La pesadilla de Raúl

Miami Herald
Miami, 3 de enero de 2010
Por Marifeli Pérez-Stable

“…La libertad es tan importante como la justicia social. Valientes cubanos en la isla han dado un paso hacia adelante y reclamado por sus derechos. Ya sea un blogger, las damas en blanco, un hombre en una huelga de hambre, un rapero que canta la verdad al poder o una joven leyendo un libro prohibido, la gente corriente está retomando su país, poco a poco. Amenazas, golpizas, detenciones, juicios simulados, algunos dan un paso atrás por miedo, pero otros siempre dan pasos hacia adelante. ¡Un pesadilla sin fin para el régimen!” (Miami Herald)

Los problemas de Cuba no se pueden abordar bajo el reformismo passé de los liderazgos. Raúl Castro no es ni Gorbachov ni Deng Xiaoping, ambos pensaron en forma abierta mientras estaban en el poder. Él está atrapado en el viejo molde del socialismo de mercado: una chapuza aquí, un empujón allá, a pesar de que la Europa de 1989 debe servir de advertencia. Es un callejón sin salida.

Cuando era niña muchas veces le pedí a mi abuelo materno – un gallego que emigró a Cuba y al que le fue bien en todos los aspectos – un peso (que era real dinero, entonces). Él me lo daba diciendo: "Mari, recuerda, el dinero debe ser respetado". Dándole otra vuelta a la frase, traspaso su sabiduría a mis estudiantes: "Recuerden, los mercados deben ser respetados".

Por supuesto, no quiero decir que siempre se deba dejar solo al mercado. Pero los políticos -los dictadores y demócratas por igual – que no respetan el mercado no respetan a la gente tampoco.

Todos los hombres y mujeres tienen derecho a sus sueños, sobre todo a dar a sus hijos el mejor futuro posible. Los políticos que no le dan a los mercados lo que merecen tienen su mirada puesta en su propia gloria, lo que termina costándole muy caro a la gente. Sólo por eso, la historia casi nunca les absuelve.

El 20 de diciembre, Raúl Castro dijo a la Asamblea Nacional: "En la actualización del modelo económico de Cuba, no podemos correr el riesgo de la improvisación y la prisa. Simplemente no tenemos el derecho a cometer errores". Así habló un hombre prudente y consciente de lo que es mejor no decir: que muchos errores han sido cometidos en las últimas décadas, y esta vez todo estuvo en línea.

Raúl sigue al detalle todo tipo de disparates que sólo pueden ocurrir cuando los mercados no son respetados. Por ejemplo, hace alarde de una historia de éxito: en 66 municipios (de 169 en toda la isla), la entrega local de leche fresca llega a las tiendas de comestibles en forma oportuna, lo que ahorra combustible. Los presidentes de los países normales no tienen que preocuparse por la distribución de leche fresca. El sector privado se encarga de ello.

En los últimos meses, funcionarios de alto rango y los medios de comunicación han estado machacando el "Estado paternalista". Dado que los mismos hombres han estado en el poder por más de medio siglo, me pregunto ¿quién es responsable de la creación de tal estado y la mentalidad que surge de ella? En Cuba, el trabajo y los ingresos están en gran medida divorciados: los cubanos hacen como que trabajan, el Estado hace como que les paga. Así funciona cuando a la gente se le ha quitado su dignidad, cuando se les niega el derecho a ganarse la vida honradamente.

Sin embargo, los seres humanos no viven sólo de pan. Según una encuesta Gallup realizada en La Habana y Santiago hace unos años, sólo un cuarto de los encuestados pensaron que tenían la libertad para decidir qué hacer con sus vidas. Cuándo se les preguntó si se habían reído o sonrió el día antes de la encuesta, sólo el 62 por ciento dijo que sí. En éstas y otras medidas subjetivas de bienestar, los cubanos tienen un lugar mucho más bajo que el promedio de América Latina.

La libertad es tan importante como la justicia social. Valientes cubanos en la isla han dado un paso hacia adelante y reclamado por sus derechos. Ya sea un blogger, las damas en blanco, un hombre en una huelga de hambre, un rapero que canta la verdad al poder o una joven leyendo un libro prohibido, la gente corriente está retomando su país, poco a poco. Amenazas, golpizas, detenciones, juicios simulados, algunos dan un paso atrás por miedo, pero otros siempre dan pasos hacia adelante. ¡Un pesadilla sin fin para el régimen!

Últimamente se han desarrollado nuevos dolores de cabeza.

• Un grupo de prominentes afroamericanos no podía callar más y denunció "el cruel desprecio'' del régimen para los cubanos de color. Los negros y los mulatos en la isla están dando testimonio renovado de sus malos tratos.

• Veintiún intelectuales y cinco organizaciones culturales firmaron una declaración denunciando el "aumento del control burocrático-autoritario'' para aplastar proyectos culturales autónomos.

• Los líderes no pueden establecer la fecha del congreso del partido. Los militantes claman por el cambio, como todos los demás. Ser comunista no significa necesariamente ser digno de confianza.

Todo está en la línea. Para aquellos en la cabecera, la "línea" significa su propio poder. Para todos los demás su dignidad está en juego, sus derechos como ciudadanos, su libertad. Puede que 2010 sea un año en que cada vez más y más diversos cubanos encuentren sus voces, sus sonrisas, con la cabeza bien alta.

(Traducido por Infolatam)

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