Honduras: Zelaya prepara un regreso “apoteósico” y Micheletti expulsa a venezolanos
Infolatam
Buenos Aires/Santiago de Chile, 21 de julio de 2009
El destituido presidente de Honduras, Manuel Zelaya, afirma que en su país “la guerra civil ya comenzó”, y que regresará por “cualquiera de los puntos fronterizos que tiene Honduras con Guatemala, El Salvador o Nicaragua” a partir del miércoles, cuando vence el plazo de 72 horas pedido por Oscar Arias, y vaticinó que su “entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica”. Micheletti ordenó el martes la expulsión del país de todos los diplomáticos de Venezuela. “Esta es una decisión consecuencia de las amenazas del uso de la fuerza, de la intromisión de los asuntos internos exclusivos de Honduras”, dijo la vicecanciller.
Las claves
- Zelaya aseguró que su regreso a Honduras tiene como fin "buscar soluciones" y manifestó que será "un retorno pacÃfico, un retorno amparado en el derecho a resistir la opresión".
- Zelaya responsabilizó al jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas, el general Romeo Vásquez, si lo llegan a asesinar.
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(Especial para Infolatam).- “…En principio, el tiempo corre a favor del presidente Micheletti. El mandatario hondureño respaldado masivamente por el Congreso de su país ha prometido mantener las elecciones previstas para el próximo 29 de noviembre. Si estos comicios se celebran bajo una adecuada supervisión internacional, un nuevo presidente asumiría el poder en Honduras, esta vez, con una legitimidad democrática intachable. De este modo, la crisis estaría cerrada y Zelaya se habría convertido en un cadáver político”.
¿Una Guerra Civil en Honduras?
"Estoy iniciando ya mi retorno. Lo voy a hacer a partir del miércoles por cualquiera de los puntos fronterizos que tiene Honduras con Guatemala, El Salvador o Nicaragua", aseguró a La Nación. "El mediador (Arias) les dio 72 horas (hasta mañana miércoles) a los golpistas para que acepten el mandato de la Organización de los Estados Americanos (OEA), es decir, la restitución del presidente legítimo", explicó Zelaya.
Tras señalar que acepta "los siete puntos que el presidente Arias propuso como punto de partida para un acuerdo", advirtió que "los que han ultrajado esa mediación han sido los golpistas, al rechazar el punto principal expuesto por Arias: la restitución presidencial".
En cuanto a las críticas que ha recibido Estados Unidos por su rol en la crisis hondureña, el destituido mandatario dijo sentirse "muy satisfecho con el papel del presidente (Barack) Obama", que "ha sido muy congruente en su posición de condena al golpe y de apoyo al presidente legítimamente elegido en las urnas". Dicho apoyo no ha sido tan bien recibido por algunas voces republicanas, entre ellas la legisladora Ileana Ros Lehtinen, quien hoy dijo estar "sumamente preocupada" por el respaldo de la Casa Blanca a Zelaya y el rechazo a otras instituciones del Estado.
La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, conversó el fin de semana con Micheletti para advertirle de "las posibles consecuencias de unas negociaciones fallidas", en concreto, la suspensión de la ayuda a ese país.
Zelaya dijo que el retorno a su país se concretará por "un punto terrestre, quizá por algún punto aéreo, o quizá por la frontera marítima; las posibilidades son muchas". "El pueblo hondureño se está moviendo a las fronteras para que, cuando se cumpla ese plazo de 72 horas, podamos entrar por cualquiera de los puntos fronterizos que he mencionado. Sólo Dios puede impedir mi regreso. Y le puedo asegurar que Dios no está con los golpistas; está de nuestro lado. Mi entrada en Tegucigalpa va a ser apoteósica", aventuró.
El depuesto mandatario indicó que la solución a esa crisis tiene que estar basada en la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos (OEA) y en las resoluciones de Naciones Unidas, es decir, que él retorne al poder y los golpistas sean sancionados.

























