Uruguay: fórmula de contrapesos permite a la izquierda retener alta adhesión para el balotaje

Infolatam
Montevideo, 16 noviembre 2009
Por Nelson Fernández Salvidio

(Especial para Infolatam).- “… Mujica parece querer compartir ese desafío con su compañero de fórmula, el senador y ex ministro de Economía, Danilo Astori, y publicamente dice que le asignará la supervisión de la política económica con trato directo y fluído con los ministerios del área.
Pero eso no figura en la ingeniería institucional, y la realidad de las agendas políticas de cada cargo, complica la traducción de buenas intenciones en acciones ejecutivas. Y además, no está claro si Mujica está dispuesto a renunciar al manejo de un área clave en la gestión de gobierno.”

A pocos minutos del centro de Montevideo, pero en la calma de la zona rural de los suburbios, el senador José Mujica va moviendo las piezas de un puzle partidarios con pesos y contrapesos internos, pensando ya en lo que pueda ser su gobierno. En la austeridad de una chacra que quiere convertir en residencia presidencial, el ex guerrillero tupamaro razona que debe combinar confianza personal y política, con idoneidad en cargos de gobierno y también con respeto a los equilibrios de una heterógenea coalición que lo respalda en el balotaje del 29 de noviembre.

¿Ya ganó? No. Hasta que las urnas no muestren la voluntad de los uruguayos, no se sabrá quien sucederá el 1º de marzo al presidente Tabaré Vázquez, pero las encuestas de intención de voto, la evolución de las campañas proselitistas y las sensaciones de los políticos con un olfato que se ha puesto a prueba en otras votaciones, todo eso está alineado con una victoria de Mujica.

El último dominto de noviembre, José Mujica y Luis Alberto Lacalle competirán por el primer cargo político del país, el que reúne las funciones de jefe de Estado y de Gobierno.

Mujica parece querer compartir ese desafío con su compañero de fórmula, el senador y ex ministro de Economía, Danilo Astori, y publicamente dice que le asignará la supervisión de la política económica con trato directo y fluído con los ministerios del área. Pero eso no figura en la ingeniería institucional, y la realidad de las agendas políticas de cada cargo, complica la traducción de buenas intenciones en acciones ejecutivas. Y además, no está claro si Mujica está dispuesto a renunciar al manejo de un área clave en la gestión de gobierno.

El Frente Amplio ha procurado que la campaña electoral visualice que no es una disputa entre presidenciables, sino entre fórmulas: Mujica-Astori contra Lacalle-Larrañaga.

Eso, porque Mujica no representa fielmente a toda la izquierda, pero la fórmula sí muestra las dos grandes corrientes internas del Frente Amplio. Una es de tono socialdemócrata, preocupada por la captacion de inversiones extranjeras, una amplia inserción internacional con apertura comercial y enfasis en amortiguar inequidades sociales. Otra, con más tinte socialista, afin a determinar resultados económicos con políticas dirigistas, está más preocupada por distribuir el ingreso, priorizar proyectos de producción autogestionada por trabajadores, establecer límites a las ganancias y pautas de conformidad con una vida austera, y en lo internacional, más proclive a priorizar la región, e incluso con liderazgos izquierdistas.

Las simplificaciones son siempre injustas y corren riesgo de caricaturizar a figuras o programas. Pero con todo lo relativo que puede verse a esas dos orientaciones, ambas expresan las dos vertientes de pensamiento que conviven bajo el amplio paraguas del Frente Amplio.

Mujica no es el líder de todo el Frente, pero sí una figura de altísima popularidad y receptor de mucho cariño de la gente, fundamentalmente de familias de bajo nivel socioeconómico. Pero es consciente que no es aceptado por todo el Frente Amplio y que no tiene derecho a imponer sus hábitos e ideas al resto de la coalición, por lo que piensa en cómo repartir el peso político.

Mujica representa a esa corriente más de izquierda, aunque él acepta mecanismos de capitalismo como contexto inamovible.

La hipótesis de una derrota ante Lacalle no figura en su abanico de posibilidades.

Mujica se tenía confianza para ganar la elección pero se dio de cara contra la realidad compleja de una campaña, cuando a raíz de declaraciones poco cuidadas se produjo un temporal de campaña que en la izquierda se vio como un riesgo electoral fuerte, tanto como para poner en juego la elección.

Y Mujica se recostó a Danilo Astori y utilizó públicamente el beneficio del complemento político y de imagen que le aportó su candidato a vice.

Tabaré Vázquez había impulsado en el verano de 2008, la fórmula Astori-Mujica, en ese orden, como la mejor para ganar la elección y la mejor para gobernar.

Cuando Mujica no había aceptado aún la postulación, su argumento era que su candidatura iba a llevar el debate político hacia el pasado, en vez de mirar al futuro sobre qué hacer en el gobierno.

Y no le erró. El pasado ha estado en la campaña y más aún, luego de la primera vuelta, cuando un incendio casual dejó al descubierto un enorme arsenal que custodiaba un economista que en los años sesenta había militado en grupos de izquierda radical.

El Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), que fue guerrilla en aquellos años y que desde 1989 integra la coalición Frente Amplio, deslindó responsabilidades, pero el opositor Partido Nacional procuró establecer vínculos políticos del lote de 700 armas, muchas de tipo de guerra, y una gigante cantidad de municiones y pólvora.

La investigación judicial sigue, pero no se habla de nexos con grupos de izquierda. Igual quedó la sensación de sospecha en muchos uruguayos.

Pasada la elección presidencial y legislativa del 25 de octubre, la atención se focaliza en el balotaje entre Mujica y Lacalle, con amplio favoritismo para el primero de ambos.

En la primera vuelta, el Frente Amplio (Mujica-Astori) tuvo 48%,  el Partido Nacional (Luis A. Lacalle-Jorge Larrañaga) logró 29.1%, el Partido Colorado (Pedro Bordaberry-Hugo de León) tuvo 17%, el Partido Independiente (Pablo Mieres-Iván Posada) llegó a 2.5% y la Asamblea Popular (de izquierda radical, escindidos del Frente, con la fórmula Rodríguez-Villalba) quedó con 0.7%. El resto fue con votos en blanco por 1.6% y anulados por 1.2%.

 Resultado final del 25 de octubre       
Partidos políticos Votos % (a) % (b)
Frente Amplio      1,105,277 48.0 49.3
Partido Nacional         669,944 29.1 29.9
Partido Colorado         392,307 17.0 17.5
P.Independiente          57,360 2.5 2.6
Asamblea Popular          15,429 0.7 0.7
Votos a partidos      2,240,317 97.2 100.0
Votos en blanco          37,238 1.6  
Votos anulados          27,131 1.2  
Total de votantes      2,304,686 100.0  

Eso le dio un piso alto a Mujica. Y además, al restar los votos en blanco y anulados, el Frente superó el 49% de los votos a partidos, por lo que se aseguró en mayoría propia en cada cámara.

Partidos / Cámaras Senado Diputados As.Gral.
       
Frente Amplio 16 50 66
Partido Nacional 9 30 39
Partido Colorado 5 17 22
Partido Independiente   2 2
  30 99 129

Aunque perdió dos diputados, la izquierda quedó con mayoría tanto en Senado (16 en 30) como en Diputados (50 en 99) y además falta sumar al futuro presidente del Parlamento (que preside el Senado) y que será el vicepresidente de la República.

Con un piso electoral alto y con el argumento político de la obtención de mayoría en las cámaras, el Frente Amplio quedó en inmejorable posición para definir el balotaje.

La izquierda quiso hacer pesar eso: advirtiendo que si ganara Lacalle no tendría votos para aplicar su programa y eso generaría una situación de bloqueo.

Lacalle y sus respaldos, los partidos tradicionales, enviaron otro mensaje a la población: que se vote por el equilibrio, un partido al frente del Parlamento y otro con el Poder Ejecutivo, lo que obligaría a negociar y llegar a acuerdos.

Pero más allá de estos argumentos, la expectativa de Lacalle está en las posibles deserciones que pudiera tener Mujica en un electorado de centro político ideológico, ajeno a los extremos.

Las encuestas sobre intención de voto para el 29 de noviembre, mostraron que Mujica ha logrado retener casi todo el electorado frentista.

cuadro datos uruguau

El éxito del veterano tupamaro tiene una explicación en muchos factores económicos, sociales y políticos.

El entorno económico es muy favorable para el oficialismo: desde el último año del gobierno anterior (de Jorge Batlle).

- Uruguay vivió una bonanza poco usual, con crecimiento a tasas altas de la producción, aumento del empleo, mejora del poder adquisitivo y alza en el consumo.

- Ese crecimiento combinado a planes sociales y reformas en los sistemas tributarios y de salud, dieron resultado positivo en reducción de la pobreza y la indigencia

- La gestión del primer gobierno de izquierda recoge una evaluación muy positiva, fundamentalmente como apoyo popular a Tabaré Vázquez.

- Los partidos tradicionales estaban muy desgastados políticamente y las tres figuras que recogían mayor simpatía política eran del Frente Amplio: Tabaré Vázquez, Mujica y Astori.
Uruguay Simpatias de lideres frenteamplistas

Los principales dirigentes de la oposición recogieron menor simpatía e incluso si se computa el saldo neto entre simpatías y antipatías, la mayoría de blancos y colorados queda siempre con resultado negativo, más alejado de la impresión que logran los izquierdistas.
Uruguay Simpatías líderes oposición

Al computar la popularidad de los dirigentes que compitieron como candidatos presidenciales,  o como vices, para entender la importancia de contrapesos partidarios, la diferencia a favor del Frente Amplio es visible. Esto no computa intención de voto, pero de alguna medida tiende a enlazarse con las preferencias partidarias.

Simpatías de candidaturas presidenciales

¿Por qué es útil la comparación de esta evolución, de la simpatía captada por cada fórmula presidencial y no por cada candidato individualmente? Porque ahí se ve el aporte de complemento de la fórmula. Cuando Mujica pierde simpatía del electorado, la fórmula se mantiene alto porque eso se compensa con crecimiento de Astori.

Esto no significa que Mujica no podía ganar sin Astori como vice, pero es claro que la participación activa del referente de la vertiente de izquierda moderada en la campaña presidencial, ha oficiado como dique de contención para eventuales fugas de votantes que perciben algún tipo de riesgo con Mujica.

Aún resta el tramo final de la campaña hacia el balotaje y pueden surgir hechos inesperados.

Justo en la noche del lunes 16 de noviembre, sorprendió el tablero político una declaración de Lucía Topolansky, ex guerrillera, esposa de Mujica (posible primera dama) y recientemente electa como primera senadora del oficialismo, y por lo tanto cabeza de la línea sucesoria presidencial. Entrevistada por la agencia EFE, Topolansky dijo que nunca se puede decir “nunca más a las armas”.

En la noche hizo aclaraciones a radios sobre sus dichos, comparó eso con expresiones del presidente de EE.UU., Barack Obama y dijo que él se había comprometido a no hace acciones que ya estaba adoptando. La oposición se relame con estos episodios, pero hasta ahora, o no los supo capitalizar o al electorado no le alteran su decisión.

Mientras, se mantiene un escenario muy favorable para una victoria de Mujica. Y éste, en su modesta chacra, ya acomoda piezas de un futuro gobierno, con la intención de preservar los equilibrios partidarios que lo dejaron como favorito, pero también, con la condición de tener él, la última palabra.

 

- Imprimir

Comentar esta noticia