Nuevo aliento en las elecciones del 2010

Infolatam
Sao Paulo, 19 de agosto de 2009
Por Clovis y Claudia Rossi

(Especial para Infolatam).- <strong>”…Hasta el momento, la comidilla electoral era pobre: discutiase si la aprobación de 80% de Lula se transformaría en votos para su candidata. La pelea se resumía a dos partidos PT y PSDB, los mismos que monopolizan las elecciones presidenciales desde 1994, cuando Fernando Henrique Cardoso (PSDB)&nbsp; batió a Lula sin necesitar de una segunda vuelta.”</strong>

Las noticias de las últimas semanas han echado algo de sabor a la disputa presidencial brasileña que ocurrirá en 2010. La novedad es la posible entrada de la senadora de PT y ex ministra del medio ambiente Marina Silva como candidata. 

El miércoles, 19, Marina anunció  que deja el PT. Le queda solo ingresar al Partido Verde que la lanzará  candidata a presidente de Brasil.

Las convenciones de los partidos, que confirman los candidatos, ocurrirán en junio del próximo año, pero solo la posibilidad de que el pleito deje de ser una disputa entre Lula y algún anti-Lula (o, para fulanizar la disputa, Dilma Rousseff, la candidata de Lula, y José Serra (gobernador de São Paulo, del PSDB)) ya sirvió para poner algo de calor en las discusiones.

Hasta el momento, la comidilla electoral era pobre: discutiase si la aprobación de 80% de Lula se transformaría en votos para su candidata. La pelea se resumía a dos partidos PT y PSDB, los mismos que monopolizan las elecciones presidenciales desde 1994, cuando Fernando Henrique Cardoso (PSDB)  batió a Lula sin necesitar de una segunda vuelta.

Ahora entran en el juego Marina Silva y el ex ministro Ciro Gomes (PSB), que se animó a rescatar su proyecto de candidatura presidencial. 

Y ¿quién es Marina Silva?  

Su biografía y su historia son comparables a la de Lula. Lo que ya es un gran atractivo. Su nombre de pila es Maria Osmarina Silva de Lima. Nació en 1958 en una plantación de árboles de caucho en el medio de la Amazonia. Hija de padres agricultores pobres, tuvo 11 hermanos, de los cuales solo 8 sobrevivieron a la pobreza y a las enfermedades. Marina fue sirvienta y trabajó en la plantación de caucho. Era semianalfabeta hasta los 16 años. Tiene su participación en movimientos sociales reconocida internacionalmente y es una firme defensora del medio ambiente. Luchó contra la dictadura y es una mujer conocida y respetada. Un detalle nada despreciable: no tiene asociado a  su nombre ningún escándalo político. Un gran contraste con lo que se ve en el país, principalmente en los últimos tiempos. Además, Marina es evangélica como el 15% de los electores, lo que puede ayudarla o generar polémica.

Fue la primera ministra elegida por Lula cuando ganó las elecciones de 2002 y estuvo por 5 años en el Ministerio del Medio Ambiente. Durante ese período tuvo varios conflictos con Dilma. Las condiciones ambientales que imponía en la licitación de grandes hidroeléctricas del Río Madeira retrasaron el proceso e irritaron a Dilma.

Cuando, al final del 2008, Lula le cedió al ex ministro Mangabeira Unger la coordinación del Plan Amazonia Sostenible, Marina dimitió.

Hay que agregar a ese perfil que Marina es mujer y el mismo Lula dice que es hora de que una mujer gobierne al país. Pero eso no cuenta. Lula se refiere a Dilma.

Con esa biografía es posible que Marina consiga votos de los electores de PT no muy felices con las alianzas políticas de Lula. Le quita también votos a Serra ya que los antipetistas cuentan ahora otra opción. 

Pero no todo es favorable a Marina Silva. El PV (Partido Verde) al que se filia ahora, es un partido pequeño y frágil sin condiciones de sostener una campaña cara, larga y difícil. Además, tiene el hábito de juntarse a cualquier gobierno que le ofrezca cargos y su líder en la Cámara es el diputado Zequinha Sarney, hijo del presidente del Senado, José Sarney, involucrado en un sinfín de escándalos en los últimos meses.

Otra posible barrera a que se tendrá que enfrentar Marina está relacionada a exactamente lo mismo que la destaca: la cuestión ambiental. Para muchos, la defensa que hace sobre los cuidados ambientales retrasan o incluso inviabilizan proyectos de hidroeléctricas, puertos y carreteras.

De alguna manera, por lo tanto, su candidatura puede proponer un debate desarrollo por el desarrollo versus desarrollo sí, pero solo si es sostenible. 

A Serra le conviene evitar la polarización con Dilma y las candidaturas de Marina y Ciro le ayudan.

En la primera encuesta en la cual figuró el nombre de Marina, publicada domingo por “Folha de S. Paulo”, la senadora no tuvo más que 3% de las intenciones de voto. 

Como todavía falta muchísimo tiempo para octubre del 2010, cuando ocurren las elecciones, es precipitado pintar un escenario definitivo. Hay que esperar para ver que otros sabores entran en la disputa y como el público digiere cada uno de ellos.

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