Otro país existe
La Nación
Buenos Aires, 30 de junio de 2009
Por Joaquín Morales Solá
“…Kirchner tiene un problema y consiste en su apego a los aparatos y a las formas vacías. Renunció ayer a la presidencia del justicialismo como si abdicara de un trono de fantasía. Actuó un pedido a Daniel Scioli (elegido de hecho su candidato a suceder al kirchnerismo) para que no asumiera como diputado”. (La Nación. Argentina)
"Ningún Kirchner habló nunca de la epidemia que colocó a la Argentina entre los países más castigados del mundo y que provocó una vasta y comprobable psicosis social. Varias provincias (Santa Fe, San Luis, Chaco) comenzaron ayer a aplicar medidas, como la suspensión de clases, que el gobierno nacional se niega a tomar. Graciela Ocaña se fue clamando por cerrar las escuelas, como hizo México en el primer momento de la peste, pero los Kirchner no querían hacer nada que pusiera en riesgo el altar electoral.
…¿Qué hará Kirchner cuando el Congreso, el actual y no el por venir, le entregue una nueva política agropecuaria para aplicar?…Hay vagas pistas de cómo podría reaccionar un hombre obligado a cambiar dramáticamente cuando está más cerca de los 60 años que de los 50. Devastado su espíritu por la derrota, en la madrugada de ayer Kirchner no sólo aceptó que había perdido sin reconocer a ningún ganador; también dijo que la gobernabilidad dependía de sus adversarios, porque él no estaba dispuesto a renunciar a ninguna de sus convicciones. Con más elegancia, debe reconocerse, la Presidenta dijo ayer, más o menos, lo mismo. ¿Qué harán entonces cuando la relación de fuerzas parlamentarias les imponga las condiciones de la nueva realidad?
La nueva realidad indica que ni siquiera obtuvieron el triunfo más fácil que pudieron alcanzar: la victoria en las elecciones de todo el país. Cristina Kirchner aceptó ayer, con desgano, un empate del oficialismo con la coalición de Elisa Carrió, el radicalismo, el cobismo y el socialismo. Según Carrió, su alianza superó al oficialismo por dos puntos en los porcentajes nacionales. Tomando la versión de una o de otra, lo cierto es que ese dato reinstala a Carrió (principal arquitecta del acuerdo no peronista) entre los principales dirigentes argentinos.
El temor de la oposición, peronista o no peronista, es que la obcecación de los Kirchner la lleve a escenarios no queridos. En la coalición no peronista y en el PJ disidente no se descartaban ayer cambios en los tiempos electorales, luego de que escucharon a Kirchner y a su esposa. "Habrá que hacerlo cuanto antes si es que hay que hacerlo", dijo uno de los ganadores del domingo.
No es Mauricio Macri, pero el jefe porteño se apuró ayer mismo a hablar por teléfono con Julio Cobos y con varios gobernadores peronistas (algunos kirchneristas, como Jorge Capitanich) para analizar el curso de la crisis. Algunas de esas conversaciones lo dejaron tenso y expectante. Macri (el primero que convocó al acuerdo entre Francisco de Narváez y Felipe Solá) podría lanzar su candidatura presidencial en los próximos días.
Kirchner tiene un problema y consiste en su apego a los aparatos y a las formas vacías. Renunció ayer a la presidencia del justicialismo como si abdicara de un trono de fantasía. Actuó un pedido a Daniel Scioli (elegido de hecho su candidato a suceder al kirchnerismo) para que no asumiera como diputado.
El gobernador actuó también su aceptación de una noticia que nunca existió; Scioli jamás pensó en volver a ser diputado. El otro país estaba lejos de ellos y el Gobierno parecía abandonado en la calle".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación

























