Michelle Bachelet: gran popularidad y gran cuenta corriente
Infolatam
Santiago, 22 de mayo de 2009
Por Héctor Soto
(Especial para Infolatam).- “…Súbitamente, la rutinaria escena política se ha cargado de adrenalina y emoción. Hay una presidenta querida y de enorme popularidad. Hay un candidato oficialista serio pero poco atractivo. Hay un candidato díscolo atractivo pero a lo mejor no tan serio. Y hay un candidato opositor que no tiene muy claro si su actual ventaja le durará hasta diciembre. Que nadie se equivoque: vienen meses movidos para Chile.”
Al rendir ante el parlamento, por última vez en su mandato, la cuenta del estado político y administrativo de la nación, la presidenta Michelle Bachelet pudo sentirse no solamente cómoda sino también triunfadora. Es distinto cuando un mandatario debe salir a dar explicaciones por lo que no ha podido hacer que cuando dispone de una cuenta corriente generosa para financiar sus iniciativas en el plano económico y de inéditos niveles de aprobación popular para emplazar a sus adversarios en el plano político.
No es casualidad que el mensaje de ayer, al margen de parecer más un balance que una carta de navegación para el futuro, lo cual es lógico tratándose de una administración que deberá traspasar el mando en marzo próximo, haya estado muy atravesado por los nubarrones y fantasmas de la crisis. Ha sido precisamente la crisis el factor que más ha potenciado la aprobación al gobierno y, en particular, la popularidad de la presidenta.
A partir de ahí, son muchas las observaciones que pueden caber.
1.- Contrariando la ley que dispone que las crisis económicas siempre castigan al gobierno de turno, la popularidad de Michelle Bachelet comenzó a repuntar precisamente en octubre del año pasado, cuando se comenzaron a sentir en Chile los primeros efectos del colapso financiero internacional. La mandataria tiene hoy niveles de aprobación del orden del 68%, casi 20 puntos por encima de los que tenía entonces.
2.- La crisis, lejos de ponerlo en entredicho, ha sido la coronación política del programa de protección social con que llegó la mandataria a La Moneda. El mensaje hizo un recuento de los macizos logros de su administración en este plano –son arriba de mil los programas sociales en ejecución-, de las enormes transferencias de riqueza que han tenido lugar estos años hacia los sectores más débiles y reiteró nuevos compromisos de ayuda a los desempleados, a los deudores morosos de viviendas y a los jóvenes universitarios cuyos padres hayan perdido el empleo y vean amenazadas sus posibilidades de seguir estudiando.
3.- La decisión del gobierno de Bachelet de ahorrar la totalidad de los excedentes del cobre durante el período de vacas gordas –decisión que le costó numerosas incomprensiones dentro de su propia coalición política- le permite ahora financiar sin mayores problemas el subido costo de los programas sociales. Lo puede hacer porque hay recursos. Pero también lo puede hacer porque Bachelet ha sido inquebrantable en su voluntad de hacer del suyo un gobierno que se define antes que nada por la justicia social. A diferencia de lo que ocurrió en otras crisis, donde los beneficios sociales se recortaron, ella ahora ha podido ampliarlos. Y que lo haya podido hacer porque la caja fiscal por primera vez en la historia de Chile está boyante a lo mejor es suerte. Pero lo que cuenta es el milagro y el santo. Que el 2007 y el 2008 hayan puesto el precio del cobre por las nubes cuenta bastante menos.
4.- Atendido el año electoral que el país está viviendo, el de ayer no fue un mensaje especialmente político. El candidato continuista de la Concertación, el senador Eduardo Frei, en su calidad de ex presidente de la República, tomó asiento en las primeras bancas del Congreso, pero aparte de esta deferencia protocolar no cosechó mayores menciones ni apoyos. En principio, Bachelet parece más interesada en terminar en alto su mandato que en que su sucesor pertenezca a su misma coalición política.
5.- La presidenta, como primera mujer que llega a estas responsabilidad, como gestora de un gigantesco programa de amparo y protección a favor de los chilenos más vulnerables, se siente tocando los cielos de la Historia con las manos y en el cierre de su último mensaje se permitió las licencias retóricas entre poéticas y épicas que no son frecuentes en su discurso, pero que sí revelan su emoción como mujer de izquierda por los logros políticos y sociales alcanzados.
6.- Sigue siendo una enigma determinar cuánto del carisma y la aprobación ciudadana que la presidenta tiene podrán ser endosados al candidato oficialista, actualmente muy complicado por la decisión del joven diputado concertacionista Marco Enriquez-Ominami de proclamar también su postulación a las elecciones de diciembre próximo. La campaña de Frei no logra despegar y la del diputado ha alcanzado los perfiles de un verdadero fenómeno mediático que algunas encuestas sitúan incluso por encima del 15% en la intención de voto. El candidato opositor, a su turno, Sebastián Piñera, sigue encabezando los sondeos, pero como es lógico sus ventajas se han reducido, puesto que siempre estuvo claro que las elección se iba a ganar o a perder en los márgenes.
7.- Súbitamente, la rutinaria escena política se ha cargado de adrenalina y emoción. Hay una presidenta querida y de enorme popularidad. Hay un candidato oficialista serio pero poco atractivo. Hay un candidato díscolo atractivo pero a lo mejor no tan serio. Y hay un candidato opositor que no tiene muy claro si su actual ventaja le durará hasta diciembre. Que nadie se equivoque: vienen meses movidos para Chile.

























