Dos visiones de un país que mira hacia adelante

La Nacion
Buenos Aires, 27 ocutbre 2009
Por Julio María Sanguinetti

“Los resultados pueden sugerir una suerte de país dividido y empatado. En el fondo es el mismo Uruguay de siempre. Antes eran sólo colorados y blancos. Ahora es frentistas y partidos tradicionales, pero siempre hay dos miradas. ¿Irreconciliables? La historia dice que no. Porque la institucionalidad uruguaya -sólo quebrada en un siglo, entre 1973 y 1985- sigue manteniendo vivo el edificio abstracto de un Estado de Derecho que ordena y conjuga las turbulencias ideológicas y pasionales de la vida política”. (La Nacion. Argentina)

"La historia uruguaya no tiene la continuidad de los procesos brasileños. Se parece más a la Argentina en cuanto a sus crispaciones, pero en general difiere en que sus desenlaces son menos dramáticos, más armónicos, con tendencia a la amortiguación, porque transcurren siempre dentro del marco de unas reglas de juego. Es lo que ha vuelto a pasar el domingo.

Cuando se esperaba una victoria del Frente Amplio en primera vuelta en horas de la tarde, finalmente se terminó con que habrá ballottage porque el partido del gobierno obtuvo el 47,49% y no llegó al 50% más 9000 votos, algo que sí sucedió con Tabaré Vázquez en octubre de 2004, cuando se ungió mandatario desde el vamos.

La segunda vuelta quedó entablada, entonces, entre el senador José Mujica y el ex presidente Luis Lacalle (28,54%), quien afrontará la instancia con un explícito apoyo colorado, brindado espontáneamente por el candidato Pedro Bordaberry, quien expresó que consultaría a su autoridad partidaria mañana, pero que desde ya anunciaba su voto personal a Lacalle.

…. La propia inserción internacional del país -muy importante para Uruguay- no se ve igual en un caso y otro, cuando Mujica pone de modelo a Lula pero expresa su simpatía por Hugo Chávez y Fidel Castro, del mismo modo que notoriamente cultiva una amistad con el matrimonio Kirchner, bastante molesta para el propio presidente Tabaré Vázquez.

Anoche había aún dos bancas parlamentarias en danza, que parece se definirían recién en los votos "observados" (o sea, aquellos de los funcionarios de las mesas electorales y sus respectivos custodias). De ello dependería que el Frente Amplio pudiera llegar a tener mayoría parlamentaria y el ballottage podría conducir, entonces, a una inédita cohabitación a la francesa.

La grata sorpresa ha sido que el Partido Colorado duplicó sus votos, un resultado que descolocó a todas las encuestas. Y la mala, que el Partido Nacional obtuvo menos de lo esperado. Muy importante ha sido, en otro plano, el desenlace negativo para los dos plebiscitos planteados: el que proponía el voto epistolar para quienes viven fuera del país y el que anulaba la tan discutida ley de caducidad de la pretensión punitiva del Estado, que otorgó una amnistía a los militares.

…. Los resultados pueden sugerir una suerte de país dividido y empatado. En el fondo es el mismo Uruguay de siempre. Antes eran sólo colorados y blancos. Ahora es frentistas y partidos tradicionales, pero siempre hay dos miradas. ¿Irreconciliables? La historia dice que no. Porque la institucionalidad uruguaya -sólo quebrada en un siglo, entre 1973 y 1985- sigue manteniendo vivo el edificio abstracto de un Estado de Derecho que ordena y conjuga las turbulencias ideológicas y pasionales de la vida política"

Extracto del artículo publicado en La Nación. Argentina.

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