La consulta previa como solución
El Comercio
Lima, 10 junio 2009
Por Julio Ligorria
“…En conclusión, el Gobierno debió consultar y el Congreso debatir, no ahora a caballo en plena crisis, sino hace meses. El Ministerio del Interior pudo proceder con oportunidad y celeridad ante el informe de inteligencia y la oposición, en especial el señor Alberto Pizango, debió promover el diálogo con las autoridades, no llamar a la insurgencia, sino al diálogo, al entendimiento para encontrar una salida justa, conversada y democrática, por el bien de todos los pueblos amazónicos y del Perú”.
"La vida de un solo peruano, sí de uno solo, vale más que miles o millones de pozos petroleros juntos, vale más que miles de millones de aserraderos juntos, con el agravante de que si no se toman las medidas del caso, la tierra será contaminada, devastada, lo que significa también muerte. Matamos la vida de nuestros hermanos porque no los comprendemos, matamos la vida de la naturaleza que es el sustento de nuestros hermanos. Al fin le matamos todo, su hábitat y su razón de ser.
Para los que han tolerado esto, sabiendo por informes de inteligencia que se pudieron tomar medidas con anticipación para evitar el derramamiento de sangre, mi más enérgica condena y rechazo por su indiferencia, soberbia y afán de poder. No sé que esperan para dimitir, es un asunto de responsabilidad y de moral pública.
El Gobierno debió proceder a la consulta y estoy seguro de que de haberse realizado, tendríamos la situación definida y concluida, o al menos habríamos sabido cómo actuar. La democracia funciona con métodos democráticos, como la consulta previa.
También el Congreso pudo resolver el asunto y no hacer esa triquiñuela, que como no llegaron los humalistas, que también tienen responsabilidad en el caso, no se debatió el consabido decreto legislativo de marras, argumentando criterios reglamentarios, cuando la vida de las personas estaba en juego, que ni siquiera son procedimientos, solo cuestión "de orden". Debieron esperar y entrar al debate.
En conclusión, el Gobierno debió consultar y el Congreso debatir, no ahora a caballo en plena crisis, sino hace meses. El Ministerio del Interior pudo proceder con oportunidad y celeridad ante el informe de inteligencia y la oposición, en especial el señor Alberto Pizango, debió promover el diálogo con las autoridades, no llamar a la insurgencia, sino al diálogo, al entendimiento para encontrar una salida justa, conversada y democrática, por el bien de todos los pueblos amazónicos y del Perú.
Claro que hay responsables y deben dar explicaciones al país por lo sucedido, porque nos duelen las muertes de policías y de civiles. Y si no quieren rendir cuentas, porque en el Perú no existe esta sana costumbre, ni para lo más mínimo, como que un alcalde les explique a los vecinos qué uso le da a lo que recauda, no importa, la historia los juzgará. El dinero y los intereses creados no valen nada ante la vida".


























