La Comunidad Latinoamericana y del Caribe: ¿Una nueva sigla o el impulso definitivo de la integración regional?
Infolatam
Madrid, 24 febrero 2010
Por Carlos Malamud
(Especial para Infolatam).- “Los representantes de 32 de los 33 estados latinoamericanos y caribeños reunidos en la Cumbre del Grupo de Río en Cancún aprobaron por aclamación constituir la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. La nueva institución vio la luz después de que se especulara sobre si formaría una suerte de OEA paralela sin Estados Unidos ni Canadá. Ante la falta de consenso para imponer el objetivo mayor, México y Brasil apostaron por el plan B que consistía en lanzar la Comunidad, aunque con un cronograma bastante dilatado.
Si en 2011 o en 2012, en Caracas o en Santiago, el proyecto comienza a tomar forma sería un avance importante en el proceso de integración regional. Pero para que esto ocurra deberían despejarse algunas incógnitas sobre la naturaleza de la Comunidad y de los objetivos concretos de los países que están impulsando su constitución. En este sentido habría que preguntar por los objetivos de México y Brasil en la aventura. Cada uno de estos dos grandes países tiene su propia agenda, cuando lo más importante sería que en lo referente a la integración latinoamericana avanzaran de forma coordinada.”. (sigue)
Es verdad que México miró durante bastante tiempo a sus vecinos del norte, desatendiendo su componente identitario latinoamericano. Pero también es cierto que Brasil no termina de descubrir sus cartas, que no aclara si su interés sigue siendo América del Sur o está dispuesta a participar plenamente en un proyecto que abarque a toda América Latina. Una vez aclarados los problemas de liderazgo y resuelta la duda sobre una acción concertada mexicano-brasileña para impulsar la integración, habría que definir el sentido del proceso.
¿Será la Comunidad sólo una instancia regional de diálogo político o también se quiere que sea el gran impulsor de la integración regional? (¿comercial, económica, política, integral?). También es importante saber, qué papel se reserva a los organismos subregionales todavía vigentes (MERCOSUR, CAN, SICA, CARICOM u otros), si es posible una confluencia de todos ellos en un solo organismo o se seguirá incrementando esa gran sopa de letras que constituye la integración latinoamericana.
Más allá de la trifulca entre los presidentes Chávez y Uribe, y de las desafortunadas acusaciones de Evo Morales contra su colega colombiano ("Como en este evento… venimos a debatir una nueva organización sin Estados Unidos, pues los agentes de Estados Unidos vienen a tratar de empantanar y hacer fracasar este evento."), los mandatarios reunidos en la Playa del Carmen intentaron dar una sensación de unanimidad y concordia. Este fue el sentido de algunas de las resoluciones aprobadas, como la gran solidaridad mostrada con Haití o el respaldo unánime a Argentina en su enfrentamiento con Gran Bretaña a costa de las exploraciones de petróleo en las Islas Malvinas.
El gobierno argentino presentó la unanimidad obtenida, incluso entre ex colonias británicas, como un importante triunfo diplomático. En medio del gran fervor nacionalista que se respiraba en la reunión era difícil salirse de la corriente mayoritaria, especialmente después de las notas patrióticas de Hugo Chávez contra la reina Isabel II ("Tú Inglaterra, ¿hasta cuándo vas a estar en las Malvinas? Reina de Inglaterra ya se acabaron los imperios ¿no te has dado cuenta?") o que el presidente Lula aprovechara la ocasión para insistir una vez más en el derecho brasileño a ser un miembro permanente del Consejo de Seguridad ("¿Cuál es la explicación política de la ONU para que no hayan tomado una decisión? ¿Será que Inglaterra participa como miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU la razón por la que ellos lo puedan todo y los otros no puedan nada?… No es posible que la ONU continúe con un Consejo de Seguridad representado por los intereses políticos de la Segunda Guerra Mundial, que no tome en cuenta todos los cambios que han sucedido en el mundo").
La reunión dio para mucho. Para criticar a la OEA, pero para no admitir a Honduras en la Cumbre por estar excluida de la organización, mientras Cuba sí estaba presente. También hubo algunas despedidas, como las de Oscar Arias y Michele Bachelet y algunas incorporaciones (Sebastián Piñera). Se gestionaron gestos de solidaridad con Ecuador tras la condena del Gafi (Grupo de Acción Financiera Internacional) por las vinculaciones bancarias con Irán, aunque en este caso la unanimidad obtenida fue menor, 29 de los 32 presentes.
De todos modos, el logro más relevante fue la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños. Ahora bien, para que lo logrado se plasme en algo positivo es necesario que los líderes regionales dejen de lado sus rencillas personales, sus aproximaciones ideológicas y la retórica de costumbre para transitar una senda de compromiso, en la cual la improvisación sea reemplazada por estudios serios y propuestas viables. Sólo con trabajo y sin sesgos ideológicos se avanzará en la integración regional. Sin duda, sería el mejor resultado que los bicentenarios podrían dejarnos.


























