El inmenso error

El Tiempo
Bogotá, 6 septiembre 2009
Por Salud Hernández-Mora

“… Si Uribe no llegara a presentarse por alguna razón, sus escuderos habrán sufrido el desgaste de la división, de las guerras intestinas y serán muy vulnerables en los próximos comicios. Los conservadores ya están separados en dos bandos: los de 'la U' son un engendro de retazos imposible de enmendar y el resto de partiditos que acompañaron al Presidente no han podido sacudirse el estigma paramilitar. Parece evidente que Uribe y los suyos lo han apostado todo a que sea él quien herede su propia corona..” El Tiempo. (Colombia)

"… Al grito de Si no es Uribe, ¿quién?, construyeron un andamiaje en la Casa de Nariño para perpetuarlo en el poder. Decían sus allegados que en realidad no quería repetir sino mantener gobernabilidad. Que las huestes uribistas de ambas cámaras se tornarían rebeldes y no harían caso al adivinar que el poder transitaría hacia otras manos en el 2010, a sabiendas de que el Legislativo no es un negociado de ideologías sino de puestos.

Pero se equivocaron también. No sólo porque es evidente que su jefe sí quería y quiere, sino porque de poco sirvió la estratagema. Nunca lograron impresionar ni atemorizar a los congresistas lo suficiente como para que conservaran la lealtad a la causa, y cada votación fue una remembranza de los saqueos de los tercios de Carlos V por el Viejo Continente en busca del mejor botín. Por el contrario, la gobernabilidad y la concordia la aniquilaron con su empecinamiento en 'tripitir' mandato.

… Y más aún lo lamento por los urbistas que no quieren verlo 12 años mandando. Será imposible que Noemí, que Vargas Lleras, que los conservadores que pretenden tener aspirante propio se liberen de la alargada sombra de su antiguo líder. Toda la hierba la quema Uribe a su alrededor. … Podrá vestirlo como quiera, pero llegar hasta el umbral del referendo, forzar las máquinas para alcanzar ese punto, es descubrir el verdadero rostro del ególatra que lleva adentro. Si amara a su patria tanto como indicaría su mano en el pecho al escuchar el himno nacional, daría un paso al costado y ayudaría a sus partidos a ponerse de acuerdo en escoger un sucesor, como hizo Lula da Silva, en lugar de creerse un ser insustituible.

Porque si Uribe no llegara a presentarse por alguna razón, sus escuderos habrán sufrido el desgaste de la división, de las guerras intestinas y serán muy vulnerables en los próximos comicios. Los conservadores ya están separados en dos bandos: los de 'la U' son un engendro de retazos imposible de enmendar y el resto de partiditos que acompañaron al Presidente no han podido sacudirse el estigma paramilitar.

Parece evidente que Uribe y los suyos lo han apostado todo a que sea él quien herede su propia corona, convencidos de que su segunda elección es imparable y que ningún colombiano del setenta por ciento que suele respaldarlo correrá el riesgo de probar un nombre nuevo. Y Santos y Arias, de tontos útiles, sirviéndole en bandeja la operación. Pero si Uribe, por alguna razón, no llegara a mayo, no habrá tiempo de demostrar que cualquiera de quienes lo acompañaron puede hacerlo como él. Si ya vendieron que nadie a su alrededor tiene su preparación, ni su firmeza, ni su fortaleza, ¿por qué no cruzar a la orilla opositora si igual todos son grises?

Si en ese momento, los liberales, que parten de penúltimos por su manifiesta incapacidad de contagiar un ápice de ilusión, afinan su campaña con el candidato que gane las primarias, podrían darles un susto y pelearles la presidencia. Pero es un escenario que a día de hoy se antoja imposible. Uribe se ocupó de cerrar todas las vías. Si no es él, la hecatombe".

Extracto del Artículo publicado en  El Tiempo. (Colombia)

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