Lula, Dilma y la “xepa”


Por Clovis y Claudia Rossi

Olvide las propuestas presuntamente radicales presentadas en el Congreso del PT. Olvide, además, el propio Congreso. No pasa de "una feria de productos ideológicos", en que "las personas compran lo que quieren y venden lo que quieren". No, no es la evaluación de algún subintelectual de derecha, para robar la expresión de Dilma Rousseff/Marco Aurélio Garcia, si no de la persona que más entiende de PT, por haber sido su idealizador, por ser su líder de toda la vida y por ser la única figura verdaderamente popular de un partido que se pretende popular. Sí, es de Luiz Inácio Lula da Silva de quien estoy hablando. Las comillas del primer párrafo corresponden la frases suyas en entrevista publicada viernes por el "Estadão".¿Hay alguna oportunidad de que las propuestas de la feria, digo, del PT, sean incorporadas por un gobierno Dilma? Cero, siempre según Lula: "No hay ningún crimen o equívoco en el hecho de que un partido tenga un programa más progresista que el gobierno. (…) El partido, muchas veces, defiende principios y cosas que el gobierno no puede defender".El gobierno Dilma será más de lo mismo, deja clarísimo el presidente que inventó la candidata: "Quiero creer que la sabiduría del PT es tan grande que el partido no va a tirar la experiencia acumulada de tener un gobierno aprobado por 72% en la opinión pública después de siete años en el poder. Eso es una riqueza que ni el más nervioso trotskista sería capaz de perder".Ni trotskista ni petista de cualquier coloración. Las declaraciones de Lula, de un meridiano sentido común, muestran que, menos que una "feria", el Congreso del PT es la "xepa", el fin de feria en que el personal se divierte, lanzando una pila de tesis la que ni los propios autores prestan atención porque saben que el espectáculo es Lula y que Dilma poco o nada comprará de la "feria". 

Olvide las propuestas presuntamente radicales presentadas en el Congreso del PT. Olvide, además, el propio Congreso. No pasa de "una feria de productos ideológicos", en que "las personas compran lo que quieren y venden lo que quieren". No, no es la evaluación de algún subintelectual de derecha, para robar la expresión de Dilma Rousseff/Marco Aurélio Garcia, si no de la persona que más entiende de PT, por haber sido su idealizador, por ser su líder de toda la vida y por ser la única figura verdaderamente popular de un partido que se pretende popular.

Sí, es de Luiz Inácio Lula da Silva de quien estoy hablando. Las comillas del primer párrafo corresponden la frases suyas en entrevista publicada viernes por el "Estadão".

¿Hay alguna oportunidad de que las propuestas de la feria, digo, del PT, sean incorporadas por un gobierno Dilma? Cero, siempre según Lula: "No hay ningún crimen o equívoco en el hecho de que un partido tenga un programa más progresista que el gobierno. (…) El partido, muchas veces, defiende principios y cosas que el gobierno no puede defender".

El gobierno Dilma será más de lo mismo, deja clarísimo el presidente que inventó la candidata: "Quiero creer que la sabiduría del PT es tan grande que el partido no va a tirar la experiencia acumulada de tener un gobierno aprobado por 72% en la opinión pública después de siete años en el poder. Eso es una riqueza que ni el más nervioso trotskista sería capaz de perder".

Ni trotskista ni petista de cualquier coloración. Las declaraciones de Lula, de un meridiano sentido común, muestran que, menos que una "feria", el Congreso del PT es la "xepa", el fin de feria en que el personal se divierte, lanzando una pila de tesis la que ni los propios autores prestan atención porque saben que el espectáculo es Lula y que Dilma poco o nada comprará de la "feria".

 

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