América Latina: XXX años de Democracia

IDEA Internacional
Santo Domingo, 29 de octubre de 2009
Por Daniel Zovatto

“…Hoy el debate no es como en el pasado entre democracia o autoritarismo, o entre democracia formal y democracia real. El debate en nuestros dias es en cambio acerca de la calidad de la democracia, de cómo construir más y mejor ciudadanía, de cómo pasar de una democracia electoral a una de ciudadanos y de instituciones, de cómo conciliar democracia con desarrollo en el marco de sociedades con mayores niveles de cohesión social y mayor equidad de género, de cómo buscar una relación más estratégica entre el mercado y el Estado y una más funcional entre Estado y Sociedad, de cómo lograr que la democracia dé respuestas a nuevos tipos de demandas provenientes de sociedades más complejas, más modernas, mas urbanas, de cómo hacer funcionar de manera eficaz la democracia en un contexto internacional globalizado.Temas todos ellos que como podemos observar constituyen problemas de la democracia, que deben ser discutidos en democracia y cuya solución debe ser encontrada de manera democrática.”(Coloquio Internacional de Santo Domingo, IDEA/FUNGLODE)

Palabras de Inauguración del Doctor Daniel Zovatto, Director Regional para América Latina de International IDEA, en ocasión de la ceremonia de Inauguración del Coloquio Internacional de Santo Domingo

Deseo en primer lugar, en nombre del Secretario General de IDEA Internacional Embajador Vidar Helgesen y en el mío propio, agradecer, de manera especial al Presidente Leonel Fernández así como a los representantes de las instituciones organizadoras y auspiciadoras de este Coloquio Internacional por el valioso apoyo que hemos recibido para llevar adelante la celebración del mismo.

Deseo, asimismo, agradecer a todos y cada uno de ustedes, los invitados a este evento, por haber sacado tiempo de sus apretadas agendas para acompañarnos durante los próximos dos días con el objetivo de llevar a cabo un dialogo fecundo y un rico intercambio de ideas sobre la situación actual y la agenda futura de la democracia, el desarrollo y la seguridad en América Latina en el marco de los Treinta Años de la Tercera Ola Democrática.

2008 y 2009 constituyen un hito histórico para la vida política y democrática de nuestra región. Estamos conmemorado las primeras tres décadas desde que en 1978 y 1979, en la República Dominicana y en el Ecuador, iniciara su recorrido por nuestro Continente la Tercera Ola Democrática. Desde entonces la región vive, con sus luces y sus sombras, con sus logros y déficits, el proceso de democratización más profundo, extenso y prolongado de toda nuestra historia.

En términos generales, América Latina presenta una situación inédita, única en el escenario mundial, pues combina por un lado países que cuentan en su casi totalidad con regímenes políticos democráticos, pero que al mismo tiempo tienen amplios sectores de su población viviendo por debajo de la línea de pobreza (cercano al 40%) y con la distribución del ingreso más desigual del mundo.

Del balance de estos 30 años de democracia se desprenden en mi opinión razones tanto para la esperanza como para la frustración. Hay razones para ver el vaso medio lleno pero también para verle medio vacío.

No cabe duda alguna que el avance logrado en estos años en materia de elecciones libres y justas, en materia de vigencia y respeto de los derechos humanos y democratización es significativo, es un activo que tenemos que reconocer y valorar. Sin embargo, nuestras democracias acusan déficits importantes así como grados diversos de fragilidad y enormes desafíos, entre los que destacan los problemas institucionales que afectan la estabilidad política, la gobernabilidad y el estado de derecho, la independencia y la relación entre los poderes, el funcionamiento de los sistemas electorales y del sistema de partidos políticos, así como los graves problemas de inseguridad ciudadana que convierten a nuestra región en una de las más violentas del mundo. Por otra parte, el lamentable y condenable golpe de estado del pasado 28 de junio en Honduras que sumió a este país en una profunda crisis política a la cual hoy, 4 meses después, aun no se le ha podido encontrar una solución democrática efectiva, es un campanazo de alerta que nos advierte de los importantes desafíos que aun tenemos por delante.

Sin embargo, y sin querer en modo alguno desconocer o subestimar la cantidad y gravedad de los déficit y desafíos que tenemos por delante, en mi opinión en estos treinta años hemos logrado no solo recuperar la democracia y hacerla durar sino también, al mismo tiempo, generarle un importante piso de apoyo ciudadano tal como evidencian los datos del Latinobarometro. Y esto no es poca cosa.

Hoy el debate no es como en el pasado entre democracia o autoritarismo, o entre democracia formal y democracia real. El debate en nuestros dias es en cambio acerca de la calidad de la democracia, de cómo construir más y mejor ciudadanía, de cómo pasar de una democracia electoral a una de ciudadanos y de instituciones, de cómo conciliar democracia con desarrollo en el marco de sociedades con mayores niveles de cohesión social y mayor equidad de género, de cómo buscar una relación más estratégica entre el mercado y el Estado y una más funcional entre Estado y Sociedad, de cómo lograr que la democracia dé respuestas a nuevos tipos de demandas provenientes de sociedades más complejas, más modernas, mas urbanas, de cómo hacer funcionar de manera eficaz la democracia en un contexto internacional globalizado; temas todos ellos que como podemos observar constituyen problemas de la democracia, que deben ser discutidos en democracia y cuya solución debe ser encontrada de manera democrática.

En otras palabras, en mi opinión el debate central de nuestros días pasa por como diseñar y poner en marcha opciones político-institucionales democráticas capaces de resolver las nuevas demandas ciudadanas (políticas, económicas, sociales y culturales), sobre todo las que guardan relación con la pobreza y la equidad, en un contexto de acelerada y compleja globalización. Y todo ello en una América Latina caracterizada por una diversidad heterogénea estructural cada vez mayor, atravesada por importantes diferencias ideológicas, que sigue experimentado dificultades para avanzar en materia de integración y es incapaz de actuar en el plano internacional con una sola voz en defensa de sus intereses.

Para dialogar de manera abierta y directa sobre democracia, desarrollo y seguridad, para tomarle el pulso a la región en torno a estos temas así como para identificar los desafíos centrales de la próxima década los hemos convocado a este Coloquio Internacional de Santo Domingo.

La ocasión para llevar adelante un balance acerca de la situación actual y tratar de definir la agenda futura de cara a la próxima década no podría ser en mi opinión más oportuna. Además de la celebración de los Treinta Años, por un lado la región está empezando a salir (si bien de manera y a velocidades diferentes) de la crisis financiera y económica mundial, cuyos efectos no solo financieros y económicos, sino también sociales y políticos aun no hemos terminado de evaluar por completo. Y dentro de este contexto estamos asistiendo al debate renovado en torno al nuevo papel del Estado así como al de la relación entre Estado y mercado.

Y por el otro lado, la región ha dado inicio, precisamente este año, a un nuevo rally electoral en virtud del cual entre el 2009 y el 2012 prácticamente la totalidad de los países de la región celebraran elecciones presidenciales generales. Estamos pues ante un momento de inflexión histórica tanto en materia de democracia como del desarrollo. Y como toda etapa de inflexión, crisis y cambio la misma está preñada de desafíos pero también de importante oportunidades.

Pero además del sentido de la oportunidad de esta convocatoria que acabo de mencionar juegan en favor del éxito de nuestras deliberaciones otros varios factores: la calidad y experiencia de todos y cada uno de ustedes, los participantes de este evento; la excelencia académica de nuestros socios, en particular de la Universidad Católica Madre y Maestra y de su distinguido Rector, así como de CIEPLAN y de FUNGLODE, esta última con sus estupendas instalaciones y equipo humano como podemos testimoniar; y de manera especial, el liderazgo político, la rigurosidad intelectual y la calidad humana de nuestro anfitrión, el Presidente Leonel Fernández.

Muchas gracias y muchos éxitos en nuestras jornadas.

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