidas las diferencias entre el sátrapa de Chávez, el horror cubano del que me ocuparé la próxima semana, y los pueblos libres que conquistan espacios pese a las mil falencias que afrontamos a diario. Arranca, pues, la verdadera campaña electoral, y lo mejor sería que los nostálgicos de los caudillos busquen candidatos con ideas y equipos.
Los cuatro millones de uribistas que firmaron el referendo y que no son, como piensan algunos, los finqueros ricos -ojalá hubiera tantos-, deben sentirse mal con el fallo y merecen respeto. Sin Uribe, y eso lo he escuchado en pueblos alejados de los escritorios bogotanos, temen que el país se despeñe por la senda del terrorismo. Los aspirantes tendrán que tranquilizarlos con sus propuestas y su carácter.
extracto del Artículo publicado en El Tiempo (Colombia)


























