Lo que hay que hacer en Honduras
The Wall Street Jopurnal
Estados Unidos, 10 noviembre 2009
Por Lanny J. Davis
“El plan trazado por el Sr. Zelaya es reinstalarse en el poder antes de las elecciones. Si lo consigue, tendrá capacidad para interrupir las elecciones y crear una crisis constitucional asegurándose que nadie podrá tener legitimidad para ser elegido presidente. Si ocurre eso, se declararía probablemente ad infinitum, justo lo que intentaba cuando fué depuesto en el pasado mes de Junio.”. (The WSJ. Estados Unidos)
Hace meses que Honduras hace frente a una crisis política. En junio, depusieron a su presidente, Manuel Zelaya, dispuesto a subvertir la Constitucion. Desde entonces ha intendo volver al poder, calificando al presidente de facto Roberto Micheletti de ilegítimo, y ha sembrado la sospecha sobre las elecciones presidenciales que tendrán lugar a final de mes.
El 30 de octubre parecía que la crisis podía llegar a su fin, cuando los representantes del Sr. Zelaya firmaron un acuerdo con los representantes del Sr. Micheletti para crear un gobierno de la reconciliación para presidir el país hasta que tomara posesión el nuevo presidente (entre otras disposiciones). Pero en días recientes, ese acuerdo, conocido como Acuerdo Tegucigalpa/San Jose, se cayó.
Sería más exacto decir que el Sr. Zelaya hizo lo posible para destruir el acuerdo. Exigió proponer los miembros del gobierno de la reconciliación para el 5 de noviembre y tambien reconoció al Congreso de Honduras el derecho de votar si le reinstalaba como presidente. Pero el Sr. Zeaya rehusa mantener sus compromisos mientras que el Sr. Micheletti los ha cumplido a tiempo. El viernes, Zelaya declaró sin efecto el acuerdo antes de que el Congreso pudiera votar si le reponía en el poder.
Curiosamente el había insistido en incluir el voto del Congreso en el Acuerdo, así que su decisión de hacer saltar el proceso antes de que se votase indica que hubiera perdido la votación en un Congreso controlado por su Partido Liberal.
Si hay una solución a esta crisis, probablemente vendrá únicamente de la Administración Obama (que ayudó a ambas partes a resolver el acuerdo), los líderes en el congreso de los EE.UU., y la Organización de los Estados Americanos (OEA) si garantizan que el Sr. Zelaya no incumpla su palabra.
Una parte vital del acuerdo es la exigencia de obervadores internacionales en las elecciones presidenciales, que estan previstas para el 29 de noviembre. Los observadores trabajarán con el Tribunal Supremo Electoral de Honduras, el cuarto poder designado por el congreso de Honduras cuando Sr. Zelaya estaba en la presidencia y que es independiente del Poder Ejecutivo. La Casa Blanca y el congreso de los EE.UU. tienen que exigir esto inmediatamente.
El modus operandi de Sr. Zelaya está claro. En 2005, consiguió ser presidente jurando la Constitucion. Despues violó la Constitución del país promoviendo una votación que le permitía prolongar su mandado. La constitución de Honduras indica específicamente que un presidente que hace eso debe ser quitado automáticamente, que es por lo que el Tribunal Supremo y el Congreso hondureño apoyaron su retiro. La respuesta de Sr. Zelaya fue dirigirse al secretario general de la OEA , José Miguel Insulza, y a la OEA para que le apoyaran ignorando la constitucion y su mandato constitucional, y eso fue lo que hicieron.
El plan trazado por el Sr. Zelaya es reinstalarse en el poder antes de las elecciones. Si lo consigue, tendrá capacidad para interrupir las elecciones y crear una crisis constitucional asegurándose que nadie podrá tener legitimidad para ser elegido presidente. Si ocurre eso, se declararía probablemente ad infinitum, justo lo que intentaba cuando fué depuesto en el pasado mes de Junio.
El fondo del asunto es que un trato es un trato. El gobierno de los EE.UU. necesita insistir en la puesta en práctica del Acuerdo y aceptar los resultados de las elecciones presidenciales del 29 de noviembre según lo verificado por los obervadores internacionales. Una vez que suceda eso, el Sr. Zelaya será irrelevante, una nota a pie de página como un Presidente que pensó que él estaba por encima de la Constitución.
Y entonces, el 27 de enero, jurará un nuevo Presidente de la República de Honduras. Eso restaurará la normalidad de la pequeña República constitucional, orgullosa como ha sido siempre de ser un amigo leal y fiable de los Estados Unidos.
Artículo publicado en The WSJ. Estados Unidos (Traducción Infolatam)


























