Las razones de Chávez para romper con Colombia

Infolatam
Caracas, 29 de julio de 2009

Hugo Chávez ha congelado relaciones con Colombia tres veces en los últimos cuatro años. Además, en este tiempo, ha amenazado a Colombia con sanciones comerciales, ha llegado a anunciar la movilización de tropas hacia la frontera (en 2008) y se ha rearmado (2009) para contrarrestar la alianza de Colombia con Estados Unidos. ¿Cuáles son las razones de esta permanente tensión entre los gobiernos de Hugo Chávez y Álvaro Uribe?

Las claves

  • Lanzacohetes del ejército venezolano han acabado en manos de las FARC.
  • EE.UU. considera que Venezuela se ha convertido en la plataforma de las Farc para exportar la droga.
  • Varios líderes de las Farc estarían viviendo refugiados en Venezuela, según la inteligencia colombiana.

El nacionalismo venezolano, de raíz anticolombiana, y el antiimperialismo son las dos fuentes en donde bebe ideológicamente Hugo Chávez. Ambas herencias le llevan irremisiblemente a enfrentarse con la Colombia de Álvaro Uribe.

Por su nacionalismo, Hugo Chávez mantiene siempre una mirada de sospecha sobre su vecino. Además, por su "socialismo del siglo XXI" y su antiimperalismo antiestadounidense se siente más cercano de las FARC que de Álvaro Uribe, sobre todo tras el reciente acuerdo del gobierno colombiano con Estados Unidos para que el ejército de Estados Unidos utilice tres bases militares en suelo colombiano.

Esa cercanía se ha expresado en declaraciones públicas como la que hizo en enero de 2008, cuando Chávez aseguraba que "las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia y el Ejército de Liberación Nacional no son ningunos cuerpos terroristas; son verdaderos ejércitos que ocupan espacio en Colombia. Hay que darles reconocimiento a las FARC y al ELN".

El nacionalismo anticolombiano

El pensamiento chavista hunde sus raíces en el nacionalismo venezolano decimonónico (anticolombiano). Una de las causas del golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 fue la indignación existente entre los militares bolivarianos, de los que Hugo Chávez era su líder, por lo que consideraban la "traición" del gobierno venezolano ante Colombia. Los golpistas consideraban que Carlos Andrés Pérez había cedido ante el ejecutivo colombiano tras la crisis de 1987. Ese año ambos países estuvieron al borde de la guerra por la incursión de un buque de guerra colombiano en el Golfo de Venezuela.

Como señalaba el analista del chavismo Alberto Garrido, "uno de los argumentos de los comandantes que se alzaron el 4-F fue el rechazo a la excesiva complacencia de Carlos Andrés Pérez con el gobierno colombiano. Esa posición se expuso con claridad en un documento dado a conocer desde el cuartel San Carlos el 28 de marzo de 1992. El documento, que tenía como título «La posición de CAP le hace reo de traición a la patria».

La actual constitución venezolana de 1999 encarna ese nacionalismo chavista anticolombiano: el artículo 10 de la Constitución Bolivariana, pide que Venezuela recupere sus fronteras coloniales. Es decir, obliga al Presidente a recuperar parte del actual territorio colombiano: La Guajira, César, Los Santanderes, Llanos Orientales, así como Guyana y territorios brasileños.

Los vaivenes de una relación

Las tensiones y los roces entre Colombia y Venezuela durante los diez años de régimen chavista se han sucedido de forma intermitente. Empezaron ya durante el gobierno de Andrés Pastrana (1998-2002) pero fue con la llegada al poder de Álvaro Uribe cuando han aumentado. Lo han hecho por tres razones:

1-las diferencias ideológicas que separan a Hugo Chávez (socialista y antiimperialista) y a Álvaro Uribe (liberal y aliado de Estados Unidos),

2- por la consolidación del régimen chavista a partir de 2003 que le ha permitido a Hugo Chávez dedicarse más a la política internacional y contar con más recursos

3-y por la creciente alianza entre Álvaro Uribe y las administraciones de Estados Unidos (George W. Bush y ahora Barack Obama).

Las rupturas de 2004 y 2008

Hugo Chávez y Álvaro Uribe han alternado en estos años los más agrios enfrentamientos con las reconciliaciones más sonoras. El peor momento fue tras el bombardeo del campamento de Raúl Reyes en territorio ecuatoriano en 2008, pero no ha sido el único:

En enero de 2005, tras la captura en Venezuela de Rodrigo Granda, el llamado 'canciller' de las Farc, Hugo Chávez retiró a su embajador y congeló las relaciones comerciales. Granda fue detenido por agentes colombianos en territorio venezolano sin pedir permiso al gobierno de Chávez.

Entonces dijo palabras muy parecidas a las actuales: "sería el colmo que un gobierno salga a apoyar el delito, asumiendo una conducta muy parecida a la de E.U., que bombardea e invade pueblos sin respetar la soberanía de nadie".

Entre 2005 y 2007 predominaron las buenas relaciones, la cumbres bilaterales y las alianzas estratégicas entre Venezuela y Colombia con la energía de por medio. De vez en cuando algún ministro colombiano (el canciller Araújo) insinuaba que las Farc admiraban a Chávez y los servicios secretos de ambos países mantenían una guera fría y sorda. Pero salvo hechos puntuales, la relación era excelente e incluso el problema limítrofe parecía bien encaminado.

En noviembre del 2007, el presidente Álvaro Uribe suspendió sin previo aviso la mediación que realizaba Hugo Chávez para la liberación de los secuestrados en manos de las FARC. Esto provocó un fuerte enfado del presidente venezolano quien lanzó fuertes insultos contra Uribe, al que calificó entre otras cosas de "cobarde y mentiroso".

El 2 de marzo de 2008, tras el ataque al campamento de Raul Reyes, en Ecuador, Hugo Chávez ordenó el envío de tanques hacia la frontera con Colombia y solicitó el retiro de todo el personal de la embajada venezolana en Bogotá.

Venezuela, el aliado de las Farc

Esta última ruptura entre Colombia y Venezuela se produce en un contexto muy especial. La indignación de Hugo Chávez con Estados Unidos ha crecido (por la pugna que mantienen Obama y Chávez en Honduras, por las acusaciones de que Venezuela es un trampolín del narcotráfico y por la utilización de bases colombianas por parte del ejército estadounidense). Esa indignación la ha terminado pagando Colombia.

En los últimos meses se han conocido datos alarmantes: la revista británica Jane's, especializada en temas de inteligencia. y el propio presidente Álvaro Uribe ratificaron que las Farc habrían adquirido lanzacohetes provenientes del mercado internacional de armas. Los lanzacohetes AT-4, de fabricación sueca, fueron comprados por el gobierno de Venezuela a Suecia hace 20 años.

Además, un informe reciente del Congreso de Estados Unidos advierte de la penetración del narcotráfico en Venezuela, con un aumento muy significativo del volumen de exportaciones de drogas y de la complicidad en el negocio de miembros de las Guardia Nacional venezolana que colaboran y protegen a la guerrilla de las Farc.

Incluso, un informe de inteligencia publicado por el diario colombiano El Tiempo, Luciano Marín (Iván Márquez), del secretariado de las FARC, reside en Venezuela, país en el que también han sido detectados otros líderes guerrilleros como Rodrigo Londoño (Timoleón Jiménez), Germán Briceño (Grannobles), Ricardo González (Rodrigo Granda) y Emiro Ropero (Rubén Zamora).

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