Al menos una decisión resta incertidumbre al domingo
Clarín
Buenos Aires, 24 de junio de 2009
Por Eduardo Van der Kooy
“La clave de la elección legislativa del domingo pasará, sobre todo, por Buenos Aires. Por algo el ex presidente se postuló a diputado. Por algo lo forzó a participar a Daniel Scioli y por algo, además, embretó a los intendentes bonaerenses con las candidaturas testimoniales. D'Elía y Kunkel iban a ir a la Plaza de Mayo a defender, en especial, ese resultado. Según sea, el proyecto kirchnerista podrá seguir respirando con asistencia o entrará en su tiempo final de agonía”. (Clarín. Argentina)
"…Todas las encuestas que circulan en estas horas indican que el Gobierno cosecharía alrededor de un 35% de los votos nacionales. Es decir, casi 12% menos que cuando Cristina Fernández se coronó Presidenta en el 2007 y también 7% menos que en las legislativas del 2005, cuando Kirchner consolidó la mayoría en el Congreso.
Nadie supone que a Kunkel y a D'Elía le importe mucho aquel guarismo nacional. Tampoco lo desvela a Kirchner. La clave de la elección legislativa del domingo pasará, sobre todo, por Buenos Aires. Por algo el ex presidente se postuló a diputado. Por algo lo forzó a participar a Daniel Scioli y por algo, además, embretó a los intendentes bonaerenses con las candidaturas testimoniales.
D'Elía y Kunkel iban a ir a la Plaza de Mayo a defender, en especial, ese resultado. Según sea, el proyecto kirchnerista podrá seguir respirando con asistencia o entrará en su tiempo final de agonía.
Sucede que la elección en Buenos Aires, a cuatro días de los comicios, continúa teniendo un desenlace bien incierto. Tanto que un consultor de opinión pública confesó ayer: "Cualquiera puede ganar por el error técnico que tiene una encuesta". Ese hombre hablaba de los 2 a 3,5% de margen de equivocación que poseen los sondeos.
La única impresión definida a esta altura sería la siguiente: la polarización se dará entre Kirchner-Scioli y el tándem de Francisco De Narváez y Felipe Solá, que prohija Mauricio Macri. La Unión PRO parece haber resuelto a su favor la pulseada que mantuvo varias semanas con la Coalición Cívica y la UCR de Margarita Stolbizer y Ricardo Alfonsín.
La estrategia abortada de Kunkel y D'Elía de asistir a la Plaza y anunciarlo con antelación corroboraba la sensación de incertidumbre electoral y echaba en un cesto los augurios triunfalistas de algunas oficinas oficiales que ventilan una supuesta ventaja kirchnerista de hasta 10 puntos en Buenos Aires.
…La estrategia del kirchnerimso duro era netamente defensiva y desnudaba, en realidad, un kirchnerismo con espíritu disminuido. La Plaza de Mayo está en el corazón de una ciudad que tendrá una elección donde el oficialismo llegará lejos y cansado. Los festejos serán para Macri y habrá que ver, también, si para Carrió y Alfonso Prat Gay o para Fernando Solanas. En cualquier caso se trata de manifestaciones claramente opuestas al matrimonio de los Kirchner.
Aquella estrategia encerraba otro riesgo. Si los cómputos bonaerenses son, en verdad, equilibrados podían dar lugar a situaciones equívocas y controvertidas. A lanzar una victoria donde, al final, podría no haberla. A intentar hacer creer en algo que no existe. Ese artilugio, en medio de un clima político caldeado como el que instaló la campaña podría derivar en situaciones indeseadas. Se añadía quizás otro condimento: el recuento en Buenos Aires suele ser lento y engorroso. Lo será más si se produce un corte de boletas mayor del habitual, como parecen indicarlo ahora algunos trabajos de opinión pública.
La intervención de Aníbal Fernández neutralizó la decisión de D'Elía y Kunkel. Habrá que ver qué sucede con la réplica insinuada: habían empezado a circular en Internet cadenas de mails convocando a golpear las cacerolas también cuando se confirme la derrota oficial en Capital. Al mejor estilo de lo que sucedió durante el conflicto con el campo. Los focos serían Caballito, Callao y Santa Fe y, como corolario, la quinta de Olivos. Las convocatorias son, como siempre, anónimas.
Carrió declaró días pasados, sin querer explayarse, su temor de que algo raro pudiera suceder el domingo venidero. Otros actores de la política hace rato que presumen algo similar, pero evitan echar siquiera una astilla al fuego. Eduardo Duhalde emprendió la semana pasada un largo viaje por el exterior que concluirá recién cuando las elecciones en la Argentina estén cerradas".
Extracto del artículo publicado por el diario Clarín


























