Boudou aceptó su derrota
La Nación
Buenos Aires, 20 de julio de 2009
Por Carlos Pagni
“Amado Boudou aceptó anteayer su derrota y ratificó a Guillermo Moreno como secretario de Comercio Interior…Para comprender la “morenodependencia”, hay que romper el cliché que presenta al funcionario como un delegado de Néstor Kirchner en el gabinete. Tres ex ministros coinciden en que la confianza de Cristina Kirchner en Moreno es superior a la de su esposo”. (La Nación. Argentina)
"Amado Boudou aceptó anteayer su derrota y ratificó a Guillermo Moreno como secretario de Comercio Interior…
Hace 10 días, Boudou le pidió a la Presidenta la cabeza de Moreno. Ella respondió con un desafio: "Si no podés trabajar con Guillermo y querés sacarlo, hacelo". Enseguida instruyó al jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, para que al día siguiente, 9 de julio, dijera: "No tengo problemas en trabajar con Moreno. Un ministro que no tiene capacidad para plantarse ante un secretario de Estado no puede ser ministro". A esa hora, Moreno ya había gestionado, en persona, un reportaje al flamante director de Planificación del Indec, Norberto Itzkovich, para que desafiara: "Hay Moreno para rato". La Presidenta dispuso la designación de Itzkovich 24 horas antes de la asunción del ministro.
…Tal vez Boudou desdeña las estadísticas tanto como su rival. De lo contrario, no se hubiera propuesto un objetivo que tampoco alcanzaron Alberto Fernández, Roberto Lavagna, Miguel Peirano, Martín Lousteau, Sergio Massa y -en las últimas semanas-Julio De Vido. Sin embargo, al ratificar a Moreno, Cristina Kirchner hizo mucho más que zanjar, por enésima vez, a favor del secretario el duelo con un ministro. Con la derrota electoral a cuestas y una fuga mensual de US$ 2000 millones, dio a entender que el autismo del Gobierno sea definitivo.
"Morenodependencia"
Para comprender la "morenodependencia", hay que romper el cliché que presenta al funcionario como un delegado de Néstor Kirchner en el gabinete. Tres ex ministros coinciden en que la confianza de Cristina Kirchner en Moreno es superior a la de su esposo. Uno de ellos recuerda: "Cuando Lousteau lo enfrentaba, ella simulaba confundirse y, en público, llamaba «ministro» al secretario".
Otro error es ver a Moreno como un autómata que sólo cumple órdenes. El secretario de Comercio es una máquina de producir argumentos que confirmen la tesis central con que los Kirchner miran la economía y, en general, la vida: los problemas no se deben a fallas conceptuales u operativas, sino a las maquinaciones de enemigos ocultos a los que, más que convencer, hay que doblegar…
Ya que no pudo echar a Moreno, Boudou se propone atarle las manos. Llevará a su lado a un grupo de expertos del Indec, que cuentan con datos y experiencia, y que fueron marginados por el secretario. Le pidió a la UBA -no a una auditoría- que realizara un control de calidad a partir de mañana…
La dudosa estrategia de encerrar a Moreno en un vallado administrativo se extiende a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia, que controla el secretario…".


























