Argentina: La oposición inflige una dura derrota al kirchnerismo

La tardía entrada al Parlamento del ex presidente generó un enorme revuelo entre sus seguidores.

Infolatam
Buenos Aires, 3 de diciembre de 2009

La oposición ha asestado un duro golpe al kirchnerismo al imponer su mayoría en la Cámara de Diputados y conseguir el control de todas las comisiones parlamentarias así como con la vicepresidencia primera de la Cámara, que ocupará Ricardo Alfonsín, hijo del ex presidente Raúl Alfonsín. El ex presidente argentino Néstor Kirchner juró como diputado y se comprometió a “llevar adelante” los proyectos del Gobierno de su esposa, la Cristina Kichner, que a partir de la semana próxima perderá la mayoría absoluta en el Parlamento.

Las claves

  • El oficialismo perderá la mayoría absoluta y se convertirá en la primera minoría.
  • 12 fuerzas forman una oposición mayoritaria pero muy heterogénea.
  • La jura del ex mandatario también fue secundada por una manifestación de desempleados y de organizaciones sociales y políticas afines a Kirchner.

Nueva conformación del Congreso Nacional Argentino. ¿Nuevo rol de la oposición?

El análisis
Santiago Lacase

Santiago Lacase

(Especial para Infolatam).- “…Como podemos ver aquí el panorama prevaleciente es el de un gobierno nacional que pierde la mayoría en la Cámara de Diputados, y algo menos en la Cámara de Senadores, pero la oposición no logra ocupar ese espacio vacío con una oferta homogénea, sino que prevalece la división. De hecho esto es lo que se percibe en la opinión pública, ya que las encuestas señalan que más del 50% de las personas sostienen que no hay oposición al gobierno de Cristina Fernandez de Kirchner, y el 50% restante se divide en varias opciones de referentes opositores.”

La oposición, formada por una gran variedad de grupos de derecha (PRO y PJ disidente), centro (UCR), centroizquerda (Coalición Cívica) e izquierda (Proyecto Sur, Solidaridad e Igualdad y Libres del Sur), mantuvo la cohesión pese a su heterogeneidad y logró su primera victoria parlamentaria en seis años. Sumaron 142 votos provenientes de la UCR, el PJ disidente, la Coalición Cívica, Pro, Proyecto Sur, Solidaridad e Igualdad y Libres del Sur.

El kirchnerismo sólo ha conseguido la presidencia de la Cámara para Eduardo Fellner por ser la primera minoría, la vicepresidencia segunda, que ocupará  Patricia Fadel, y las presidencias de 20 de las 45 comisiones, entre ellas las de  Presupuesto y Hacienda. La oposición aceptó que en esta comisión y en las de Asuntos Constitucionales, Peticiones, Poderes y Reglamento y Juicio Político, el kirchnerismo y sus aliados tengan la mitad menos uno de sus miembros.

Las maniobras kirchneristas

El kirchnerismo trató de impedir, ausentándose, que diera comienzo la sesión pero la oposición logró sentar a 149 diputados (20 más del quórum exigido): 144 propios (de unas 12 bancadas) y 5 del sector de centroizquierda que encabeza Martín Sabbatella.

Entonces, Graciela Camaño, exaliada de los Kirchner y ahora peronista disidente, abrió la sesión, sin la presencia del bloque oficialista ni del presidente del cuerpo, en calidad de presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales. Ante estos hechos consumados, el kirchnerismo accedió a regresar al recinto.

Oposición y kirchnerismo acordaron la proporcionalidad en el reparto de las comisiones: en 41 de ellas la oposición tendrá el 55 % de sus integrantes y el oficialismo el 45 %. En otras cuatro, la oposición tendrá sólo la mitad más uno (Presupuesto, Asuntos Constitucionales, Peticiones y Reglamento y Juicio Político).

El líder de la bancada kirchnerista, Agustín Rossi, denunció que "nunca en la historia parlamentaria se ha vivido una situación de estas características; ésta es una mayoría circunstancial que está violando todas las normas reglamentarias de esta Cámara de Diputados: las sesiones preparatorias no tienen facultades para modificar el reglamento. ¡Estamos haciendo algo nunca visto, es inédito!".

La oposición respondió por boca del diputado Oscar Aguad (UCR): "que esta mayoría sea circunstancial es resultado de las elecciones del 28 de junio, donde el 70% de los argentinos votó en contra del Gobierno…Durante estos años el atropello y la violación de la Constitución y del reglamento ha sido sistemático, y esta oposición ha hecho un acuerdo para los argentinos frente a un gobierno que no hace acuerdos y no dialoga".

Néstor Kirchner, diputado

Kirchner juró junto a otros 126 diputados en el Parlamento en una ceremonia que comenzó con casi dos horas de retraso debido a ásperas negociaciones para definir las nuevas autoridades de la cámara baja y la integración de las diferentes comisiones a partir del 10 de diciembre, cuando asumen los nuevos legisladores.

La tardía entrada al recinto del ex presidente (2003-2007) generó un enorme revuelo entre sus seguidores, quienes, apostados en los balcones, lanzaron vivas a su nombre durante varios minutos, lo mismo que cuando prestó juramento.

La jura del ex mandatario también fue secundada por una manifestación de desempleados y de organizaciones sociales y políticas afines a Kirchner frente a la sede del Parlamento. El apoyo al kirchnerismo también estuvo representado en las afueras del Congreso, donde miles de seguidores manifestaron convocados por sindicatos y organizaciones 'piqueteras'.

Además, asumieron como diputados, entre otros, la ex candidata presidencial Elisa Carrió; Ricardo Alfonsín, hijo del fallecido ex mandatario Raúl Alfonsín; el ex gobernador de la provincia de Buenos Aires Felipe Solá; el cineasta Fernando "Pino" Solanas y Gabriela Michetti, ex vicejefa de Gobierno de la capital del país.

También el empresario Francisco De Narváez, quien en las legislativas de junio pasado propinó un duro revés a Kirchner al relegarle al segundo puesto en la provincia de Buenos Aires, el principal distrito electoral del país.

En esos comicios se renovó la mitad de los 257 miembros de la Cámara de Diputados y un tercio de los 72 del Senado, cuyos nuevos integrantes juraron la semana pasada. Tanto en el Senado como en la Cámara de Diputados, el oficialismo perderá la mayoría absoluta y se convertirá en la primera minoría.

Historia de una ambición

La derrota de anoche pone punto y final a toda una época. Néstor Kirchner llegó a la presidencia en 2003 con un claro déficit de legitimidad: había acabado segundo en las elecciones presidenciales con sólo el 22,2% de los votos. Fue presidente debido a que Carlos Menem, ganador de los comicios con el 24,4%, renunció a disputar la segunda vuelta.

A causa de ese déficit, Kirchner se dedicó a acumular poder desde que asumió la presidencia. Se deshizo del padrinazgo de Eduardo Duhalde en 2005 y de Roberto Lavagna, el hombre fuerte duhaldista en economía, en 2006.

Duhalde con Kirchner

Utilizando la máquina estatal y los grandes ingresos procedentes de la fuerte subida que experimentaron los commodities cooptó a los gobernadores de las provincias empobrecidas y endeudadas y a los piqueteros. Además, estableció una sólida alianza con la CGT comandada por Hugo Moyano.

Con ese poder acumulado fue capaz de imponer a su esposa, Cristina Kirchner como presidenta en 2007 y pasar a controlar el Partido Justicialista en 2008. Pero esa carrera meteórica fue parada en seco cuando el kirchnerismo entró en colisión con la patronal agraria. La larga pelea que mantuvieron entre marzo y junio de 2008 engendró los actuales problemas que enfrenta el poder kirchnerista.

Julio Cobos

El voto en contra del vicepresidente Julio Cobos no sólo echó por tierra la subida de impuestos al sector exportador sino que provocó que naciera un nuevo líder opositor, el propio Cobos, y se debilitaron los pilares del poder kirchnerista.

Muy tocado por esta derrota y por la crisis económica mundial, los Kirchner fueron también derrotados en las elecciones legislativas del 28 de junio, lo que ha causado que el oficialismo ya no tenga mayoría en ambas cámaras para afrontar los dos últimos años de la gestión de Cristina Kirchner.

El kirchnerismo tendrá, de todas formas, mucho margen de maniobra. Cristina Kirchner logró esta semana la prórroga hasta 2011 de la ley de emergencia económica, que le otorga amplias facultades para gobernar sin control parlamentario. La vigencia de la ley que sancionó el Senado durará dos años, lo cual le permitirá a la presidenta mantener esas facultades hasta el final de su gobierno.

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