La victimización como política comunicacional

El Mostrador
Santiago, 6 de enero de 2009
Por Arturo Arriagada

“…La idea de ser víctima de una forma de hacer política que ella no pudo cambiar le daba un relato a la segunda mitad de su gobierno. Bachelet comenzó a proteger su figura -y de paso minimizar sus errores- culpando silenciosamente al sistema político y a los partidos de la Concertación. Y así lo entendieron los chilenos, quienes comenzaron a ver que las intenciones de Bachelet -y sus logros- respondían a un estilo de gobierno muy distinto al de sus antecesores.” (El Mostrador, Chile)

Los altos niveles de aprobación a la gestión de Michelle Bachelet han sido atribuidos al manejo económico de su gobierno, pero también se deben a su capacidad para construir una política comunicacional basada en la victimización de su figura. Bachelet fue la primera mujer en llegar a La Moneda -y probablemente así quedará en los libros de historia- pero también una víctima de la Concertación y de una forma de hacer política que no era santo de su devoción y que terminó usando a su favor.

…En su primer año de gobierno, Michelle Bachelet tuvo serios problemas para echar a andar su política comunicacional. La promesa de un gobierno ciudadano, sin que nadie se repitiera el plato y en torno a cuatro proyectos -reforma previsional, reforma educacional, fomento a la innovación y mejoramiento de la calidad de vida- se vio frenada por conflictos políticos que cuestionaron su liderazgo…. Si para llegar a La Moneda prometió gobernar con los ciudadanos, Bachelet optaba por culpar a sus ministros, demorándose en la toma de decisiones y -muchas veces- escondiéndose de los conflictos.

…Después de su denuncia pública en contra de la violencia política de la cual era víctima, Bachelet encontraba una brújula para refundar su hasta entonces dispersa política comunicacional. La idea de ser víctima de una forma de hacer política que ella no pudo cambiar le daba un relato a la segunda mitad de su gobierno. Bachelet comenzó a proteger su figura -y de paso minimizar sus errores- culpando silenciosamente al sistema político y a los partidos de la Concertación. Y así lo entendieron los chilenos, quienes comenzaron a ver que las intenciones de Bachelet -y sus logros- respondían a un estilo de gobierno muy distinto al de sus antecesores.

…Pero la política comunicacional de Bachelet también ha estado llena de contradicciones. Si bien fue consecuente al no rendirle funerales de Estado a Pinochet, muchas veces confundió la simpatía con la farándula. Bachelet terminó recibiendo en La Moneda a más artistas internacionales que a representantes mapuches o deudores habitacionales. En su posición de víctima y espectadora -pese a los altos niveles de aprobación a su mandato- Bachelet siguió en su aislamiento de los conflictos políticos, evitando dar conferencias de prensa y responder las preguntas de periodistas.

Las políticas comunicacionales de los gobiernos van adaptándose a los contextos políticos y económicos del país. Al mismo tiempo permiten comunicar los objetivos y logros de un gobierno. La crisis económica, las primarias truchas de la Concertación y la baja votación de Eduardo Frei, terminaron por reforzar la política comunicacional de Bachelet basada en la victimización de su figura. Más allá de sus errores y omisiones como gobernante, los chilenos terminaron queriendo a Bachelet gracias a una política comunicacional que la presentó como víctima de un contexto político que le hizo la vida imposible. El "femicidio político" contribuyó a definir un estilo de gobierno que interpretó los miedos y preocupaciones de un país ansioso por más inclusión. Así Bachelet estableció un vínculo poderoso con los chilenos cuyo mejor ejemplo son los niveles de aprobación a su figura y la probable derrota de la Concertación el próximo 17 de Enero.

(Extracto de artículo publicado en El Mostrador)

- Imprimir

Comentar esta noticia