Honduras/Uruguay, a la búsqueda de una política sin vencedores ni vencidos
Porfirio "Pepe" Lobo y José "Pepe" Mujica, presidentes electos de Honduras y Uruguay.
Infolatam
Madrid, 2 de diciembre de 2009
(Especial para Infolatam, por Rogelio Nuñez).- El izquierdista José Mujica y el derechista Porfirio Lobo tienen pocos puntos en común salvo que los dos ganaron las elecciones presidenciales del domingo en Uruguay y Honduras respectivamente. También coincidieron en que su discurso de celebración tuvo el mismo talante: un llamamiento a la sociedad para restañar heridas y que no haya “ni vencedores ni vencidos”.
Mujica necesita tender puentes con la oposición y con los sectores moderados de su partido y Lobo buscará rebajar la tensión en el país y acabar con el aislamiento internacional de Honduras.
Las claves
- Porfirio Lobo: "aquà no hay vencedores ni vencidos, ha ganado el pueblo hondureño y su derecho de vivir en paz y en democracia".
- José Mujica: "ni vencidos ni vencedores...Apenas elegimos un gobierno, que no es dueño de la verdad, que nos precisa a todos".
- El jueves Lobo y Mujica inician el diálogo político con la oposición.
José Mujica y Porfirio Lobo tienen una ardua tarea para reconstruir esos puentes con la oposición tras sendas campañas en las que la convivencia política se ha deteriorado, sobre todo en el país centroamericano. Al celebrar su victoria ambos utilizaron la misma expresión y lanzaron el mismo mensaje.
El centroamericano dijo: "aquí no hay vencedores ni vencidos, ha ganado el pueblo hondureño y su derecho de vivir en paz y en democracia".
El uruguayo habló en términos similares: "ni vencidos ni vencedores…Apenas elegimos un gobierno, que no es dueño de la verdad, que nos precisa a todos".
Honduras: reconstruir la democracia y romper el aislamiento internacional
Porfirio Lobo sabe que su primera tarea será que Honduras vuelva a la normalidad democrática e institucional como paso previo para reintegrar a su país en la comunidad internacional. El país centroamericano ha sido excluido de muchos foros debido al golpe de estado del 28 de junio que derrocó a Manuel Zelaya.
Por eso, Lobo, abanderado de la mano dura contra el crimen organizado y las pandillas, ha hecho un llamamiento para construir "un gobierno de unidad nacional…es hora de sumar y participar, dejemos las diferencias y vamos adelante todos juntos por Honduras". Sabe además que es urgente que Honduras alcance la normalidad institucional y por eso anunció que "a partir del jueves iniciamos el diálogo".
Su objetivo es iniciar "el proceso de conformación de nuestro gobierno, lo que sí es que vamos a incluir a diferentes actores; por lo menos he hablado con todos los partidos, dos de ellos van a participar y espero que lo hagamos todos, que los cinco partidos participemos e igual que otros sectores sociales".
El panorama podría favorecer a Lobo gracias a su amplia victoria (casi 20 puntos sobre su rival), por haber sido reconocido el proceso electoral por Estados Unidos y otros países de la región (México, Colombia, Panamá y Costa Rica, entre otros) y por la gran afluencia electoral a las urnas (del 60% frente a sólo el 44% hace cuatro años, en los anteriores comicios). Esa alta participación legitima los resultados y al futuro gobierno de Porfirio Lobo.
El proceso de diálogo político que ahora se inicia tendrá su principal asignatura pendiente en lograr que Manuel Zelaya y el zelayismo se integren en el sistema. Por el momento, Zelaya ha impugnado los resultados.
El Frente de la Resistencia de Honduras que apoya al presidente derrocado ha denunciado que "el clima es de una policía y de un Ejército que pareciera se preparara para una guerra'', indicó el comunicado. "La resistencia rechaza cualquier vinculación que la Policía Nacional haga con los atentados, bombas y violencia en la que se nos busque involucrar. Nuestra resistencia es pacífica''.
Uruguay: Vencer la desconfianza
En Uruguay la historia es menos traumática. La oposición uruguaya, blancos y colorados, desconfían de José Mujica por su pasado de guerrillero tupamaro, por su liderazgo entre los sectores más a la izquierda del Frente Amplio, por sus, a veces, propuestas radicales (defensa del aborto y limitación de la propiedad) y por su peculiar forma de ser y de expresarse.
Por eso, el futuro presidente sabe que debe tender puentes a una oposición que lo mira con mucha desconfianza, sobre todo tras una campaña muy dura y crispada. José Mujica ya ha anunciado que la política económica en su gobierno estará dirigida por su vicepresidente Danilo Astori, representante de los sectores más moderados del Frente Amplio. Es una clara jugada para calmar a los capitales extranjeros.
Su discurso de la victoria buscó integrar las distintas sensibilidades sociales y políticas al reconocer "a los hombres que representaron al Partido Nacional, al Partido Colorado, al Partido Independiente, todos compatriotas".
Mujica ya ha empezado los contactos: el lunes se vio con Pedro Bordaberry, el líder de los colorados, y en los próximos días se verá con Luis Alberto Lacalle y Jorge Larrañaga: "lo mejor es tener mucha oreja. Hay que escuchar en primer término a aquellos que no concuerdan con nosotros, porque sus razones tienen y son parte de una realidad. Comienza la hora de la responsabilidad".
Otra clara señal política fue hacia el actual presidente, el socialista Tabaré Vázquez: "hemos ganado por la obra de este gobierno, por la continuidad de este gobierno". Mujica sabe que no era el candidato preferido de Vázquez (éste apoyó a Astori en las internas de junio) y que se perfila como el candidato de la izquierda para 2014.

José Mujica ha mandado claras señales de recomposición del diálogo y de convivencia con la oposición, aunque se ve muy improbable un gabinete multipartidario. Es más factible que haya acuerdos en temas como seguridad, educación, energía y medio ambiente. Los blancos creen que no habrá coparticipación ministerial, salvo en los entes autónomos.
Pero Mujica no sólo debe tender puentes con la oposición sino también dentro de su propia coalición, donde los sectores moderados temen que en el futuro gobierno predomine el entorno que rodea a Mujica, es decir los viejos tupamaros. Los integrantes del actual Comité Ejecutivo del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros y algunos políticos del MPP controlan el Frente Amplio.
Entre ellos se destacan Eduardo Bonomi, el Intendente de Montevideo y mano derecha de Mujica, Julio Marenales, líder de los sectores más izquierdistas Ricardo Ehrlich, Ernesto Agazzi. Eleuterio Fernández Huidobro y la esposa de Mujica, Lucía Topolansky.



























