El Comercio entre Venezuela y Colombia ¿Qué es lo que está en juego?

Infolatam
Caracas, 27 de julio de 2009
Por Leonardo V. Vera

(Especial para Infolatam).- “…Chávez ha pisado un callo; pues a decir verdad el comercio y los intereses que ahí se juegan, más que cualquier otro espacio de influencia mutua, es lo que ha marcado la pauta en las relaciones de estos dos países. Es lo que ha impedido, a lo largo de estos años, daños de mayor alcance o irreversibles en las relaciones bilaterales. Desde luego dos preguntas surgen de inmediato ¿Por qué es el gobierno de Venezuela el que amenaza con interrumpir el comercio? ¿Qué tanto daño puede infringir una determinación como está?”

En lo que ya se asoma como un nuevo episodio de las volátiles relaciones diplomáticas entre Colombia y Venezuela, el gobierno de Venezuela decidió suspender la pasada semana la reunión de una Comisión de Alto Nivel que desde hace dos años espera por reanudar una extensa agenda de negociaciones bilaterales. Ese mismo día se conocieron las razones de la suspensión. El Presidente Chávez denunció un acuerdo que Colombia negocia con Washington para permitir el uso de bases militares en su territorio y ahora amenaza con revisar –una vez más- su relación con el país vecino. La tensión ha ido creciendo pues unas horas mas tarde Chávez anunciaría públicamente la intención de comenzar por revisar las relaciones comerciales entre ambos países: “Las cosas que nosotros compramos de Colombia habrá que comprarlas en otra parte”, señaló Chávez.  

Chávez ha pisado un cayo; pues a decir verdad el comercio y los intereses que ahí se juegan, más que cualquier otro espacio de influencia mutua, es lo que ha marcado la pauta en las relaciones de estos dos países. Es lo que ha impedido, a lo largo de estos años, daños de mayor alcance o irreversibles en las relaciones bilaterales. Desde luego dos preguntas surgen de inmediato ¿Por qué es el gobierno de Venezuela el que amenaza con interrumpir el comercio? ¿Qué tanto daño puede infringir una determinación como está? 

Conviene primero recordar que el intercambio comercial entre Venezuela y Colombia durante el año 2008 ascendió a un monto de USD 7.778 millones, un nivel sin precedentes en la relación comercial entre ambos países. Desde el año 2004, y hasta el pasado año, la tasa de crecimiento promedio interanual del flujo comercial fue de 39%. De hecho, durante la última década el comercio bilateral se ha quintuplicado y ni siquiera la decisión unilateral de Chávez, en Abril de 2006, de sacar a Venezuela de la Comunidad Andina de Naciones ha revertido el proceso.  

Pero el dinamismo es un reflejo de crecientes asimetrías. Del monto global de comercio del año 2008, por ejemplo, 87% correspondió a exportaciones de Colombia hacia Venezuela y sólo 13% a exportaciones de Venezuela, las cuales, dicho y sea de paso, se concentran en unas pocas materias primas petroquímicas y siderúrgicas. Cinco años atrás esta relación registraba un 60% del comercio bilateral correspondiente a exportaciones colombianas y en un 40% de exportaciones venezolanas al mercado colombiano. Diez años atrás la relación llegó a ser 51%-49%. Mientras Venezuela se desindustrializa a paso veloz, las empresas colombianas han sacado tal provecho de la relación comercial que le venden a Venezuela productos manufacturados de casi todas las ramas de la industria; alimentos procesados, automóviles y autopartes, maquinaria, papel, plástico, calzado, confecciones, artículos del rubro editorial y de las artes gráficas. Pero además el gobierno de Venezuela importa directamente de Colombia carne, pollo, huevos y leche, al punto que alrededor de 30% de las importaciones venezolanas de alimentos provienen de Colombia.  

Así que la amenaza de Chávez debe analizarse en perspectiva. El gobierno de Venezuela lo que está en el fondo diciendo es que se propone a trasladar la creciente dependencia alimentaria de su país hacia otros países (Brasil, Argentina y Ecuador en alguna instancia), pues en eso consiste el flujo de comercio que directamente controla. En segunda instancia, conviene destacar que como todo importador privado venezolano  requiere de las divisas administradas por el gobierno, con negar las solicitudes de entrega de divisas para importaciones provenientes de Colombia, se inflige así mismo un gran daño al comercio entre los privados. De hecho,  ha sido el ministro de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, Luis Guillermo Plata, quien ha señalado que los importadores venezolanos deben a los exportadores colombianos 275 millones de dólares debido a las demoras en la adjudicación que realiza la Comisión Administradora de Divisas (Cadivi) de Venezuela. Un tercer recurso consiste en recortes de licencias, salvaguardias y medidas arancelarias. Estas acciones no son descartables si se toma en cuenta que ya Ecuador, otro vecino con relaciones aún peores, anunció medidas de salvaguardia sobre 1.400 partidas arancelarias originarias de Colombia.  

Así, quien mucho ha ganado en el terreno comercial durante los últimos años, también tiene mucho que temer. Venezuela es después de los Estados Unidos, el segundo destino más importante de los exportadores colombianos y el primero en manufacturas. Una interrupción sostenida del comercio no sólo tiene impactos directos y significativos sobre la producción y el empleo en Colombia, sino además genera presiones para devaluar el peso a fin de impedir un déficit comercial inmanejable.  

Venezuela, por lo que toca, aun bajo los efectos anestesiantes del orgasmo petrolero, con un tipo de cambio anclado durante los últimos 5 años, sin política industrial y con un gobierno que ha hecho de la cacería de las empresa privada su principal oficio, ya ha perdido bastante.    

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