Los chilenos en estado de encantamiento

Adimark
Santiago de Chile, 7 de octubre de 2009
Por Adimark GF (Chile)

“…Sin duda fue la crisis económica y la forma como fue enfrentada, tanto desde un punto de vista técnico como comunicacional, lo que hizo florecer una  relación con la ciudadanía que ha adquirido estas inéditas dimensiones, que casi podríamos describir como “encantamiento”.  Las consecuencias políticas y  la factibilidad de traspaso de este  apoyo, es algo por cierto discutible.” (Adimark, Chile)

La opinión pública chilena parece haber establecido una estrecha sintonía con la Presidenta Bachelet, lo que se ha traducido en unos niveles de aprobación absolutamente anómalos y fuera de la experiencia histórica nacional.  Que un 76% de la población afirme hoy aprobar la gestión presidencial es algo de lo que no existen registros similares en la historia política de Chile. Desde luego, ni siquiera durante el gobierno de la misma presidenta Bachelet.  Hace sólo un año, en septiembre de 2008, la aprobación de la presidenta alcanzaba a un modesto 42%. Es decir, en sólo 12 meses, que ha coincidido con una de las más severas crisis económicas de los últimos años, la aprobación de Bachelet ha saltado nada menos que 34 puntos porcentuales.

Se trata de un fenómeno social que tiene múltiples componentes: Uno, sin duda es económico. La única área del gobierno que muestra una evolución similar de las percepciones, es justamente la economía. Y, el único ministro que también ha visto subir su aprobación en paralelo con la de la Presidenta, es el ministro de Hacienda Andrés Velasco. Sin embargo, parece poco plausible asignar la mejoría sólo a la variable económica. La presidenta ha logrado restablecer un estilo personal, espontáneo y cálido, que fue muy evidente durante su campaña electoral, pero que luego se fue perdiendo en los conflictos de los primeros años de gobierno. Los “pingüinos”, el Transantiago y sobre todo una Concertación permanentemente dividida y hostil fueron desdibujando ese personal carisma que la llevóhasta La Moneda.   

Sin duda fue la crisis económica y la forma como fue enfrentada, tanto desde un punto de vista técnico como comunicacional, lo que hizo florecer una  relación con la ciudadanía que ha adquirido estas inéditas dimensiones, que casi podríamos describir como “encantamiento”.  Las consecuencias políticas y  la factibilidad de traspaso de este  apoyo, es algo por cierto discutible.

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