Porto Alegre en Davos
Folha de Sao Paulo
Sao Paulo, 31 de enero de 2010
Por Clovis y Claudia Rossi
“… el “pueblo de Porto Alegre”, como se llamaba el conglomerado que se reunió inicialmente en la capital gaucha, ya está en la fila hace tiempo para predicar, siempre, que “otro mundo es posible”. Pena que ni Lula ni los reunidos en el Foro Social de Porto Alegre hayan puesto en práctica, hasta ahora, cómo se llega exactamente a ese otro mundo”. (Folha de Sao Paulo. Brasil)
"Ese que es el "hijo de Brasil", un tal Luiz Inácio Lula da Silva, se transformó en padre del mundo. Su discurso en Davos, al recibir el título de "Estadista Global" conferido por el Foro Económico Mundial, es un "Sermón de la Montaña" al mundo (Davos está enclavada en los Alpes, a 1.542 metros de altitud). Si fuese necesario resumirlo a dos frases, serían estas: yo hice todo bien y el mundo continuó haciéndolo todo mal.
De ahí viene, inexorablamente, la propuesta de reinventar el mundo. Genial. Me gustaría hasta ser el primero en firmar un eventual manifiesto a favor. Pero llego tarde: el "pueblo de Porto Alegre", como se llamaba el conglomerado que se reunió inicialmente en la capital gaucha, ya está en la fila hace tiempo para predicar, siempre, que "otro mundo es posible".
Pena que ni Lula ni los reunidos en el Foro Social de Porto Alegre hayan puesto en práctica, hasta ahora, cómo se llega exactamente a ese otro mundo. Lula produjo una frase que es la quintaesencia del vacio: "Necesitamos un nuevo papel para los gobiernos. Y digo que, paradojalmente, este nuevo papel es el más antiguo de ellos: es la recuperación del papel de gobernar".
Hace mucho tiempo, incluso antes de ser creado el Foro Social Mundial, que observo los movimientos críticos de la forma en que el mundo camina y digo que es preciso ir más allá de las interminables discusiones entre los convertidos y presentar una plataforma concreta con la cual disputar el voto del electorado. Es la única manera (democrática) hasta ahora de obtener un mandato para construir otro mundo.
Después leí que la gente del Foro Social ovacionó a Lula cuando el presidente compareció ante ellos.
Bien, si el proyecto que ese pueblo quiere ver implementado es ese que Davos acaba de premiar, entonces Porto Alegre perdió el sentido. Es mejor ir todo el mundo a los Alpes. La vista es magnífica y es de ahí que salgo hoy de vacaciones".
Artículo publicado en Folha de Sao Paulo (Brasil)


























