Felipe Calderón

Reforma
México, 2 de septiembre de 2009
Por Sergio Sarmiento

“…El Presidente no es culpable de todo lo que le ocurre al país. Los mexicanos parecen darse cuenta de esta realidad, lo que explica que le den un alto grado de aprobación al tiempo que consideran que el país está en problemas. La buena noticia para el Presidente es que las circunstancias de este 2009 han sido tan difíciles que el camino en los tres años que faltan debería ser más fácil.” (<a href=”http://www.reforma.com/editoriales/nacional/516/1030329/” target=”_blank” title=”Web de Reforma”>Reforma</a>, México)

Cuando Felipe Calderón asumió la Presidencia de la República el 1o. de diciembre de 2006, en medio de un tumulto en el Palacio Legislativo de San Lázaro, parecía que se iniciaba un gobierno cuya legitimidad sería constantemente cuestionada. No ocurrió eso….

Lo que nadie esperaba, sin embargo, es que a mitad de sexenio se registrara no sólo una nueva crisis económica sino una incluso superior en intensidad que la de 1995.

…En términos de avances reales, estos tres primeros años de gobierno han sido mixtos. El gobierno ha concentrado buena parte de su atención y recursos en la lucha contra el narcotráfico. Los presupuestos del Ejército, la Marina y las policías han aumentado de manera muy importante. Las detenciones y los decomisos han sido más numerosos que nunca, pero no hay indicios de que se hayan reducido los flujos de droga. De hecho, el consumo de enervantes en México se ha elevado, mientras que la violencia del narco ha alcanzado niveles inusitados.

El presidente Calderón logró al principio de su gobierno, con el apoyo de los legisladores del PRI, una importante reforma en las pensiones del ISSSTE, que puede terminar siendo la más importante de su sexenio. Las reformas fiscal y energética resultaron mucho más limitadas, aunque como consecuencia de las decisiones de los legisladores del PRI. La reforma electoral fue en cambio, a mi juicio, un lamentable retroceso.

La crisis económica ha afectado todos los demás esfuerzos del gobierno. Si bien el gasto social ha aumentado, la pobreza se ha disparado. El que debió haber sido el Presidente del empleo ha presidido el país en un periodo de destrucción de puestos de trabajo. Los proyectos de infraestructura más importantes, como los nuevos aeropuertos y el puerto industrial de Punta Colonet, se han detenido.

El Presidente no es culpable de todo lo que le ocurre al país. Los mexicanos parecen darse cuenta de esta realidad, lo que explica que le den un alto grado de aprobación al tiempo que consideran que el país está en problemas. La buena noticia para el Presidente es que las circunstancias de este 2009 han sido tan difíciles que el camino en los tres años que faltan debería ser más fácil.

(Extracto de análisis publicado en el diario Reforma)

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