¿Desenlace anunciado?

El Tiempo (Colombia)
Bogotá, 17 de febrero de 2010
Por El Tiempo (Colombia)

“…¿Por qué Insulza puede seguir en la OEA? La respuesta más honesta es que no tiene contendor. Aunque nombres como el del ex presidente mexicano Vicente Fox o el del mandatario costarricense, Óscar Arias, han sido mencionados, ninguno parece estar interesado.
Una de las razones estriba en que la Organización está desprestigiada y tiene problemas financieros profundos, que le impiden tener más efectividad. Otra es que la tradición en el organismo hace que las decisiones se tomen por consenso y este se ha vuelto casi imposible de alcanzar a la luz de la brecha ideológica que divide al hemisferio.” (Editorial de El Tiempo, Colombia)

Faltan apenas cinco semanas para que en la sede de la Organización de los Estados Americanos, en Washington, tenga lugar la Asamblea General extraordinaria, que ha sido citada con el objeto de realizar la elección del Secretario General y del Secretario General Adjunto, por un periodo de cinco años. De continuar las cosas como van, lo más probable es que el chileno José Miguel Insulza y el surinamés Albert Ramdin sean ratificados en sus cargos, pues hasta la fecha no existen otros aspirantes para encabezar la que, a pesar de sus tropiezos, es la verdadera entidad diplomática del hemisferio.

No obstante, ese desenlace puede cambiar si surge una candidatura de última hora. La razón es que son pocos los países que ven bien la gestión de Insulza, quien ha sido criticado por los más diversos sectores. La administración Obama, por ejemplo, lo ha considerado incapaz de pronunciarse con vehemencia ante los excesos cometidos por regímenes como los de Venezuela y Nicaragua, en donde la oposición ha sido asfixiada y el sistema de pesos y contrapesos que caracteriza a una democracia moderna ha dejado de funcionar. Además, la propia Hillary Clinton no olvida la encerrona del año pasado en San Pedro Sula, cuando la Asamblea General aprobó una resolución que permitiría el regreso de Cuba como miembro con plenos derechos a la OEA, que tuvo que aceptar a regañadientes.

Por su parte, Hugo Chávez tampoco ha escatimado los dardos contra el Secretario General, al que en alguna ocasión describió como "el insulso doctor Insulza", para endilgarle, a continuación, el mote de "pendejo". Como si lo anterior no fuera suficiente, el desempeño de la Organización en la crisis hondureña causada por el derrocamiento de Manuel Zelaya, también fue criticado en todas las capitales del continente. No menos apagado fue el rol de la OEA al tratar de disminuir las tensiones entre Colombia y Ecuador, después del ataque contra el campamento de 'Raúl Reyes'. Como es sabido, el restablecimiento de las relaciones diplomáticas tuvo mucho más que ver con los buenos oficios del Centro Carter y con el diálogo directo, que con una mediación que no condujo a nada.

Y la lista sigue. Insulza ha sido criticado por estar más pendiente de la política chilena que de la Secretaría General. Tanto, que cuando ocurrió el terremoto de Haití tardó días en aparecer, pues este coincidió con las elecciones en su país, donde se escogió al sucesor de Michelle Bachelet. De hecho, el nuevo presidente, Sebastián Piñera, tardó algún tiempo en darle el respaldo a su compatriota, pero decidió apoyar su posible reelección en aras del interés nacional.

Si todo eso es así, ¿por qué Insulza puede seguir en la OEA? La respuesta más honesta es que no tiene contendor. Aunque nombres como el del ex presidente mexicano Vicente Fox o el del mandatario costarricense, Óscar Arias, han sido mencionados, ninguno parece estar interesado. Una de las razones estriba en que la Organización está desprestigiada y tiene problemas financieros profundos, que le impiden tener más efectividad. Otra es que la tradición en el organismo hace que las decisiones se tomen por consenso y este se ha vuelto casi imposible de alcanzar a la luz de la brecha ideológica que divide al hemisferio. También está el surgimiento de espacios multilaterales, como el Grupo de Río, el Alba o Unasur, en donde se puede hablar sin la presencia de Estados Unidos.

Todos esos factores conspiran contra la Organización, pero no son argumentos para dejarla al garete. Por eso hay que aspirar a que, si Insulza repite, sea capaz de enmendar la plana, o a que, en su remplazo, venga una persona que le devuelva a la entidad el lustre perdido. Y es que no se pueden olvidar las palabras de Alberto Lleras, su primer secretario general, quien afirmó que si la OEA no existiese, habría que inventarla.

(Editorial de El Tiempo, Colombia)

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