Kirchner espera la votación con un ánimo oscilante
La Nación
Buenos Aires, 24 de junio de 2009
Por Joaquín Morales Solá
“…Un Kirchner oscilante, y también indescifrable por momentos, parece aguardar en las vísperas de los comicios más comprometidos de su vida de político. En los últimos días ha pasado de pronosticar en la intimidad un eventual paso al costado suyo a envalentonarse de nuevo, ordenando ofensivas contra la clase media porteña y contra los medios de comunicación…El ex presidente ha perdido su vieja seguridad política y eso es lo que se esconde detrás de su ánimo inconstante de las últimas horas (sigue)”. (La Nación. Argentina)
"…Todas las fuentes coinciden en que será muy difícil para Kirchner aceptar las condiciones de una eventual derrota. "Kirchner gobernó siempre con exceso de poder y de recursos. Ahora se está quedando sin las dos cosas", dijo uno de esos funcionarios. En público, Kirchner ha oscilado también: primero dijo que su derrota podría reeditar la crisis de 2001 (que significó la caída de un gobierno) y después se ofendió cuando se informó que él mismo planeaba una retirada del Gobierno.
Sin embargo, sobre el fin de semana último, el viejo ímpetu volvió al espíritu del ex presidente. No quiso escuchar los resultados de ninguna encuesta que le diera una victoria por menos del 10% de los votos en la provincia de Buenos Aires. "No vengan a asustarme", les dijo a sus generosos encuestadores, mientras los ahuyentaba. Ya sus medidores de opinión pública habían hecho algunos dibujos para conformar a Kirchner, pero resultaron insuficientes.
Entonces también lo instruyó a Daniel Scioli para que levantara la candidatura de Margarita Stolbizer. Sabe, con razón, que un eventual triunfo suyo sólo podría ser obra de un equilibrio de votos entre sus opositores. La polarización con De Narváez, que él mismo provocó sin quererla, es el escenario menos querido por Kirchner y también, aunque por razones distintas, por la alianza de Elisa Carrió, el radicalismo y el socialismo. Pero el oficialismo equivocó de nuevo la estrategia: los funcionarios no debían elogiar a Stolbizer, sino criticarla. Los votantes antikirchneristas deben ver en la candidata una clara opción opositora y no una figura respetada por el oficialismo, como terminó exponiéndola Scioli. Pruebas: De Narváez creció cuando el kirchnerismo lo enfrentó.
Cuando recobró el ánimo, Kirchner comenzó también a ocuparse de la noche del próximo domingo. Se ocupó mal, como suele hacerlo cuando se siente inseguro. Le teme a una algarabía prematura de la clase media porteña o, lo que sería peor, que ésta se ensañe con críticas multitudinarias al kirchnerismo. Los grupos piqueteros se prepararon entonces para ocupar la Plaza de Mayo, velando para que eventuales y alegres opositores no festejen nada en la principal plaza de la nación política…
…En el fárrago de los días finales, Kirchner también dio instrucciones sobre los medios periodísticos. Organizaciones paragubernamentales, como el grupo La Cámpora, anunciaron que harán concentraciones en la noche del domingo en las puertas de medios de comunicación. La primera consecuencia será que dificultarán seriamente el trasiego de periodista en un día de elecciones. La consecuencia más importante será, con todo, la certeza de hostigamiento e intimidación que sentirá el periodismo. Esta convocatoria no levantada hasta anoche, por lo menos. Piquetes que se levantan antes de concretarse. ¿Para qué? Una elección no se gana con fuerzas de choque ni con amenazas abortadas.
Sea como fuere, en la euforia o en la duda, Kirchner bascula entre los extremos. Así llegó y así se despide del enorme poder que tuvo durante más de medio lustro. Sabe, en el fondo o en el frente, que el monumental tamaño de ese poder no volverá a repetirse en la vida de político que le queda".
Extracto del artículo publicado por el diario La Nación


























