Rubén Aguilar: “la lucha militar contra la droga está destinada al fracaso, incremeta la violencia y no reduce el consumo”

Rubén Aguilar espera que Calderón cambie su politica contra el narco antes de dejar la presidencia.

Infolatam
México, 18 noviembre 2009

(Especial para Infolatam, por Consuelo Alvarez de Toledo).
La gran apuesta del presidente de México, Felipe Calderón, ha sido la guerra contra el narcotráfico. Desde Estados Unidos, primero George Bush y despues Barack Obama, han establecido acuerdos para el desarrollo del Plan Mérida y firmado promesas para combatir el trasiego fronterizo de la industria de la droga.
Recientemente, ex presidentes de América latina se han manifestado partidarios de  la despenalización del consumo y del endurecimiento de las medidas contra la producción y la comercialización. En este contexto Rubén Aguilar V. y Jorge Castañeda expresan su opinion crítica hacia la política de Calderón en su libro “La guerra fallida”. Entrevistado por Infolatam, en donde colabora, Aguilar explica sus razones.
Infolatam.- ¿Qué opinión le merece la política del presidente Calderón contra el narcotráfico?
Rubén Aguilar Valenzuela.- El 11 de diciembre de 2006, sólo diez días después de haber asumido el poder, el presidente Calderón declaró la “guerra” al narco basado en cuatro premisas. En el libro Jorge Castañeda y yo pretendemos, a partir de información del propio gobierno y de los organismos internacionales, demostrar que éstas son falsas.

I.- ¿Cuáles eran esas premisas y qué análisis hacen de las mismas?

R.A.V.- La primera era que el consumo aumentó y las drogas invaden las escuelas. No existen datos para afirmar un aumento significativo del consumo de drogas de acuerdo con las cifras del propio gobierno. En la V Encuesta Nacional de Adicciones, realizada ya en el gobierno del presidente Calderón en 2008, se plantea

Libro Castañeda y Aguilar (México)Que el consumo de drogas legales creció apenas en 0,7 por ciento entre 2002 y 2008 al pasar del 5,0 al 5,7 por ciento en seis años. Los adictos, de acuerdo con los resultados de la misma encuesta, representan sólo el 0,4 por ciento de la población, no más de 450 mil ciudadanos, en un país que tienen 110 millones de habitantes, que es un porcentaje muy menor con relación no sólo a los Estados Unidos y los países de la Unión Europea sino también a los de América Latina.

La segunda era que la violencia había crecido de manera exponencial: El gobierno sabía que no es así. El Instituto Ciudadano de Estudios sobre la Inseguridad (ICESI) publicó en 2009 un estudio donde señala que la media nacional de homicidios dolosos por cada cien mil habitantes bajó de 17 en 1997 hasta 10 en 2007, para aumentar, después del dos años de la "guerra", a 12 en 2008. El propio Calderón declaró en agosto de éste año que los homicidios dolosos en México habían caído de 100 por cien mil habitantes en 1990 a sólo 10.7 en 2008.

I .- ¿La tercera?

R.A.V.- La tercera es que el narco había penetrado como nunca las instituciones del Estado: hablamos de México y no Noruega o Dinamarca. La complicidad del narco con las autoridades municipales, estatales y federales no nació ayer, sino hace ya muchos años. La evidencia es que la presencia era mayor hace doce o quince años de lo que fue en el momento que da inicio la "guerra" y había pruebas de que en los últimos diez años el gobierno estaba cerrando el espacio a esa penetración.

I.- ¿Por último?

R.A.V.- La cuarta es que las armas que entran de Estados Unidos explican la violencia. La mayoría de países de América Latina tienen índices de violencia muy superiores a los de México (Brasil, Venezuela, Colombia, El Salvador, Guatemala…) y las armas las consiguen en mercados que no son los Estados Unidos. Afirmamos, con datos, que no es posible que desde país ingresen de manera ilegal 2 mil 700 armas diariamente como lo ha planteado alguna autoridad federal. Las razones de la violencia hay que buscarlas en otro lado y no en el tráfico de armas que es real, pero muy menor a lo que se dice.

I.- ¿Si no se sostienen las premisas por qué el presidente Calderón se metió a la guerra?

R.A.V.- Castañeda y yo pensamos que lo hizo para ganar legitimidad después de un proceso electoral que hizo mucho ruido. Nosotros estamos convencidos que el presidente Calderón ganó de manera legal y legítima, pero él consideró necesario lanzar una acción de gran envergadura que le ayudara a fortalecer su mandato. Desde hace cinco sexenios los presidentes en México buscan un acto paradigmático que señale el arranque de su gobierno y fije su estilo personal. Él pensó que se podría dar algunos buenos golpes y después salirse de la estrategia, pero quedó entrampado en ella.

I.- ¿Cuál es la manera que ustedes proponen para combatir al narcotráfico?

R.A.V.- La estrategia alternativa que proponemos a la de sólo carácter militar tiene cinco puntos: a) Asumir que el consumo de drogas es un problema social que siempre estará presente y lo que se debe de hacer es controlar al máximo los efectos colaterales asociados a ella que son la violencia y la corrupción; b) Reducir el daño desde la óptica de la salud pública, que implica, entre otras cosas, la legalización médica de las drogas; c) El constituir una policía nacional única que suplante a las municipales y estatales; d) Sellar la frontera sur por el Istmo de Tehuantepec, para que la droga ya no pase por el territorio nacional y vuelvan a ser utilizadas las rutas del Caribe; e) Cabildear con el gobierno de Estados Unidos, el más importante consumidor de drogas del mundo, para aplicar en México su exitosa estrategia que ve el problema como de salud pública y no implica el enfrentamiento militar.

I.- ¿Cuál es la política que siguen los Estados Unidos para enfrentar el problema?

R.A.V.- La sociedad y el gobierno estadunidense no están dispuestos a dar la "guerra" porque la consideran inútil, para resolver el problema del narcotráfico. Ellos van en la dirección no sólo de despenalizar el consumo sino de legalizarlo. Ahora son 15 estados que ya lo han hecho con la mariguana médica y están en puerta otros cinco. Hoy día en Los Ángeles existen mil establecimientos, más que escuelas públicas, que venden de manera legal mariguana bajo recomendación médica mientras que en Tijuana el gobierno de México lucha para que esta no ingrese a Estados Unidos. Es absurdo y urge unificar las políticas.

I.- ¿La guerra contra el crimen organizado no es una guerra que hay que mantener aunque se sepa que no se va a ganar porque la alternativa es convertirse en un narcoestado?

R.A.V.- Lo que demuestran las investigaciones es que el enfoque militar está no sólo destinado al fracaso sino que incrementa los niveles de violencia y no reduce el consumo. El informe de Naciones Unidas que encabezaron los presidentes Cardoso, Gaviria y Zedillo señalan con mucha claridad que en los últimos 30 años América Latina el enfoque militar siempre ha sido derrotado. Proponen caminar en la línea de despenalizar y legalizar las drogas blandas.

I.- ¿Quién gane en el 2012 cambiará la política de Calderón contra el narcotráfico?

R.A.V.- Espero que la cambie antes de dejar el gobierno. Es evidente que no está dando resultado y cada día los costos se incrementan. Las encuestas revelan que la gente cada vez se identifica menos con la estrategia. Cualquier gobierno que llegue en el 2012, sea del PAN, del PRI o del PRD está obligado al cambio. Debe buscar una línea de acción que reamente resuelva el problema y queda muy claro, no sólo en México sino en toda América Latina, que en enfoque militar no lo resuelve e incluso lo hace más grave.

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