De Jojoy a los mediadores
Infolatam
Quito, 22 de julio
Por Simon Pachano
(Especial para Infolatam).- “…Colombia dejó la relativa indiferencia que había mantenido y pasó a la ofensiva, en tanto que Ecuador, sin abandonar su posición radical, abrió una pequeña ventana al entendimiento. Entre ambos configuran la situación ideal para que actúen los mediadores, como la OEA o el Centro Carter que hasta ahora han visto frustrarse todos sus intentos. Posiblemente se trate de uno de esos extraños episodios de resultados no esperados, que en este caso podrían ser positivos.”
La tensión que mantienen Ecuador y Colombia desde marzo del año pasado ha llegado a uno de sus puntos más altos con la divulgación, por parte del gobierno colombiano, del vídeo que capta la intervención de Jorge Briceño, alias Mono Jojoy. La situación es comparable a la que se configuró con la difusión de los mensajes y documentos encontrados en los discos duros de los ordenadores hallados en el campamento de Raúl Reyes. Es comparable por el contenido de la denuncia colombiana, por la reacción de ambos gobiernos, por los efectos sobre sus relaciones y por el manto de dudas que cubre a unos documentos sobre los que hay escasas posibilidades de llegar a conclusiones certeras. Sin embargo, hay dos elementos que pueden marcar la diferencia con la situación anterior.
El primero hace referencia a la motivación de Bogotá para divulgar el documento en este momento. Es innegable que el gobierno colombiano tenía la posibilidad, tanto si lo conocía con anterioridad como si lo obtuvo recientemente, de decidir cuándo lo haría público. Por qué lo hizo ahora, es una pregunta inevitable si se considera que durante los últimos meses, especialmente después del cambio de ministro de Relaciones Exteriores, ha tratado de bajar el perfil al conflicto con Ecuador y en esa medida se ha mostrado prudente en el tratamiento de los temas espinosos.
Es probable que la explicación se encuentre en factores propios de la política interna, sobre todo los que se relacionan con el dilema aún no definido de la reelección-sucesión de Álvaro Uribe. La divulgación del vídeo, en ese plano, coloca a la lucha antisubversiva nuevamente en el centro de la escena, lo que equivale a marcar con el sello del uribismo a la decisión que se tome frente a la próxima elección. No sería errado considerarlo como un guiño a su ex ministro de Defensa Juan Manuel Santos, el más claro continuador de esa línea fuera del propio Uribe.
El segundo elemento se encuentra en las declaraciones del ministro de Coordinación Política de Ecuador, Ricardo Patiño. Por primera vez un alto funcionario ecuatoriano deja abierta la posibilidad de que uno de estos documentos –en este caso el vídeo- sea verdadero y que en efecto haya existido algún contacto con las FARC durante la campaña. Quizá en previsión de lo que se puede venir con posteriores revelaciones, el ministro insinuó que alguien pudo tomar el nombre de Correa para solicitar la contribución para la campaña. Este podría ser el primer paso en un camino –totalmente diferente al transitado hasta ahora- que llevaría a reconocer la veracidad del vídeo e incluso de los correos de Reyes y de los documentos que puedan aparecer más adelante, pero que salvaría la responsabilidad de Correa y su entorno más cercano.
Aunque pueda parecer una jugada arriesgada, ya que equivaldría a hacer equilibrio en la cuerda floja y dependería en gran medida de la voluntad del gobierno colombiano para aceptarla, esta podría ser una vía hacia la desactivación del conflicto. Sería, por el momento, la única manera en que Ecuador pudiera aceptar los argumentos colombianos sin sufrir las consecuencias negativas.
Ciertamente, estos dos hechos nuevos tienen orientaciones radicalmente diferentes. Colombia dejó la relativa indiferencia que había mantenido y pasó a la ofensiva, en tanto que Ecuador, sin abandonar su posición radical, abrió una pequeña ventana al entendimiento. Entre ambos configuran la situación ideal para que actúen los mediadores, como la OEA o el Centro Carter que hasta ahora han visto frustrarse todos sus intentos. Posiblemente se trate de uno de esos extraños episodios de resultados no esperados, que en este caso podrían ser positivos.

























