México: Calderón se alía con el PRI para no ser un pato cojo
Infolatam
México, 9 de septiembre de 2009
(Especial para Infolatam, por Rogelio Núñez).- El presidente de México, Felipe Calderón, se niega a ser un presidente amortizado cuando la queda casi el 50% de su mandato. Por eso, ha tomado las riendas de la agenda de gobierno tras perder en julio la mayoría en el legislativo que ahora está en manos del PRI.
El gobierno de Calderón busca también afianzar su alianza con el PRI para contar con su apoyo en la lucha contra los cárteles, el combate a la crisis económica y la profundización de las reformas estructurales, en especial la de Pemex. Calderón comenzó esta nueva fase de gobierno con la supresión de los ministerios de Turismo, Reforma Agraria y Función Pública, como parte de una estrategia de recorte del gasto público con la que pretende ahorrar unos 6.000 millones de dólares.
El síndrome del pato rengo
Felipe Calderón no desea repetir viejas historias del pasado reciente de México: en 1997 por primera vez desde la Revolución mexicana un presidente quedaba en minoría en el legislativo. Esa día acabó la presidencia de Ernesto Zedillo quien vio como su partido, el PRI, dejaba el poder en 20
00 tras haberlo conservado desde 1929.
A Vicente Fox le pasó algo parecido cuando en 2003 se celebraron elecciones intermedias y el PAN las perdió. Los proyectos de cambio y reformas quedaron sepultados en ese momento y la primera presidencia panista se convirtió en un puente hacia los comicios de 2006.
La reacción de Calderón
Felipe Calderón parecía que iba a repetir el esquema: un primer trienio de intentos de reformas estructurales e integrales que tras perder los comicios legislativos podían quedar paralizadas. Era de temer que no iba a contar con apoyo legislativo de unos partidos (PRI y PRD) que no desean tomar medidas impopulares que puedan mermar sus posibilidades para las presidenciales de 2012.
El presidente desea retomar la senda reformista ya que está claramente insatisfecho de las reformas impulsadas entre 2006 y 2009 (reforma fiscal, de PEMEX, reforma política) y de los resultados de la lucha contra los cárteles del narcotráfico.
La actual seguidilla de cambios y de anuncios que lleva a cabo Felipe Calderón trataría de evitar el final anticipado de su presidencia. Como señala Ricardo Alemán, "Calderón repite la fórmula del "golpe de timón" para evitar el naufragio. Lo hizo en los primeros meses de 2006 -cuando su candidatura presidencial daba tumbos-, y lo repite a medio gobierno, cuando su gestión da tumbos y pone en riesgo su paso a la historia, justo en el centenario y bicentenario de la Revolución y la Independencia. Calderón se niega a ser "un presidente más". Por ello parece dispuesto a jugar "todo por el Todo".
Los objetivos del segundo trienio
La segunda parte del mandato de Calderón va a ser una pugna por mantener el control de la agenda con el legislativo y en especial con el PRI, que desea ofrecer a la sociedad una imagen de colaboración con el ejecutivo que le sirva de trampolín para regresar a la presidencia en 2012. El PRI tiene varios presidenciables (en especial el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto) y en estos años aspira a mostrarse como un partido que garantiza la gobernabilidad y tiene sentido de Estado.
La profunda crisis económica y la lucha contra los cárteles van a ser los otros dos grandes frentes de batalla en estos años. La primera medida para combatir la recesión fue el paquete fiscal que presentó anoche el secretario de Hacienda, Agustín Carstens. La guerra contra el narcotráfico vivirá un nuevo capítulo tras la destitución del Procurador General, Eduardo Medina Mora. El secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, se perfila como el gran triunfador de este cambio pues llevaba tiempo de polémicas con Medina Mora.
Además, Calderón aspira a reactivar y profundizar las reformas que impulsó en sus tres primeros años y que no alcanzaron los objetivos deseados. Según el analista Ricardo Alemán, "el Presidente reconoce que las reformas aprobadas en la primera mitad de su gestión -las reformas posibles-, resultaron fallidas, y que debe retomar el curso iniciado en 1996; las reformas deseables".
Los cambios en el Ministerio de Agricultura y en Pemex podría ir buscando ese objetivo: impulsar una reforma integral y estructural en dos áreas claves y en decadencia como son la agricultura mexicana y el petróleo. México tuvo que recortar en 100.000 barriles de petróleo diarios su previsión de producción para 2010, que se sitúa en los 2,5 millones, debido al descenso registrado en el yacimiento de Cantarell, el mayor del país.
Todas esas refromas pasan por la alianza entre el gobierno del PAN, que representa Felipe Calderón y la priemra minoría del legislativo, el PRI. Por eso, Calderón coloca a hombres cercanos al priismo en Pemex: Juan José Suárez Coppel responde al ex secretario de Hacienda Francisco Gil Díaz (hombre de Carlos Salinas de Gortari) y al senador Manlio Fabio Beltrones. Además, la caída del secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas, era reclamada por varios sectores priistas.






























