Mr. Obama, Cuba y la OEA
The New York Times
Nueva York, 4 de junio de 2009
Por El Universo (Ecuador)
Desde hace 50 años, los cubanso han sufrido bajo las reglas represivas de Fidel y ahora de Raúl Castro. Pero el embrago de Washington -un anacronismo de la guerra fría que se mantiene en pie por los políticos de La Florida- no ha aliviado el sufrimiento y ha dado a los Castros una muy conveniente excusa para mantener su mano de hierro en el poder.Por tanto estamos entusiasmados de ver los esfuerzos del Presidente Obama para aliviar el embargo y llegar al pueblo cubano. Al mismo tiempo estamos absolutamente consternados y perplejos por el frenético impulso que han dado esta semana varios países latinoamericanos para readmitir a Cuba en la OEA.Cuba, que ha dicho que no está interasado en integrarse, claramente no cumple con el standard del grupo para la democracia y los derechos humanos.La campaña fue liderada por los miembros de la OEA menos democráticos (Nicaragua y Venezuela), que parecen empeñados en mantener una pelea con Washington y desviar la atención de sus prácticas desagradables. El momento parece especialmente errado y contraproducente considerando las fuertes señales de apertura de Obama hacia la región y hacia Cuba. En Abril, Mr Obama cambió las regulaciones para permitir a los Cubano-americanos visitar a sus familiares en la isla tanto como lo deseen (en la administración Bush se limitó las visitas a una cada tres años). Y ahora pueden enviar regalos y dinero sin límites. También despejó el camino para que las compañías de telecomunicaciones americanas puedan comprar contratos y licencias con el fin de expandir el acceso a los teléfonos móviles y a la televisión satelital.Cuanto mayor sea el contacto que tiene los cubanos con el mundo exterior- y cuanto más aprendan sobre las libertades que se encuentran a sólo 90 millas- más se cuestionarán las privaciones de las reglas de su mandato unifamiliar.La Casa Blanca también se ha ofrecido a negociar el primer servivo de correo directo en décadas y a retomar las conversaciones con el gobierno cubano sobre migración, que fueron suspendidas por la administración Bush en 2003 junto con la mayoría de las vías de comunicación regulares. Esta semana, La Habana estuvo de acuerdo en conversar sobre migración y servicio de correos, así como sobre la posibilidad de cooperación en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y ayuda contra los huracanes. Esto no es una recompensa para el gobierno de Castro. Obtener la colaboración de Cuba es para este país de claro interés. También sospechamos que si los funcionarios cubanos hablan con sus homólogos de América con regularidad, entonces, también, podrán terminar el cuestionamiento de sus lealtades políticas.La administración Obama hizo bien en resistir la presión para la readmisión precipitada de Cuba en la OEA. Era correcto insistir en que La Habana primero mejore el trato a sus ciudadnos y asuma las normas democráticas del grupo. El miércoles – después de una hipérbole lleno de debate que se centró casi exclusivamente en el pasado los resentimientos de los Estados Unidos, en lugar de la represión permanente de Cuba – la OEA, por aclamación, decidió levantar la suspensión de Cuba 1962 de la organización.The Obama administration was right to resist the push to precipitously readmit Cuba to the O.A.S. It was right to insist that Havana first improve its treatment of its citizens and embrace the group’s democratic standards. On Wednesday — after a hyperbole-filled debate that focused almost solely on past resentments of the United States, rather than Cuba’s ongoing repression — the O.A.S., by acclamation, decided to lift Cuba’s 1962 suspension from the organization. Officials from the United States and the O.A.S. said that Cuba’s re-entry will not be immediate. It will result only from a dialogue in line with O.A.S. “practices, purposes and principles.” We’re not sure exactly what that means, but we hope Havana will come under strong regional pressure to release political prisoners and make other democratic reforms. We understand the desire to fully reintegrate Cuba into the main regional organization. But as Human Rights Watch argued this week: “Cuba is the only country in the hemisphere that repudiates nearly all forms of political dissent. For nearly five decades, the Cuban government has enforced political conformity with criminal prosecutions, long- and short-term detentions, mob harassment, physical abuse and surveillance.” Mr. Obama must go further and press Congress to lift the embargo. And the O.A.S. must press Havana to join the democratic mainstream — and its errant members to adhere to the organization’s own democratic charter.
Desde hace 50 años, los cubanso han sufrido bajo las reglas represivas de Fidel y ahora de Raúl Castro. Pero el embrago de Washington -un anacronismo de la guerra fría que se mantiene en pie por los políticos de La Florida- no ha aliviado el sufrimiento y ha dado a los Castros una muy conveniente excusa para mantener su mano de hierro en el poder.
Por tanto estamos entusiasmados de ver los esfuerzos del Presidente Obama para aliviar el embargo y llegar al pueblo cubano. Al mismo tiempo estamos absolutamente consternados y perplejos por el frenético impulso que han dado esta semana varios países latinoamericanos para readmitir a Cuba en la OEA.
Cuba, que ha dicho que no está interasado en integrarse, claramente no cumple con el standard del grupo para la democracia y los derechos humanos.
La campaña fue liderada por los miembros de la OEA menos democráticos (Nicaragua y Venezuela), que parecen empeñados en mantener una pelea con Washington y desviar la atención de sus prácticas desagradables. El momento parece especialmente errado y contraproducente considerando las fuertes señales de apertura de Obama hacia la región y hacia Cuba.
En Abril, Mr Obama cambió las regulaciones para permitir a los Cubano-americanos visitar a sus familiares en la isla tanto como lo deseen (en la administración Bush se limitó las visitas a una cada tres años). Y ahora pueden enviar regalos y dinero sin límites. También despejó el camino para que las compañías de telecomunicaciones americanas puedan comprar contratos y licencias con el fin de expandir el acceso a los teléfonos móviles y a la televisión satelital.
Cuanto mayor sea el contacto que tiene los cubanos con el mundo exterior- y cuanto más aprendan sobre las libertades que se encuentran a sólo 90 millas- más se cuestionarán las privaciones de las reglas de su mandato unifamiliar.
La Casa Blanca también se ha ofrecido a negociar el primer servivo de correo directo en décadas y a retomar las conversaciones con el gobierno cubano sobre migración, que fueron suspendidas por la administración Bush en 2003 junto con la mayoría de las vías de comunicación regulares. Esta semana, La Habana estuvo de acuerdo en conversar sobre migración y servicio de correos, así como sobre la posibilidad de cooperación en la lucha contra el terrorismo, el tráfico de drogas y ayuda contra los huracanes.
Esto no es una recompensa para el gobierno de Castro. Obtener la colaboración de Cuba es para este país de claro interés. También sospechamos que si los funcionarios cubanos hablan con sus homólogos de América con regularidad, entonces, también, podrán terminar el cuestionamiento de sus lealtades políticas.
La administración Obama hizo bien en resistir la presión para la readmisión precipitada de Cuba en la OEA. Era correcto insistir en que La Habana primero mejore el trato a sus ciudadnos y asuma las normas democráticas del grupo. El miércoles – después de una hipérbole lleno de debate que se centró casi exclusivamente en el pasado los resentimientos de los Estados Unidos, en lugar de la represión permanente de Cuba – la OEA, por aclamación, decidió levantar la suspensión de Cuba 1962 de la organización.The Obama administration was right to resist the push to precipitously readmit Cuba to the O.A.S. It was right to insist that Havana first improve its treatment of its citizens and embrace the group’s democratic standards. On Wednesday — after a hyperbole-filled debate that focused almost solely on past resentments of the United States, rather than Cuba’s ongoing repression — the O.A.S., by acclamation, decided to lift Cuba’s 1962 suspension from the organization.
Officials from the United States and the O.A.S. said that Cuba’s re-entry will not be immediate. It will result only from a dialogue in line with O.A.S. “practices, purposes and principles.” We’re not sure exactly what that means, but we hope Havana will come under strong regional pressure to release political prisoners and make other democratic reforms.
We understand the desire to fully reintegrate Cuba into the main regional organization. But as Human Rights Watch argued this week: “Cuba is the only country in the hemisphere that repudiates nearly all forms of political dissent. For nearly five decades, the Cuban government has enforced political conformity with criminal prosecutions, long- and short-term detentions, mob harassment, physical abuse and surveillance.”
Mr. Obama must go further and press Congress to lift the embargo. And the O.A.S. must press Havana to join the democratic mainstream — and its errant members to adhere to the organization’s own democratic charter.


























