El gabinete de la discordia

Infolatam
Coquimbo,15 de febrero de 2010
Por Consuelo Ysart

(Especial para Infolatam).- “Chile eligió como presidente a un empresario de éxito, de centroderecha, pragmático y exigente. Su gabinete es su reflejo, hasta ahora no ha habido engaño. Si ganó Piñera fue por que unos pocos individuos de alma concertacionista cambiaron su voto en busca de algo diferente, no buscaban un gobierno con una fuerte carga ideológica, si no una nueva forma de gobernar. Ese pequeño grupo que al cambiar su voto decide en cada elección quien gobierna el país no debería sentirse defraudado con este gabinete de la discordia.”

Nadie ha quedado contento. Las críticas al gabinete de Piñera desbordan Chile. Por la centro derecha un desencantado Andrés Allamand habla de las "falencias" de los ministros por su carácter poco político, por la derecha Longueira y la UDI tampoco quedaron satisfechos, y qué decir de la hasta ahora gobernante Concertación. Con todos los comentarios vertidos a diestra y siniestra ser en Chile miembro de un directorio de una gran empresa es hoy en día el peor de los pecados, y  la "concentración de poder" aparece como una gran amenaza.

Chile es un país pequeño, moderno y liberal, en que la concentración del mercado ha sido muy fuerte en los últimos años, precisamente bajo los gobiernos de la Concertación. No es de extrañar que varios de los más preparados hayan trabajado, tengan parte o formen parte del directorio de las grandes y modernas empresas que han tenido un fuerte crecimiento y han sido orgullo nacional hasta ahora, empezando por Lan, la aerolinea de la que Piñera es todavía uno de los principales accionistas.

Suponer que los nuevos ministros llevan grabados en su ADN intereses egoistas, que van a actuar siempre pensando en el empresariado, como dicen algunos analistas, por haber sido parte del sector privado y que esta condición les impide gobernar para todos es mezquino. Siguiendo la misma lógica los jugadores de futbol no podrían cambiar nunca de equipo. El profesionalismo de personajes como Fontaine, Larroulet, Larraín, Moreno, Kast, Bulnes, etc… no puede ponerse en duda.

Es cierto que para gobernar bien hacen falta otras muchas cosas: preparación, talante, capacidad política… y entre ellas una de las principales es la motivación, las ganas de hacer bien las cosas. Negarle a los futuros ministros apriori esta intención, cuando arriesgan mucho, tanto económica como personalmente, aceptando el desafío de este gobierno no es justo.

Y si el problema es el gran terror a la concentración de poder en unas pocas manos basta con dar una mirada al vecindario para darse cuenta que los campeones de acumular poder en latinoamérica son los gobiernos del "Socialismo del Siglo XXI". Chávez, que cierra medios de comunicación, dirige la Asamblea a su antojo, y despoja a sus adversarios electos democráticamente de un poder conferido en las urnas… o Morales, que ahora puede designar Magistrados y que tiene a 36 politicos de la oposición en espera de ser juzgados por diferentes causas abiertas recientemente. Y ni Chávez, ni Morales, vienen de las "élites económicas" ni sus gobiernos parecen tener mucho que ver con Piñera y su proyecto.

Chile eligió como presidente a un empresario de éxito, de centroderecha, pragmático y exigente. Su gabinete es su reflejo, hasta ahora no ha habido engaño. Si ganó Piñera fue por que unos pocos individuos de alma concertacionista cambiaron su voto en busca de algo diferente, no buscaban un gobierno con una fuerte carga ideológica, si no una nueva forma de gobernar. Ese pequeño grupo que al cambiar su voto decide en cada elección quien gobierna el país no debería sentirse defraudado con este gabinete de la discordia.

- Imprimir

Comentar esta noticia