Honduras: Zelaya y Micheletti, comienza el diálogo

Infolatam
Bogotá, 8 de julio de 2009

La mediación del presidente de Costa Rica, Óscar Arias, en la crisis de Honduras,  aceptada por las dos partes, comienza con dificultades. Horas antes del encuentro Zelaya y Micheletti, exigían condiciones irreconciliables. Zelaya llamó “criminal” a Micheletti en la víspera de la reunión. Uno de los pocos puntos de convergencia es el adelanto de las elecciones, previstas para el próximo 29 de noviembre.

Las claves

  • Para Zelaya, su vuelta al poder no es negociable. Micheletti dice que no acepta el regreso de Zelaya "si no es a entregarse a los tribunales de justicia".
  • El proceso de mediacion de Arias, entre Micheletti y Zelaya fue acordado entre ellos tres y la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton.

Tras un arreglo en Honduras

“…El acuerdo de mediación es, en sí, un avance. Ha roto la parálisis entre los actores clave (Zelaya y Micheletti), quienes se reunirán el jueves en la casa de Arias. Ha sacado del juego a los presidentes Hugo Chávez, Daniel Ortega y otros miembros del coro del Alba, empeñados en instrumentalizar ideológicamente la situación de Honduras y, por ello, parte del problema, no de una eventual solución.” (La Nación, Costa Rica)

Mientras en Tegucigalpa los defensores de uno y otro volvían a medir fuerzas en las calles con manifestaciones pacíficas, en el ámbito diplomático, la Organización de Estados Americanos (OEA) se veía desplazada a un segundo plano por la irrupción de Arias, que cuenta con el importante aval de Estados Unidos.

Sin embargo, tanto Zelaya como Micheletti acogieron con aparente satisfacción la propuesta de intermediación del presidente costarricense, pero negaron que vayan a ir el jueves a Costa Rica a negociar, sino para ofrecerse mutuamente una salida honrosa a cambio de ceder en sus respectivas pretensiones.

Para el gobernante depuesto, la mediación de Arias no es más que una "plataforma de retiro para los golpistas" y su restitución en el poder, del que fue expulsado por los militares el 28 de junio. "No estamos haciendo una negociación. Hay cosas que no son negociables. La restitución del sistema presidencial en Honduras no es un asunto que está en negociación en ninguna parte", dijo Zelaya, quien insisitió en decir que "se ha creado en Costa Rica un régimen de excepción al recibir a un criminal que ha golpeado a nuestro pueblo y nuestra democracia. Recibirlo y no capturarlo ya es un Estado de excepción".

Por su parte, Micheletti, nombrado por el Congreso hondureño como sustituto interino de Zelaya, insistió en que el posible regreso al poder de este no es una cuestión que esté sobre la mesa. "No vamos a negociar nada, vamos a dialogar", coincidió con el depuesto mandatario hondureño, que insistió en que no hubo un golpe de Estado, pero señaló: "Si hay alguna situación en que hemos cometido errores, pues los vamos a rectificar".

Pero mientras Zelaya sí concedió que en la mesa de diálogo se buscarán "salidas honrosas" para todos, Micheletti aseguró que no aceptará el regreso de aquél al país "si no es a entregarse a los tribunales de justicia".

En el mismo sentido, se pronunció la Corte Suprema de Justicia de Honduras, que lo único que está dispuesta a conceder a Zelaya, acusado por la fiscalía de delitos como traición a la patria, violación a los deberes de los funcionarios o desobediencia, es a la posibilidad de una "amnistía política", aunque no en lo referido a "delitos de índole general o comunes".

A pesar de todos estos obstáculos, Arias, que ofreció su propia residencia como sede de las negociaciones, reconoció la dificultad de su misión y adelantó que no produciría resultados "de manera inmediata".  El jefe de Estado costarricense, que ganó el Nobel en 1987 por ser el artífice de la paz centroamericana en esa década reconoció que "hay temas que van a traer mucha controversia y, sin duda alguna, no va a ser fácil, por lo que se requiere perseverancia".

Sin embargo, el objetivo fundamental es "no dejarlos salir de aquí (a Zelaya y Micheletti) sin que encontremos una solución", subrayó. Su intervención, en cualquier caso, ha dejado malparada a la OEA, que desde que estalló el conflicto se empeñó al máximo por una rápida resolución de la crisis hondureña presionando a favor de la restitución de Zelaya sin éxito.

- Imprimir

Comentar esta noticia