América Latina y la crisis

CEPAL
Santiago, 13 julio 2009
Por Alicia Bárcena

“…Esta claro que de esta crisis nadie sale solo pero tampoco con las reglas de antes. La clásica consigna de “sálvese quien pueda” ya no es más viable. La globalización mostró toda su potencia para bien y para mal: ni los Estados Unidos pudieron encontrar un camino para salir por sus propios medios de ella. Necesitan de Europa, de China, del G-20 -Geometría variable-y está en cuestión qué tipo de multilateralidad se requiere. Todos nos necesitamos con todos. Podríamos decir que el futuro no solo será compartido, sino que también negociado”. (CEPAL)

"….1. Un efecto político fundamental de esta crisis económica global es el retorno de la POLÍTICA como protagonista principal en la construcción del futuro. Bastante se ha escrito sobre el retorno del Estado, o sobre las nuevas funciones que el Estado debe desempeñar para dar solidez a los anhelos de desarrollo de la ciudadanía. Lo que es absolutamente claro es que el Estado es el lugar geométrico de la política. Ustedes señores ex Presidentes tienen una enorme responsabilidad. Todos vivieron de alguna manera las primeras décadas de transición entre dictaduras y democracias. Son ustedes los que conocen de primera mano las fortalezas y debilidades de nuestros sistemas políticos y económicos. Cuando además prevalecieron las recetas de ajuste económico que tenían por característica darle prevalencia a lo económico por encima de sus objetivos políticos y sociales.

2. Un segundo tema es que la historia muestra que el ímpetu para generar innovaciones de gobernabilidad en el sistema internacional generalmente responde a crisis y a fallas sistémicas como ocurrió con la creación de Naciones Unidas y Bretton Woods. Esta crisis ha mostrado la emergencia de nuevos poderes económicos y la necesidad de una cooperación concertada para estabilizar la economía mundial. Hay una geometría política nueva que está tomando forma y que debe ser orientada por la política y no por la economía solamente.

Esta claro que de esta crisis nadie sale solo pero tampoco con las reglas de antes. La clásica consigna de "sálvese quien pueda" ya no es más viable. La globalización mostró toda su potencia para bien y para mal: ni los Estados Unidos pudieron encontrar un camino para salir por sus propios medios de ella. Necesitan de Europa, de China, del G-20 -Geometría variable-y está en cuestión qué tipo de multilateralidad se requiere. Todos nos necesitamos con todos. Podríamos decir que el futuro no solo será compartido, sino que también negociado. Y por vez primera, nuestra región se sienta en la mesa de negociaciones.

3. Tercero, es necesario retomar la idea de "largo plazo". El desplome de la ilusión neo-liberal es el último intento de llegar a una sociedad de bienestar por la vía de fantasías, de saltos mortales, de caminos cortos, por la vía de los atajos. Es necesario resolver los problemas de corto plazo de la crisis pero con la mirada puesta en el largo plazo. Debemos ser capaces de proponer e implementar medidas de políticas públicas que hagan coherente lo urgente con lo importante.

Por ello, no menos importante, detrás de toda esta tarea subyace la construcción de un Estado más fuerte a partir de un "Pacto Fiscal" más fuerte que determine mayores niveles de carga tributaria y una estructura más progresiva de los impuestos es condición necesaria en este nuevo contrato social, es decir, la construcción de acuerdos políticos, explícitos o implícitos, acerca del nivel, composición y tendencia del gasto público y de su financiamiento. Es imprescindible contar con una visión estratégica de largo plazo gestionada por la voluntad soberana y por la vía de las instituciones de la democracia, no hay desarrollo posible para nuestros países.

4. En cuarto lugar, el futuro se construye con ideas, con liderazgos claros, con visiones estratégicas de largo plazo, pero también y ello es esencial, con grandes acuerdos políticos y sociales que hagan viables los caminos al desarrollo y que den gobernabilidad democrática a nuestros países. Esto implica la búsqueda de un nuevo equilibrio entre Estado, mercado y ciudadano. la importancia de la creación y reinvención de instituciones, públicas, privadas, solidarias y comunitarias. Esto requiere el desarrollo de mejores esquemas de organización y evaluación de gestión pública para lograr la rendición de cuentas. La agenda pública, y, por ende, la política, debe estar sujeta al escrutinio de la mayoría de sus ciudadanos. Debe implementar procesos de toma de decisiones a partir de una agenda con probidad.

En donde los distintos intereses se "transparentan" y en donde el dialogo, la negociación y el consenso constituyen herramientas fundamentales en la decisiones que se tomen. Hay que escapar del debate estéril de más o menos estado, o el de la supremacía del Estado versus la del mercado. Se trata de encontrar una agenda que reivindique el papel del Estado en la buena conducción de la política pública y en reducir la desigualdad y que valorice el mercado, como el mecanismo más eficiente para asignar recursos e impulsar el crecimiento. Se trata de construir una agenda pública donde cabe un sector privado pujante y una ciudadanía robusta, dotada de derechos y posibilidades ciertas de ejercerlos.

5. Redefinir el papel de la cooperación para garantizar la provisión de los bienes públicos globales. En este contexto, se ha reposicionado el rol incuestionable del multilateralismo en la provisión de bienes públicos globales vinculados al desarrollo, tales como la estabilidad financiera, la salud humana global, la seguridad alimentaria y la estabilidad climática. Los desafíos que los efectos del cambio climático representan para la humanidad, nos urgen a elaborar respuestas prontas, sólidas y de muy largo aliento. El debate sobre las opciones que se elijan hoy para la producción y el consumo de la energía cobra entonces una centralidad estratégica.

Por último, permítanme señalar que este no es el momento para el aislamiento y el proteccionismo, sino para el multilateralismo y la responsabilidad; una oportunidad de fortalecer la cooperación internacional con miras a evitar y resolver crisis futuras.

El G-8 reconoce la urgencia de no trasponer 2 grados de temperatura porque la crisis climática sería irreversible para la cuál no hay paquetes de rescate. Hay urgencia de revisar los pactos globales. ¿Cómo vamos a garantizar energía suficiente para abastecer las necesidades de la civilización y al mismo tiempo reducir la concentración de los gases invernaderos en un tiempo razonable para la supervivencia de la humanidad?
Se avecinan nuevos modos de producción y consumo, de comercio y en general de vida.

¿Cómo reforzar los vínculos entre desarrollo económico, desarrollo social y sostenibilidad ambiental, históricamente tan esquivos en nuestra región? Ello, sólo puede darse a partir de un reconocimiento de que estas tres dimensiones son igualmente importantes y deben progresar de manera simultánea y reforzándose mutuamente.
De allí la importancia de recolocar el desarrollo de otra manera con amplitud de miras, a paso y medida que se reconstruye el orden económico internacional con una profunda identidad latinoamericana y caribeña, que nos debe inducir a abordar la agenda del desarrollo desde la perspectiva de los países que forman nuestra región.

Debemos entonces plantearnos las preguntas en torno al tipo de pactos sociales y políticos que necesitamos para edificar un Estado eficaz en la regulacion y control de las fuerzas del mercado, impulsor de oportunidades de prosperidad para aquellos que las demandan, y protector suficiente para aquellos cuya vulnerabilidad los aleja, momentanea o permanentemente, de las oportunidades de bienestar"

Extracto del discurso de la Secretaria General de CEPAL

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