Brasil: hecho el juego (o casi) para 2010

Infolatam
Sao Paulo, 21 de diciembre de 2009
Por Clovis y Claudia Rossi

(Especial para Infolatam).- “…Atado ahora a un destino del cual no puede más hurtarse, después de la retirada del gobernador Aécio Neves, José Serra parte para la más grande batalla de su larga carrera política. Con 67 años sabe que ésta será la última oportunidad de llegar al puesto con el cual soñó desde muy joven: la Presidencia de la República de Brasil. Salvo que el Hamlet que habita su alma diga que es preferible no correr el riesgo”

El principal resultado de la decisión de desistir del gobernador de Minas Gerais, Aécio Neves, de concurrir a la Presidencia de Brasil en 2010 es haber resuelto el conflicto íntimo de su compañero, el gobernador de Sao Paulo, José Serra, que hace meses vive un dilema hamletiano entre ser o no ser candidato a la sucesión del presidente Lula. Ahora solo le resta a Serra enfrentar el reto de las urnas o destrozar todas las esperanzas de la oposición brasilera que está fuera del poder desde 2002, cuando justamente Serra perdió ante Lula las elecciones presidenciales, después de ocho años de hegemonia socialdemocrata con el gobierno de Fernando Henrique Cardoso, iniciado en 1994.

Serra – dirigente del PSDB, partido que comanda la oposición al gobierno – hasta el momento vacilaba en enfrentar la disputa presidencial, porque sabe que tendrá que disputar con una adversaria, la ministra Dilma Roussef, que tiene el apoyo del presidente más popular de la historia reciente del país. En algunas encuestas Lula llega a contar con más del 80% de apoyo de los brasileros. Hasta ahora Serra está por delante de Dilma en todos los soneos electorales, pero la campaña oficialmente aún no empezó, lo que va a ocurrir recién en junio del próximo año. En contrapartida, el "tucano" – como son conocidos los de PSDB – sabe que puede reelegirse gobernador de Sao Paulo sin tener que salir de casa, gracias al apoyo que tiene de los ciudadanos del estado que comanda, donde el PT, partido de Lula, perdió todas las últimas elecciones importantes.

El gobernador de Sao Paulo es conocido en los medios políticos por sus temores casi neuróticos ante la perspectiva del fracaso, lo que explica su vacilación en la disputa presidencial. Sin embargo, no es hombre de retroceder después de empezado el combate. Nunca desistió de una candidatura después de haberla aceptado, aun en circunstancias muy adversas. Basta recordar que para llegar a alcalde de la ciudad más grande de Brasil, São Paulo, en 2004, se sometió a dos disputas anteriores, en 1988 y en 1996, en las que obtuvo resultados humillantes – puede ser que venga de allí su terror a la derrota. Pero hasta llegar a disputar elecciones en el Brasil democratizado desde 1985, él recorrió una larga trayectoria política y de luchas.

Lider estudantil en los años 60, cuando un golpe de estado instauró una dictadura militar en Brasil, Serra se exilió en el Chile de Salvador Allende, donde fue preso en los primeros días del pinochetazo en 1973, y de donde consiguió huir a EEUU. En Chile, estudió y trabajó en Cepal – organismo económico de la ONU para America Latina. Estudiante de Ingeniería en Brasil antes de la dictadura militar, en el exterior acabó por dedicarse al estudio de economía, hizo el doctorado en este asunto en la Universidad de Cornell, en EEUU. Es considerado uno de los políticos más eruditos y tecnicamente (al menos en los campos de la administración y de la economía) más bien preparado de Brasil. Versátil, en el gobierno de Fernando Henrique fue ministro del Planeamiento y, después, de la Salud. Durante su gestión, el Ministerio de la Salud dio un notable salto de calidad y ganó reconocimiento internacional por su exitoso programa de combate al SIDA.

Atado ahora a un destino del cual no puede más hurtarse, después de la retirada del gobernador Aécio Neves, José Serra parte para la más grande batalla de su larga carrera política. Con 67 años sabe que ésta será la última oportunidad de llegar al puesto con el cual soñó desde muy joven: la Presidencia de la República de Brasil.

Salvo que el Hamlet que habita su alma diga que es preferible no correr el riesgo, lo que llevaría el PSDB a volver a Aécio en un intento desesperado de tener un candidato.

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