¿Una América Latina feliz?
Latinobarómetro
Santiago, 23 junio 2009
Por Oscar Guillermo Garretón
“… Los niveles superiores de felicidad y satisfacción con la vida son los cambios más significativos que ha experimentado América Latina después de la inauguración de la democracia. Ello no es contradictorio con el hecho de que los latinoamericanos están cada día más conscientes de sus problemas, más exigentes de sus derechos y con mayores expectativas de futuro”. (Informe Latinobarómetro)
"En el año 1997, sólo un 41%, de los latinoamericanos era feliz. Esta situación se mantiene hasta el 2001 donde aumenta la felicidad a 68%. La mayor felicidad la alcanzan los latinoamericanos en el año 2006, con un 72%, en pleno crecimiento y desarrollo. En el año 2008 la felicidad baja a 66%, un impacto leve de la inflación del año en curso y del comienzo de la crisis del subprime.
Por su parte, la satisfacción de vida, otro indicador de bienestar, aumenta de 65%, en el año 2002, a 71%, en el año 2008.
Ronald Inglehart ha mostrado como la felicidad ha aumentado en el mundo entre 1980 y 2006, en 45 de 52 sociedades que el analiza. Los datos de esta medición 2008, confirman que la felicidad está asociada a crecientes grados de libertad, como lo muestra Inglehart, en las sociedades que no están en el nivel de subsistencia.
La libertad que trae consigo la democracia es un factor que ayuda a la creciente felicidad, la libertad que trae consigo la prosperidad es otro. Los factores económicos tienen fuerte impacto en la felicidad en países de bajos ingresos, donde pequeños aumentos en desarrollo pueden producir importante percepción de bienestar y aumento de felicidad.
Por el contrario el mismo aumento de crecimiento en países con ingresos más altos, produce demanda de más libertad y tiene a la vez menor impacto sobre la felicidad.
Comparativamente, en los datos del estudio Mundial de Valores, América Latina es el continente más feliz de la tierra. América Latina ha experimentado en esta década ambos componentes de la felicidad, tanto la libertad que trae consigo la democracia, como el crecimiento económico del quinquenio virtuoso.
Los niveles superiores de felicidad y satisfacción con la vida son los cambios más significativos que ha experimentado América Latina después de la inauguración de la democracia.
Ello no es contradictorio con el hecho de que los latinoamericanos están cada día más conscientes de sus problemas, más exigentes de sus derechos y con mayores expectativas de futuro.
La democracia los ha hecho ser más exigentes, pero no porque cada día reclaman más, dejan de ser más felices".


























