Morales: pasado y futuro

La Razón (Bolivia)
La Paz, 6 diciembre 2009
Por Carlos D. Mesa

“Fue la inusual ruta del éxito en un país terriblemente injusto, de un hombre (Evo Morales( nacido en la pobreza, sin educación académica que peleó milímetro a milímetro el lugar que hoy ocupa. Pero hasta ahora lo han dominado sus pulsiones humanas más mezquinas. Ni la generosidad, ni la mente abierta, ni el espíritu de diálogo y conciliación han marcado su estilo cuando fue vencedor; porque se puede entender la necesidad de una reacción áspera ante las torpezas de una oposición que en varios momentos fue miope, ciega al cambio, desestabilizadora ante la evidencia de que la mayoría del país apoyaba al nuevo Presidente”. (La Razón. Bolivia)

El país vota hoy. Todos sabemos lo que votará y sabemos también porqué. No es muy difícil adivinarlo. Los vendavales suelen ser intensos, muy intensos y tras ellos queda una larga secuela. Este vendaval ha traído cambios sin duda alguna (todavía más del lado del simbolismo y de la retórica que de hechos tangibles), más allá de lo que sus propios protagonistas pudieron adivinar, más allá de sus propias propuestas, más allá de ellos mismos.

..  Morales construyó un liderazgo implacable pero eficiente y bien diseñado. Golpeó cuando tuvo que golpear, negoció cuando tuvo que negociar, esperó cuando tuvo que esperar, lanzó a su gente al abismo cuando lo creyó necesario y manipuló cuando tuvo que manipular. El país pagó por la cuota parte de esa confrontación de años. Determinación contra determinación ¿Por qué ganó uno y perdió otro?, porque además de la decisión cuentan los "idus", los "buenos augurios". La circunstancia que diría Ortega. Los dramas de los hombres están más allá de ellos mismos, la suerte es azar. Donde juega el ser humano es en la decisión que toma de hacer una cosa y no otra. Morales sumó además algo muy importante: Su razón suprema es el poder, indispensable para llegar a puerto. Que para él sea bueno o malo es algo que está por verse, que para Bolivia sea bueno o malo es algo que ya estamos viendo y aún no hemos llegado a puerto.

Un Morales tenía que llegar, podía haberse apellidado Quispe o Mamani o Condori o Choquehuanca. Estaba reservado, por obvias razones, el lugar del "primer Presidente indígena" a un aymara o a un quechua. Producto de 1952 y del proceso del país fue un indígena de sangre pero un mestizo de formación, tipo de vida, cultura, visión de mundo y lengua, mal que le pese. El Presidente apenas pergeña unas cuantas frases en lenguas nativas, su lengua es el castellano, impregnada de la estructura mental que le da su esencia indígena, pero castellano. Es un sindicalista de tradición organizativa occidental obrerista y por si fuera poco ligado a la coca, el producto más controvertido de nuestra sociedad. Es un machista sin rubor (ante el silencio cómplice de las feministas que apoyan a su gobierno). Es autoritario como corresponde a la vieja tradición prehispánica y colonial y tiene una característica adicional, su vida es la política a tiempo completo. Si a la razón política le conviene romper premisas que defendió cuando era opositor, pues olvida las premisas las niega en los hechos.

Ese camino no fue fácil, por supuesto que no lo fue. Fue la inusual ruta del éxito en un país terriblemente injusto, de un hombre nacido en la pobreza, sin educación académica que peleó milímetro a milímetro el lugar que hoy ocupa. Pero hasta ahora lo han dominado sus pulsiones humanas más mezquinas. Ni la generosidad, ni la mente abierta, ni el espíritu de diálogo y conciliación han marcado su estilo cuando fue vencedor; porque se puede entender la necesidad de una reacción áspera ante las torpezas de una oposición que en varios momentos fue miope, ciega al cambio, desestabilizadora ante la evidencia de que la mayoría del país apoyaba al nuevo Presidente, pero no se entiende cuando -vencedor- siguió con la idea de aplastar al enemigo. Morales no ha demostrado un espíritu democrático ni pluralista. La imagen del jefe Colla, Cari que decapitó a Zapana al conquistar Hatuncolla, puede más que la de Antonio José de Sucre que gobernó buscando el bien de todos los bolivianos.

Morales muy probablemente empezará el próximo 22 de enero su segundo gobierno. Si eso ocurre tendrá una segunda oportunidad. Para bien usarla deberá entender que Bolivia democrática sólo será posible sobre algunas premisas inexcusables: Ser construida por indios, mestizos y blancos, todos juntos y sin privilegios de unos sobre otros, con instituciones sólidas y poderes independientes entre sí, con autonomías reales equilibradas y solidarias y con alternancia en el poder".

Extracto del artículo publicado en: La Razón. Bolivia

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