El Grupo del Banco Mundial después de la crisis

Robert B. Zoellick: debemos seguir teniendo objetivos elevados.

Infolatam
Estambul, 6 de octubre 2009

“…. Deberíamos tratar de ver si, con el tiempo, podemos aumentar la participación de los países en desarrollo a cerca del 50%, aún cuando las economías emergentes compartan las responsabilidades de prestar asistencia para el desarrollo de los países más pobres”. (Discurso de Robert B. Zoellick en la reunion Anula del BM y FMI)

"…. Para servir a la economía mundial en evolución, el mundo necesita instituciones ágiles, ingeniosas, competentes y responsables. El Grupo del Banco Mundial consolidará su legitimidad, eficiencia, eficacia y responsabilidad, y ampliará más su cooperación con las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, los demás bancos multilaterales de desarrollo, los donantes, la sociedad civil y las fundaciones que se han convertido en agentes de desarrollo cada vez más importantes. Sabemos bien la importancia de promover varias reformas para atender a los pedidos de los accionistas, mejorar los resultados y obtener el apoyo de sus Poderes Legislativos.

Nuestra labor comprende lo siguiente:

Aumentar la eficacia para el desarrollo, centrando la atención en el programa de resultados, la descentralización, las cuestiones de género, la reforma del financiamiento para fines de inversión y los recursos humanos;

Promover la responsabilidad y el buen gobierno, incluidos nuestros esfuerzos de lucha contra la corrupción a nivel mundial, una política de mayor transparencia y acceso a la información y las recomendaciones de la Comisión de Zedillo que se darán a conocer dentro de poco;

Seguir aumentando la eficacia en función de los costos.

Pero debemos ir más allá.

El sistema de Bretton Woods fue forjado por 44 países en momentos en que el poder estaba concentrado en un reducido número de Estados. Las grandes oleadas de descolonización recién estaban apareciendo; los pocos países en desarrollo que existían eran vistos como objetos, no sujetos, de la historia. Ese mundo ya pasó hace mucho tiempo. Las nuevas realidades de la economía política exigen un sistema diferente.

Si los países en desarrollo participan en la solución, también deben participar en las conversaciones. El sistema internacional necesita un Grupo del Banco Mundial que represente la realidad económica internacional del siglo XXI, reconozca la función y responsabilidad que cabe a los accionistas de crecimiento cada vez mayor, y permita que África tenga una mayor representación.

La primera fase de las reformas para aumentar la participación y representación de los países en desarrollo y en transición en el Grupo del Banco se terminó hace un año, con la creación de un puesto adicional de director ejecutivo por África al sur del Sahara y el aumento de los derechos de voto de los países en desarrollo en el BIRF al 44%.

Celebro que ayer el Comité para el Desarrollo recalcara la importancia de lograr un aumento adicional de los derechos de voto de los países en desarrollo de por lo menos un 3%, con lo que esos países alcanzarían, como mínimo, el 47%, a fin de poder adoptar una decisión definitiva en las Reuniones de Primavera del próximo año. Debemos seguir teniendo objetivos elevados.

Deberíamos tratar de ver si, con el tiempo, podemos aumentar la participación de los países en desarrollo a cerca del 50%, aún cuando las economías emergentes compartan las responsabilidades de prestar asistencia para el desarrollo de los países más pobres. El Grupo del Banco Mundial debería ser reflejo más claro del mundo que nos rodea.

 

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