Venezuela: la inflación quiebra la revolución de Hugo Chávez
La inflación, un enemigo que Hugo Chávez no ha sido capaz de derrotar
Infolatam
Caracas, 3 de febrero de 2009
(Especial para Infolatam, por Rogelio Núñez).- El fracaso de Hugo Chávez a la hora de derrotar a la inflación es el germen de los graves problemas que padece el régimen en estos momentos. La inflación ha actuado en Venezuela como corrosivo de los pilares del modelo chavista dejándolo muy debilitado para afrontar los actuales retos: las protestas de los estudiantes, la crisis energética y el malestar ciudadano por los altos niveles de inseguridad.
Las claves
- Jonás Fernández, Director del Servicio de Estudios de "Solchaga Recio & asociados": "la inflación es el camino que conduce al régimen chavista a su fin".
- Venezuela acumula cinco años de inflación de dos dÃgitos. En 2009 del 25% y en 2008 del 30,9%.
- La devaluación afectará a las misiones sociales que deberán aumentar los precios de los productos que adquieren los sectores populares.
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El régimen de Hugo Chávez ha convivido a lo largo del último lustro con unos elevados niveles de inflación. En 2009 fue del 25,1%, la más alta de América latina: superó a todos los países de la región como Chile (-1,4%), Colombia (2%), Uruguay (5,9%), Costa Rica (4,05%), Perú (0,25%) o Paraguay (1,9%).El problema es que 2009 no fue una excepción sino la regla: en 2005 la inflación fue del 14%, en 2006 llegó al 17% y en 2007 al 22,5%. Ya en 2008 superaba el 30% (30,9%) y para 2010 el régimen chavista estima una inflación de entre el 20% y el 22%, aunque los expertos creen que superará el 35%.

El régimen intentó en algún momento detener la escalada inflacionaria a lo largo de estos años, pero con escaso éxito. En agosto de 2006, el ministro de Finanzas, Rodrigo Cabezas, propuso una "reforma monetaria" que no fue más allá de eliminar tres ceros a la moneda, dando nacimiento así al bolívar fuerte.
Con el precio del petróleo alto y con las misiones sociales funcionando bien, la inflación parecía no ser un problema pero al igual que el cáncer, si no se ataca a tiempo, al final el tumor afecta a los pilares del sistema. La inflación dejó debilitado el edificio chavista que se tambalea ahora ante los nuevos retos: crisis energética, desabastecimiento de agua, racionamientos eléctricos, inseguridad, malestar ciudadano, protestas estudiantiles…
Jonás Fernández, Director del Servicio de Estudios de "Solchaga Recio & asociados", ha explicado a Infolatam que las raíces de la inflación en Venezuela se encuentran en la "política de gasto fiscal hiperexpansiva que ha mantenido el régimen para costear su política clientelista. Asimismo, sus políticas económicas han desincentivado la inversión del sector privado y el haber mantenido por años un tipo de cambio muy apreciado ha conducido directamente a que el país padezca la llamada "enfermedad holandesa".
El elevado gasto interno producto de los elevados ingresos petroleros provocó un incremento de casi el 200% en la base monetaria real entre 2003 y 2007. Este crecimiento estimuló la demanda agregada, presionó al alza los precios de los bienes y del tipo de cambio paralelo. Por eso, desde 2005, la tasa inflacionaria no ha dejado de crecer del 14% en 2005 al 31,9% en 2008.
Inflación y sectores populares
La inflación a quien más golpea es a los sectores populares que hasta ahora han sido el principal apoyo electoral para Hugo Chávez. Esos sectores populares no sólo ven mermado sus ingresos por la inflación sino que perciben como las misiones sociales han dejado de funcionar, la inseguridad se ha extendido en los centros urbanos, la reciente devaluación va a propiciar una subida de los precios y los cortes de energía les golpean principalmente a ellos.
Como señala a Infolatam el profesor de la Universidad Carlos III, Manuel Hidalgo, "la misiones, creadas en 2003, funcionaron bien hasta 2007 pero desde entonces han sufrido un claro deterioro y se han resentido en su funcionamiento. Quizá la que mejores resultados ha dado ha sido Mercal, gracias a la cual los sectores populares han sorteado las presiones inflacionarias al poder acceder a bienes subsidiados".
MERCAL es una red de distribución de alimentos vinculada a Ricardo Fernández Barruecos ahora detenido por estafa. El propio Chávez lo explicó claramente alguna vez cuando aseguró que la inflación en el Mercal (o sea, para los sectores populares) era del 0%. El problema para el régimen es que, tras la devaluación, los productos que compra Venezuela en el exterior (prácticamente todos los alimentos) serán más caros y, de una forma u otra, repercutirán en lo que se adquiere en Mercal.
En ese contexto, se explica mejor los resultados de las encuestas de Datanálisis: por primera vez en cinco años, la popularidad del Presidente, ubicada entre el 50 y el 60 por ciento, sufrió su primera caída por debajo de 50, llegando incluso al 46 por ciento.
Como reflexionaba Luis Vicente León, de Datanalisis, en un artículo en El Universal: "el Presidente ha perdido popularidad, pero lo que realmente debe preocuparle no es la magnitud de la misma, que aún le permite contar con casi la mitad de los electores. Lo peligroso es la tendencia negativa de esa popularidad, ya que ha perdido más de 10 puntos desde finales de febrero hasta diciembre pasado, sin considerar aún los eventos impopulares de principios de este año".
Huida hacia delante
Chávez, ante el año electoral que afronta (comicios legislativos en septiembre), va a apostar por aumentar el gasto fiscal, apoyándose en la subida del precio del petróleo, que ha pasado de 30 dólares el barril a 74 lo cual le aportará más divisas lo que "se amplifica a través de la devaluación, dándole a Chávez un margen de maniobra mucho más grande para gastar de aquí hasta las elecciones. Por supuesto que ese gasto inorgánico tendrá impactos inflacionarios, pero ¿qué político en aprietos piensa en el futuro si está en peligro el presente?", asegura León.
Como subraya Jonás Fernandez, de Solchaga, Recio y asociados, "Chávez ha renunciado tras la devaluación a controlar la inflación y el final de su régimen, cuando se produzca, vendrá de su incapacidad para controlar la inflación. Mientras que el petróleo le aporte ingresos tratará de buscar la huida hacia delante, porque tomar medidas impopulares tendría un costo político inasumible".
En ese mismo aspecto incide Ronald Balza Guanipa en un informe para el Real Instituto Elcano, quien destaca que "el uso de los ingresos obtenidos de la devaluación, las utilidades cambiarias que esta genere al BCV, los recursos de PDVSA y el FONDEN y los posibles incrementos en el precio del petróleo darán comienzo nuevamente al ciclo de expansión del gasto y la base monetaria, inflación, apreciación real, ampliación de la brecha cambiaria y crecimiento del sector no transable sobre el transable, lo que prepara el camino para posteriores devaluaciones y para un incremento de la inflación en 2010 inicialmente estimado en el 35%-40%, según sea el ritmo de expansión de gasto público y liquidez monetaria".
Como es habitual en Hugo Chávez, cuando arrecian los problemas saca a relucir el lenguaje militar: "ante esta situación, necesario es que nuestro pueblo se despliegue en batalla'' y “la presencia viva y activa de los estudiantes revolucionarios en las calles debe convertirse en un muro de contención que disuada y neutralice a quienes pretenden incendiar nuestras ciudades''.
Además, sabe que en el ámbito electoral es casi imbatible (salvo su derrota en el referendum de 2007) y por eso reta a la oposición: “¡pónchenme, pues y busquen las firmas necesarias para llamar a un referendo revocatorio del mandato presidencial, que es factible por la constitución…¿por qué no lo hacen si dicen que estoy acabado?…en realidad buscan la violencia, el golpe de Estado, el magnicidio, la desestabilización, porque siempre ha sido ese el código de la contrarrevolución".
Solución coyuntural
El analista y experto en Venezuela, Manuel Hidalgo, destaca que, sin reforma estructurales, "el régimen chavista no ataca la raíz de sus problemas y en año electoral Hugo Chávez no va a afrontar cambios de esa magnitud". Además, el profesor de la Universidad Carlos III resalta que, a fin de cuentas, "la ortodoxia económica siempre ha conspirado contra el proyecto político chavista que se basa en mantener un amplio aparato clientelar apoyado en el gasto público".
Por tanto, la devaluación sólo ha sido una solución coyuntural para lograr más ingresos y lograr aceitar la máquina clientelar ante las elecciones legislativas de septiembre de 2010.
Miguel Ángel Santos, en un artículo del diario El Universal, lo resumía muy claramente: "la aceleración de la inflación va a erosionar muy rápido la tasa de cambio real, provocando unos niveles de sobre-valuación similares a los que existían antes. Al final del año (2010), muy probablemente volvamos a registrar una caída significativa en la producción y en el consumo, inflación alrededor de 35%, tasas oficiales muy sobre-valuadas y algo más de depreciación del bolívar en el paralelo".

























