Cuba necesita enemigos

Infolatam
Madrid, 5 enero 2010
Por Federico Ysart

(Especial para Infolatam).- “Tanto la acción cubana como la reacción -o falta de reacción- española tienen explicaciones claras. Los Castro han tratado de levantar un maniqueo en el Gobierno español. Como Hitler con los judíos, cuando el hambre asfixia a la población nada mejor que inventar un enemigo en el que cebar las iras. Pero el éxito ha sido muy relativo dado el talante especial, el pensamiento blando, del presidente español”.

El año no ha comenzado bien para el Gobierno español. Más allá de las cifras del paro, que sigue creciendo y ronda el 20% de la población activa, del cese de negocios y cierres de empresas, como la aerolínea que dejó sin regreso a casa a más de 2.000 latinoamericanos en la Navidad, de las proclamas republicanas e independistas de algún personaje de relieve social, como el presidente del Barça club de fútbol catalán, y de otras fruslerías, el Gobierno cubano da un portazo en las narices de un ex secretario de Estado socialista y actual parlamentario europeo.

El fallido intento del señor Yáñez de hacer turismo en la finca de los hermanos Castro, acompañado por su esposa, la diputada Espelosín, ha dejado al descubierto la fragilidad de la política exterior del presidente Rodríguez Zapatero. Las autoridades españolas se han sorprendido de que los sátrapas cubanos no agradezcan los esfuerzos desplegados por el ministro Moratinos para que la Unión Europea suavice sus condenas a la dictadura. Tampoco entienden este agravio a un ciudadano español despues de que el mismo Moratinos se humillara en su reciente visita a la isla hasta el punto de no haber querido saber nada de los opositores al régimen.

Y tal ha sido la sorpresa del Gobierno que alberga este semestre la presidencia rotatoria de la UE que se ha manifestado satisfecho con la parca explicación dada por el embajador castrista en Madrid: las autoridas cubanas han aplicado sus leyes internas. Y, además, ha reiterado por boca del mismo ministro responsable que seguirá ofreciendo dialogo a pesar de la "equivocación" cubana.

En círculos diplomáticos no se recuerdan precedentes de tamaña debilidad en la defensa de los derechos de un ciudadano español. Ni tampoco en la ofensa aparentemente gratuita a un país calificado de amigo y en la persona de un parlamentario que viene defendiendo en la cámara europea la conveniencia de incrementar la confianza a Cuba.

Tanto la acción cubana como la reacción -o falta de reacción- española tienen explicaciones claras. Los Castro han tratado de levantar un maniqueo en el Gobierno español. Como Hitler con los judíos, cuando el hambre asfixia a la poblaciónen nada mejor que inventar un enemigo en el que cebar las iras. Pero el éxito ha sido muy reletivo dado el talante especial, el pensamiento blando, del presidente español, que ayer apareció suplantado en la red por una imagen del cómico británico Mr. Bean. 

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