Las cumbres iberoamericanas gozan de muy buena salud

Hoy comienza en Estoril la XIX Cumbre Iberoamérica

Infolatam
Estoril, 30 de noviembre de 2009

Las cumbres iberoamericanas son un enfermo que goza de muy buena salud. La de Estoril que comienza este domingo es la número diecinueve lo que viene a contradecir a todos aquellos que siempre buscan enterrarlas. La Conferencia Iberoamericana se ha convertido en un importante actor internacional con peso específico propio y mayor grado de cohesión e institucionalización, sobre todo desde la creación de la Segib y el nombramiento como Secretario General de Enrique Iglesias en 2005.

Las claves

  • La cumbre de 2010 se celebrará en Argentina, con los Bicentenerios como tema central.
  • El Convenio de Bariloche de 1995 regula la cooperación iberoamericana, pilar de la Conferencia.
  • La Segib comenzó a funcionar en 2005 bajo la dirección de Enrique Iglesias.
  • La primera cumbre se celebró en 1991 en Guadalajara, México.

La Conferencia Iberoamericana reúne a 22 países (19 latinoamericanos más España, Portugal y Andorra) unidos no sólo por lazos de tipo histórico, cultural y lingüísticos sino también por múltiples vínculos contemporáneos (las intensas relaciones políticas actuales, el intercambio cultural creciente, las inversiones españolas en la región, la presencia palpable a través de la emigración de colectivos latinoamericanos en España…).

Las cumbres, una al año, se han convertido en el acto más llamativo al que acuden la mayoría de los jefes de estado y primeros ministros. Las cumbres articulan y dan forma la conferencia y se han transformado en un foro de análisis y discusión y en la plasmación la cooperación multilateral regional.

Si bien es cierto que España fue el principal impulsor de la Conferencia Iberoamericana en los años 90, ya que la daba mayor peso como país dentro de la por entonces Comunidad Europea, también fue un proyecto que beneficiaba a los países latinoamericanos que veían incrementar su proyección internacional.

De todas formas, algunos analistas como el chileno Raúl Sanhueza, consideran que se trata de un instrumento de la política española y que no acaba de ser asumido como algo propio por los países latinoamericanos y por Portugal.

España buscaba desde el inicio de la transición (los gobiernos de Adolfo Suárez y Felipe González) rediseñar su política hacia América latina abandonando los viejos clichés del franquismo. Y el contexto favorecía ese proyecto ya que nació en una situación internacional de democratización regional, fin de la política de bloques, auge del multilateralismo, la diplomacia de cumbres y el regionalismo abierto.

En los años 80, en el seno de las comisiones para la celebración del V Centenario fue naciendo un nuevo tipo de relación entre ambas orillas del Atlántico que culminó en un alumbramiento, el de la Conferencia Iberoamericana.

Algunos autores, como Celestino del Arenal o Christian Fréres, se han encargado de demostrar que las conferencias han pasado por varias fases desde su nacimiento en 1991:

Las cumbres constituyentes (1991-1993)

Entre 1990 y 1993 se celebraron tres cumbres que pueden considerarse como constituyentes que dieron forma y pusieron en marcha la conferencia iberoamericana. En las cumbres de Guadalajara (1991) y Madrid (1992) echó a andar el proyecto con un diseño institucional muy flexible (sin sede permanente ni instituciones centralizadoras, más allá de la Secretaría pro Tempore, encargada de organizar la cumbre).

Madrid 1992 tuvo una gran importancia ya que allí se pusieron en marcha los programas de cooperación, que caracterizan y definen a la Conferencia Iberoamericana.

Que las tres primeras cumbres fueran organizadas por México, España y Brasil (Bahía, 1993)fue todo un símbolo de que eran estos tres países los que apostaban por sostener y dar continuidad al proyecto.

Periodo de estancamiento (1993-1997)

El proyecto de la Conferencia Iberoamericana perdió fuerza en esta época debido a la crisis económica y política por la que atravesó España, máximo impulsor de este foro, durante el último gobierno de Felipe González. Además, en 1996 llegó José María Aznar a la presidencia.

De todas formas, la Conferencia Iberoamericana siguió avanzando y así en 1995 se firmó el Convenio de Bariloche, que dio forma e impuso orden en los programas de cooperación que se habían venido poniendo en marcha desde 1992.

Asimismo, se potenció la figura de los coordinadores nacionales y los encargados de cooperación de los distintos países como una forma de dar continuidad a las cumbres.

Primeros intentos de institucionalización (1997-2000)

Con el objetivo de otorgar un mayor grado de institucionalización a la Conferencia y lograr continuidad en sus proyectos se creó en las cumbres de Oporto (1998) y La Habana (1999) la Secretaría de Cooperación Iberoamericana (Secib).

José María Aznar

Esta etapa está marcada por lo que el profesor Celestino del Arenal ha calificado como "liderazgo hegemónico" multilateral de la España de José María Aznar sobre la Conferencia Iberoamericana, como una forma de conseguir que el proceso saliera del estancamiento en el que había entrado.

Nuevo estancamiento (2000-2004)

La Secib, pese a todo el esfuerzo que derrochó, no pudo convertirse en el eje articulador de la Conferencia Iberoamericana pues sus competencias estaban muy acotadas y reducidas.

José María Aznar buscó entonces crear la figura de un coordinador político de la Conferencia. Por eso, propuso, de forma unilateral y por sorpresa, en la cumbre de Playa Bávaro de 2002  la creación de una Secretaría General y encargó al expresidente de Brasil, Fernando Henrique Cardoso la elaboración de un Informe sobre la reforma de la Conferencia.

Fernando Henrique Cardoso

En 2003 durante la cumbre de Santa Cruz de la Sierra se aprobó "el informe Cardoso" que confería grandes competencias políticas a la futura Secretaría General. Pero en la cumbre de San José de 2004, ya sin Aznar, la nueva SEGIB quedó muy vacía de contenidos políticos al aprobarse el estatuto y definir sus competencias.

La época de la Segib (2005-  )

La Cumbre de Salamanca en 2005 supuso el inicio de la Segib dirigida por una figura de prestigio y experiencia como Enrique Iglesias. El nuevo secretario general y la propia Segib han logrado dar mayor visibilidad internacional a la Conferencia Iberoamericana e integrar en su seno a la sociedad de los distintos países que la conforman.

Asimismo, la Segib ha profundizado la coordinación entre los distintos programas de cooperación y ha dinamizado los diferentes proyectos que conforman la Conferencia Iberoamericana, la cual, a su vez, ha ganado en institucionalización y visibilidad.

En estos años bajo la dirección de Enrique Iglesias la Segib ha logrado éxitos muy notables como el Convenio Multilateral Iberoamericano de Seguridad Social de 2007 que quedó ensombrecido por el famoso incidente entre Hugo Chávez y el Rey de España.

Enrique Iglesias

Además, la Segib promueve una agenda iberoamericana en el tema de la emigración, fundamentada en el Compromiso de Montevideo sobre Migraciones y Desarrollo (CMMD) adoptado en la XVI Cumbre, que constituye el marco político y establece orientaciones programáticas para el desarrollo de dicha agenda.  

La próxima cumbre, la de Argentina en 2010, estará marcada por la celebración de los Bicentenarios de la Independencia de los países latinoamericanos, una fecha cargada de simbolismo pero también de grandes polémicas.

- Imprimir

Comentar esta noticia