La proliferación de casos de espionaje interno y externo sacude a Suramérica

Tarek el Aissami ha acusado incluso a Uribe de estar al tanto de esas actividades de espionaje.

Infolatam
Bogotá, 18 de noviembre de 2009

Las denuncias de espionaje de Perú contra Chile, de Venezuela contra Colombia y a nivel interno en Argentina sacuden a Suramérica, evidenciando las tensas relaciones de la región tanto a nivel internacional como nacional y reviviendo escenarios de la Guerra Fría, aunque con distintos actores.

Las claves

  • Caracas ha suscitado una controversia en Paraguay por la llegada de en un avión militar venezolano de un número aún no determinado de militares de este país con fines que no han quedado claros
  • El presidente Lula da Silva se vio obligado a apartar provisionalmente a la cúpula de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) por unas escuchas ilegales contra congresistas.
  • En Argentina el entonces jefe de la Policía Metropolitana, Jorge Palacios, realizó escuchas ilegales a políticos, periodistas y familiares de las víctimas del atentado de 1994 contra la mutualista judía AMIA en Buenos Aires y ahorael alcalde Macri le ha cesado.

No se tolerará a quien se coluda con el crimen: FCH

La espiral de incertidumbre, inseguridad e impunidad que viven algunas regiones es resultado de funcionarios que, por temor o corrupción, faltaron a su deber de proteger a la gente, afirmó el presidente Felipe Calderón. En la reunión nacional de procuradores de justicia, la titular de la PGR, Marisela Morales, llamó a sus homólogos a no lavarse las manos por medio de la indiferencia, ante retos en seguridad

La ya deteriorada relación entre Lima y Santiago se ha calentado aún más en la última semana a raíz de la detención en Perú de un suboficial de la fuerza aérea de este país acusado de entregar a Chile secretos de Estado sobre adquisiciones militares.

El caso motivó que el presidente peruano, Alan García, exigiera el lunes explicaciones al Gobierno chileno. Si bien el mandatario desvinculó del escándalo a su homóloga Michelle Bachelet y lo relacionó con "algunos sectores" vinculados a lo que llamó "pinochetismo" dentro de las Fuerzas Armadas, calificó como "acto repulsivo" ese supuesto espionaje y definió a Chile como una "republiqueta". 

Bachelet respondió: "Quiero referirme a una situación que sin duda nos preocupa: las expresiones que llamaría ofensivas y altisonantes que hemos conocido en el día de ayer y que en nada contribuyen a la integración y a la cooperación que deben animarnos entre países vecinos".

Algo similar ocurrió entre las todavía más enfrentadas Venezuela y Colombia tras la detención el pasado 27 de octubre de dos agentes del servicio de inteligencia de éste último país, a los que, según Caracas, se les incautaron documentos relacionados con operaciones de "espionaje y desestabilización" en Venezuela, Ecuador y Cuba.

El ministro de Interior venezolano, Tarek el Aissami, ha acusado incluso al presidente colombiano, Álvaro Uribe, de estar al tanto de esas actividades de espionaje, "promovidas desde el Gobierno" de este país. El Aissami ve detrás de estas operaciones no sólo al Departamento Administrativo de Seguridad de Colombia (DAS, inteligencia estatal), sino también a la Agencia Central de Inteligencia (CIA) estadounidense, a la que acusó de financiarlas.

Pero la propia Caracas no es inmune a las acusaciones de espionaje y en los últimos días se ha suscitado una controversia en Paraguay por la llegada de en un avión militar venezolano de un número aún no determinado de militares de este país con fines que no han quedado claros. El canciller paraguayo, Héctor Lacognata, dijo que se trató de una escala técnica en un vuelo que, según la Fuerza Aérea, iba a Buenos Aires, aunque según medios de prensa local, la aeronave dejó dos agentes de incógnito en el país.

Pero el floreciente espionaje suramericano no se produce sólo entre países. También se han destapado casos polémicos al interior de las naciones con motivaciones aparentemente políticas. El más reciente ha convulsionado la clase política argentina tras conocerse en octubre, que el entonces jefe de la Policía Metropolitana, Jorge Palacios, realizó escuchas ilegales a políticos, periodistas y familiares de las víctimas del atentado de 1994 contra la mutualista judía AMIA en Buenos Aires.

El escándalo se agravó cuando el juez encargado del caso apuntó que las escuchas podrían haber alcanzado también a la presidenta, Cristina Krichner, y su esposo y antecesor, Néstor, por lo que solicitó la detención de Palacios. El alcalde de Buenos Aires, el empresario opositor Mauricio Macri, se ha visto comprometido por la polémica y ha debido destituir a Palacios y a su número dos, Osvaldo Chamorro.

Otro caso de escuchas ilegales fue destapado en febrero pasado en Colombia por la prensa e implica de momento a más de 40 funcionarios y ex funcionarios del DAS. En esta ocasión, las víctimas de intervenciones de teléfonos y correos electrónicos, seguimientos y recolección de informes son jueces, políticos de oposición, periodistas y miembros de ONG nacionales e internacionales

Un caso similar fue descubierto el año pasado en Brasil, cuando el presidente Lula da Silva se vio obligado a apartar provisionalmente a la cúpula de la Agencia Brasileña de Inteligencia (Abin) por unas escuchas ilegales contra congresistas, el presidente del Supremo, Gilmar Mendes, y la ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, entre otros.

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