Un regreso que no tuvo clamor y que desnuda la crisis del partido
Clarin
Buenos Aires, 11 noviembre, 2009
Por Eduardo Van der Kooy
“ Su propia legión piquetera ya parece insuficiente para controlar la calle. Por ese motivo, quizás, Moyano anunció una marcha para el viernes 20 de respaldo a los Kirchner. Moyano está como Scioli: condenado a la suerte del ex presidente. Esa es la verdadera escena que asoma detrás del regreso de Kirchner al PJ. Una escena sin clamor, con demasiadas necesidades e incertidumbres”. (Clarín. Argentina)
"Pareció haber mucha más resignación que euforia. Se escucharon sólo las voces de los incondicionales. Esa atmósfera alcanzaría a reflejar, tal vez, el pobre e incierto sentido político que encierra el regreso de Néstor Kirchner a la conducción del Partido Justicialista.
De allí había salido, con el juramento de no volver, el pasado 28 de junio, un día después de la derrota electoral. Pero ni esa derrota, que tuvo sus expresiones notables en Buenos Aires y Santa Cruz, logró arrancar al peronismo de la siesta en que lo fue sumiendo el ex presidente en los últimos años.
Kirchner fue mas cuestionado en corrillos que en público por los dirigentes peronistas que lo responsabilizaron de la derrota. El ex presidente tuvo la astucia de esterilizar enseguida a quienes podían convertirse en competidores de riesgo. Maniató a Daniel Scioli en la administración de Buenos Aires, pendiente de los recursos financieros de la Nación. Lo ahuyentó a Carlos Reutemann. Le dejó al bonarense la tarea de reorganizar al PJ. Sabía que para el gobernador era una misión imposible.
¿Por qué razón? Porque Scioli también fue vencido en las legislativas. Porque, pese a su indiscutida pertenencia al PJ, no posee ningún predicamento entre los caudillos del interior. Tampoco lo tiene entre los intendentes del conurbano bonaerense. Al cabo de los primeros escarceos el mandatario se percató de todo.
Podría haber tomado ante el fracaso, quizás, otro rumbo. ¿Cuál? El de la renuncia para abrir un curso sucesorio en el partido. Pero ese gesto hubiera podido significar la apertura de un debate inconveniente para el ex presidente. Scioli ha anudado, definitivamente, su futuro político al de Kirchner.
"Me hubiera suicidado", confesó con impotencia, días pasados, en una charla íntima. Tampoco está seguro que con la reposición de Kirchner en el PJ haya terminado de eludir aquella fatalidad.
… El ministro del Interior manifestó que no era necesario que Kirchner volviera al PJ porque su deber político estaría por encima del partido. Randazzo pareció descubrir el dilema que enfrenta de cara al 2011 el ex presidente: el refugio en un PJ en crisis y vacío de convicción lo alejaría de la posibilidad de pensar en el armado de una fuerza política más amplia capaz de sostener su renovada esperanza presidencial.
Ese horizonte estaría todavía demasiado lejos para Kirchner. Las urgencias son ahora otras y tienen relación con el Gobierno de su esposa, Cristina. El viejo PJ y el sindicalismo de Moyano serían los puntales para sostenerlo en un tiempo plagado de acechanzas.
Una de ellas es el retorno militante de Eduardo Duhalde. Kirchner cree ver su mano en algunos focos de la agitación social de las últimas semanas. Pero le teme, además, a la posibilidad de que logre desgranar algo de un partido que se desgrana con facilidad
Las otras acechanzas ruedan por las calles. Son los piqueteros no kichneristas que marcharán hoy por la ciudad y son los pleitos sindicales -como la huelga de ayer en los subtes- que escapan al gremialismo tradicional.
Su propia legión piquetera ya parece insuficiente para controlar la calle. Por ese motivo, quizás, Moyano anunció una marcha para el viernes 20 de respaldo a los Kirchner. Moyano está como Scioli: condenado a la suerte del ex presidente.
Esa es la verdadera escena que asoma detrás del regreso de Kirchner al PJ. Una escena sin clamor, con demasiadas necesidades e incertidumbres".
Extracto del artículo publicado en: (Clarín. Argentina)

























