El secretario Cordero y sus riesgos
Milenio
México, 7 enero 2010
Por Samuel García
“… El panorama económico es, entonces, incierto y harto especulativo. Pero en el telón de fondo del 2010 no solo existen incertidumbres de la economía mundial, sino también un panorama político crispado por las elecciones locales y por una agenda atestada de asuntos urgentes que le esperan a un Congreso dividido. Este es el cóctel que tiene enfrente el flamante secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero…”. (Milenio. México)
"Este 2010 inicia con la misma incertidumbre con que transcurrió la mayor parte del año anterior. Solo el sector financiero del mundo está apostando a una recuperación rápida y sostenida de la economía creando burbujas de precios que nadie sabe -a ciencia cierta- hasta donde llegarán.
Lo cierto es que si bien las cifras de la economía han mostrado signos positivos en las últimas semanas, éstas aún son demasiado débiles como para asegurar que remontarán las terribles caídas que sufrieron en 2008 y 2009.
El panorama económico es, entonces, incierto y harto especulativo. Pero en el telón de fondo del 2010 no solo existen incertidumbres de la economía mundial, sino también un panorama político crispado por las elecciones locales y por una agenda atestada de asuntos urgentes que le esperan a un Congreso dividido.
Este es el cóctel que tiene enfrente el flamante secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo y en el que estarán puestos muchos ojos visores por una razón simple: Su llegada a esta importante responsabilidad en esta coyuntura crítica, ha sido atribuida a su amistad con el Presidente y al proyecto político que los impulsa, más que a su competencia para el puesto. Ése es su lastre.
El flamante secretario deberá hacer todo lo posible para disipar rápidamente estas dudas y eliminar los delicados riesgos que entraña el que las decisiones de políticas económicas se construyan bajo la óptica de los caprichos electorales por venir, tan cercanos a Los Pinos".
Extracto del artículo publicado en Milenio

























