Chile entre la rutina y los espectros

Infolatam
Madrid, 12 enero 2010
Por Federico Ysart

(Especial para Infolatam).- “…La gran incógnita del domingo día 17 es hasta qué punto se muestre acrítica la mayoría de los chilenos; hasta cuándo los llamados operadores políticos, hace un siglo caciques, van a controlar  millón y medio de votos; hasta dónde el fantasma de Pinochet seguirá cegando la capacidad de discernimiento de muchos. En fin, el rayado de las papeletas acabará mostrando cuántos se apunten al caos, tan hartos de la rutina de los veinte años últimos como del espectro de los diecisiete anteriores.”

A la voz de "todo vale", la Presidencia y su Gobierno apuran la campaña electoral que concluirá el domingo próximo con un nuevo presidente de los chilenos. La utilización del presupuesto nacional, de funcionarios de todos los niveles, ministros incluidos, del trabajo de las cámaras legislativas, de nuevas infraestructuras, desde estaciones de metro hasta un museo de la memoria histórica, y de tantos otros instrumentos para movilizar votos agradecidos ha llegado a niveles insólitos. 

Es lástima que ello esté ocurriendo en el país tantas veces exhibido como modelo de manejo político y económico en el continente suramericano. La manipulación de los resortes del poder para evitar la alternancia en el Gobierno no es ejemplo a seguir por los pueblos que buscan la salida del subdesarrollo.

Cierto es que aquí a nadie se le pasó por la cabeza prolongar el mandato presidencial ni detener al candidato opositor, como estilan los regímenes bolivarianos. Pero no es menos cierto que lo que subyace en las invectivas de aquellos caudillos contra dirigentes sociales, sean empresarios, intelectuales o periodistas, ha tenido su correlato en la campaña del oficialismo chileno contra el candidato Sebastián Piñera.

Su condición de controlador de la mejor aerolínea latinoamericana, de un canal televisivo y de otras exitosas aventuras empresariales ha bastado para construir sobre su figura un odioso maniqueo sobre el que volcar todo tipo de demagogia barata.

Resulta patético escuchar de boca de personajes perfectamente homologables con el centro derecha de la opositora Alianza por el Cambio el argumentarlo que la coalición gubernamental ha puesto en pié para defender su enrocamiento. Lamentablemente y salga lo que el próximo domingo salga de las urnas, la campaña que ha terminado encabezando la presidente Bachelet no habrá contribuido a hacer país. El dilema el caos o yo nunca dio buenos resultados.

Cuestión de cultura. La gran incógnita del domingo día 17 es hasta qué punto se muestre acrítica la mayoría; hasta cuándo los llamados operadores políticos, hace un siglo caciques, van a controlar millón y medio de votos; hasta dónde el fantasma de Pinochet seguirá cegando la capacidad de discernimiento de muchos.

En fin, el rayado de las papeletas acabará mostrando cuántos se apunten al caos, tan hartos de  la rutina de los veinte últimos años como del espectro de los diecisiete anteriores. 

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