Agredir al pueblo

Reforma
México, 12 noviembre 2009
Por Sergio Sarmiento

“… El SME había anunciado que este 11 de noviembre se realizaría un paro cívico nacional. Como no contaron con el respaldo de la población, decidieron arremeter contra los ciudadanos. Una vez más se vuelve claro lo importante que era actuar en contra de este sindicato que había privatizado para su beneficio una de las principales empresas públicas del país. Y una vez más se hace evidente la importancia de tomar medidas en contra de las organizaciones gangsteriles que han tomado el control de los sindicatos del país”. (Reforma. México)

"El Sindicato Mexicano de Electricistas no dejó ayer ninguna duda. Su enemigo no es el gobierno que decretó la extinción de Luz y Fuerza del Centro sino el pueblo mexicano. Los bloqueos, manifestaciones y agresiones no estaban dirigidos contra los funcionarios del gobierno federal, que estaban muy tranquilos en sus casas u oficinas, sino contra los ciudadanos que con su trabajo y sus impuestos han subsidiado durante décadas el saqueo sistemático de la empresa.

…. El SME había anunciado que este 11 de noviembre se realizaría un paro cívico nacional. Como no contaron con el respaldo de la población, decidieron arremeter contra los ciudadanos. Una vez más se vuelve claro lo importante que era actuar en contra de este sindicato que había privatizado para su beneficio una de las principales empresas públicas del país. Y una vez más se hace evidente la importancia de tomar medidas en contra de las organizaciones gangsteriles que han tomado el control de los sindicatos del país.

La decisión de los líderes del SME de quitarse máscaras y agredir directamente al pueblo es quizá un síntoma de desesperación. La experiencia nos demuestra que los mexicanos suelen ponerse del lado del más débil en un conflicto. Si Esparza y sus socios -como los diputados del PT Gerardo Fernández Noroña y el ex consejero del IFE Jaime Cárdenas, o los Panchos Villas- hubieran sido razonablemente inteligentes, habrían entendido que un movimiento que se apoya en el pueblo, en lugar de agredirlo, tiene mayores posibilidades de victoria. Como la toma del Paseo de la Reforma del 2006 por Andrés Manuel López Obrador, las acciones de ayer parecían expresamente diseñadas para acabar con cualquier apoyo popular al movimiento del SME.

Habrá que ver qué viene ahora. Los líderes de movimientos extremistas se dejan seducir con demasiada facilidad por la fuerza de las concentraciones masivas. Por eso pierden batallas políticas cruciales que podrían haber ganado. Por lo pronto debería ser obvio que un movimiento que agrede al pueblo nunca obtendrá el respaldo del pueblo".

Extracto del artículo publicado en: (Reforma. México)

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