La crisis de Honduras se estanca y se regionaliza
La pugna entre Roberto Micheletti y Manuel Zelaya ha entrado aparentemente en un callejón sin salida
Infolatam
Tegucigalpa, 27 de septiembre de 2009
(Informe especial de Rogelio Núñez para Infolatam) La crisis de Honduras se ha estancado y afecta ya a toda la región, desde Argentina hasta los EE.UU. Manuel Zelaya ha llamado a la “ofensiva final” contra el gobierno de Roberto Micheletti que ha dado un ultimatum a Brasil para que aclare la situación del expresidente, Lula ha dicho que no lo admite. Micheletti además ha vetado el regreso de los embajadores de España, Venezuela y Argentina. En esta crisis están en juego muchas variables geoestratégicas: la credibilidad de la política de Barack Obama hacia América Latina, el liderazgo regional de Hugo Chávez y el papel de Lula da Silva y de Brasil como principal potencia latinoamericana.
Vencedores y vencidos en Honduras
La crisis se estanca
Hace unos días todo indicaba que iban a comenzar las negociaciones directas entre Roberto Micheletti y Manuel Zelaya y que la crisis estaba cerca de resolverse pero este fin de semana todo parece haberse estancado.
Zelaya ha llamado a sus partidarios a continuar las protestas en las calles de Tegucigalpa, donde unos 3.000 partidarios se han manifiestado exigiendo su restitución: "la resistencia no debe disminuir la presión sobre el régimen golpista si nosotros realmente queremos revertir este proceso".
Estas palabras de Zelaya ("hago un llamado patriótico a movilizarse en todo Honduras y que todos los que puedan vengan a Tegucigalpa para que luchen en una ofensiva final") han molestado al gobierno de Micheletti por haber sido dichas en la embajada brasileña por lo que el ejecutivo ha pedido a Brasil que el 10 días aclare qué status tiene Zelaya para continuar en esa sede diplomática.
La legación brasileña está rodeada por militares y policías que impiden el acceso y que, según denuncias del propio presidente derrocado, ha sido objeto de cortes de luz, agua, comunicaciones y de hostigamiento sonoro y hasta con gases tóxicos.
El Gobierno de Roberto Micheletti ha rechazado además el retorno de los embajadores de Argentina, España, México y Venezuela, que abandonaron el país tras el golpe en señal de protesta: "el Gobierno de la República no recibirá a los agentes diplomáticos de tales países, salvo que sus respetivos gobiernos procedan a negociar con la Cancillería de la República el reestablecimiento de las mismas".
La Organización de Estados Americanos y la Unión Europea acordaron el miércoles en Nueva York el regreso de sus embajadores a Tegucigalpa, que habían abandonado el país después del golpe de Estado.
En los próximos días dos nuevos actores podrían empezar a participar en los intentos de resolver la crisis. Los cancilleres de la Organización de Estados Americanos y el dúo compuesto por el presidente costarricense Óscar Arias y el vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela, auspiciado por el ex presidente estadounidense Jimmy Carter.
La crisis se regionaliza
La crisis en Honduras se ha convertido en una crisis regional en la que están en juego muchas variables geoestratégicas: la credibilidad de la política de Barack Obama hacia América Latina, el liderazgo regional de Hugo Chávez y el papel de Lula da Silva y de Brasil como principal potencia latinoamericana. Los hechos muestran que Hugo Chávez ha estado detrás de la mayoría de las acciones que ha emprendido Manuel Zelaya desde que fuera derrocado el 28 de junio pasado.
El presidente Chávez no ha escondido nunca su apoyo a Zelaya e incluso aludió en julio a que podría provocar una intervención militar cuando aseguró horas después de la caída de Zelaya que le apoyaría "con un conjunto de acciones", incluso militares y que el regreso del depuesto presidente a Honduras, que podría ser "por tierra, aire o agua".
El frustrado regreso en avión
Su intervencionismo en la situación hondureña fue claro desde el principio: "estamos apoyando su retorno. (Estamos) en contacto con líderes sociales que están dirigiendo la resistencia, con algunos líderes militares que no están de acuerdo con lo que está ocurriendo".
Hugo Chávez estuvo detrás también del intento de Manuel Zelaya de regresar vía aérea a Honduras el 6 de julio ya que puso a disposición de Zelaya un avión. El depuesto presidente viajaba en un avión Falcon venezolano, con piloto militar venezolano, con comunicación telefónica con Telesur y conectado al móvil de Chávez
No sólo no lo ha escondido sino que ha alardeado de ello como cuando dijo que "hace dos horas y un poco más despegó desde Washington un avión venezolano, con dos capitanes venezolanos (…) llevando una comitiva presidida por el legítimo y único presidente de Honduras, Manuel Zelaya".
El paso de la frontera
Luego, cuando a finales de julio Zelaya trasladó por unas horas la frontera entre El Salvador y Honduras lo hizo acompañado por decenas de seguidores y por el ministro de Exteriores de Venezuela, Nicolás Maduro y todo fue transmitido en directo por el canal venezolano Telesur.
Incluso sus diálogos por teléfono móvil ese día incluyeron contactos con el propio presidente Hugo Chávez. Maduro estuvo al lado de Zelaya todo el día. Viajaba en el jeep que, conducido por el presidente depuesto, los condujo desde la ciudad nicaragüense de Estelí a la frontera.
El regreso a Honduras
Lo último ha sido la intervención en la última jugada de Manuel Zelaya: su llegada a Tegucigalpa y su petición de asilo en la embajada brasileña. Algunos especularon sobre la influencia de Lula da Silva en este movimiento, pero en realidad quien estaba detrás era Hugo Chávez: "fue una operación secreta, fue una gran operación de engaño", dijo a los periodistas en el acto de presentación en Nueva York del documental de Oliver Stone.
Asesores del presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y de la cancillería consultados por el diario O Estado de Sao Paulo apuntan que la "infraestructura, la logística y la orientación para buscar específicamente la embajada brasileña" para el retorno clandestino de Zelaya fue preparada por Chávez.
Hugo Chávez contó que había telefoneado a Zelaya a través de un teléfono "amañado": "yo me puse en contacto con él como si nos estuvieran gravando por satélite y dije: Zelaya, nos vemos en Nueva York". El presidente venezolano afirmó tener conocimiento de que el Departamento de Estado de EE.UU., por medio de su agencia de inteligencia, intercepta sus conversaciones telefónicas, razón por la cual utiliza códigos secretos para conversar con los miembros de su gabinete.
Chávez explicó que "Zelaya despegó en un avioncito, pero aterrizó en una ciudad". Poco después, "el avión volvió a despegar, pero sin Zelaya y aquí (en Nueva York) todos estaban esperándolo".
La pugna con Obama
Pero por qué Hugo Chávez ha asumido tanto protagonismo en esta crisis hondureña. Lo ha hecho no sólo por ser la Honduras de Zelaya un aliado en su estrategia de liderazgo regional.
La crisis en Honduras le ha servido a Chávez para diferenciarse del gobierno de Barack Obama al que ha acusado de debilidad ante los acontecimientos y así asumir el liderazgo regional proponiendo medidas extremas. Chávez aseguró que la respuesta del "Gobierno de EE.UU. han sido blandengue… ¡defínete: eres molusco o eres calamar!".
Además, el venezolano estuvo desde el primer momento en contra de la solución negociada patrocinada por Hilary Clinton y dirigida por Óscar Arias: "murió el aborto de Washington para bien del proceso en el que estamos. ¡Imagínense que [Manuel] Zelaya se hubiese sentado en la misma mesa con Goriletti [Roberto Micheletti], que era lo que Arias quería!".
La posición de Lula
Lula da Silva ha mantenido a lo largo de la crisis una posición de dureza contra el régimen de Roberto Micheletti pero ha apoyado sin reservas la mediación de Óscar Arias impulsada por la administración de Barack Obama.
La última jugada de Manuel Zelaya (refugiarse en la embajada de Brasil en Tegucigalpa) ha colocado al gobierno brasileño en primera línea de la crisis. Claramente, Lula está molesto con muchos de los actores de esta crisis: con Hugo Chávez al que considera autor intelectual de la decisión de Zelaya de refugiarse en la embajada brasileña.
Lula tiene en Manuel Zelaya a un invitado molesto y ya le ha llamado la atención para que pare de hacer llamamientos a la "resistencia" y la movilización desde la embajada. Brasil no desea que su embajada se convierta en uma "plataforma política para la insurrección".
Tampoco son buenas las relaciones con el gobierno de Roberto Micheletti que ha emplazado a Brasil para que defina en no más de 10 días en calidad de qué Zelaya se encuentra refugiado en la sede diplomática brasileña en Tegucigalpa.
En un comunicado, la cancillería del gobierno hondureño dice que si la solicitud no es atendida, "nos veremos obligados a tomar medidas adicionales conforme al derecho internacional…Ningún país puede tolerar que una embajada extranjera sea utilizada como base de mando para generar violencia y romper la tranquilidad, como el señor Zelaya lo ha estado haciendo desde su ingreso al territorio nacional".




































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